MILÁN -- Xavi Hernández cumplirá 50 partidos como entrenador del Barcelona el 16 de octubre. Alcanzará dicha efeméride nada menos que en el Santiago Bernabéu, en un Clásico que le enfrentará al Real Madrid con el liderato de LaLiga en juego y la oportunidad de confirmar que once meses después de acceder a un cargo de altísimo riesgo, y en un momento poco menos que dramático del club azulgrana, no solo ha enderezado el rumbo del equipo sino, más aún, está en disposición de volver a luchar por los títulos.
"Aquí no existen las temporadas de transición. Somos el Barça y siempre, siempre, hay que aspirar a lo máximo", reveló en más de una ocasión el propio Xavi, en una suerte de autoexigencia que para no pocos fue, durante su primera temporada (siete meses) en el puesto, contraproducente teniendo en cuenta la realidad global del club y particular de la plantilla. Comenzado su segundo curso como técnico... Las cosas ya se ven de forma distinta.
El Barça invirtió en el último mercado de verano 153 millones de euros para conformar una plantilla tan poderosa como diferente a la que encontró el entrenador catalán a su llegada. Ya en enero de este 2022 sumó a Ferran Torres, Pierre-Emerick Aubameyang, Adama Traoré y Dani Alves y aunque los tres últimos ya no pertenecen al club, cuando se acerca a su primer año como entrenador Xavi ha cambiado por completo la cara del vestuario para tener a sus órdenes a una plantilla absolutamente capaz de tutear a los grandes de Europa.
De momento ya le dio para, enlazando seis victorias consecutivas, encaramarse al liderato de LaLiga después de 91 jornadas y por primera vez desde junio de 2020 y aunque en Alemania descarriló perdiendo ante el Bayern Munich ya comenzó, a través de su juego, a demostrar que no va de farol.
Xavi mantiene innegociable su filosofía futbolística de mimar el balón, ser protagonista, dominar el juego y perseguir que su Barça recupere, en cierta manera y con las variaciones lógicas del paso del tiempo, la personalidad que un día, cada vez más lejano, le convirtieron en el mejor equipo del mundo. Alumno aventajado de Pep Guardiola, a las órdenes de quien disfrutó de su mejor época como futbolista, el hoy técnico azulgrana afronta el reto de volver a ganar sin renunciar a sus principios.
Y aún sabiendo que su equipo parte, todavía, en desventaja respecto a los gigantes del continente no duda en proclamar que tiene "la obligación" de pelear cara a cara con todos ellos. Ha encontrado en Robert Lewandowski al líder perfecto (mejorando incluso las expectativas) para relanzar las opciones del Barça y no se pone un tope en los retos que enfrenta durante esta temporada tan atípica que quedará cortada por la mitad en pleno mes de noviembre.
Hubo quien en octubre de 2021 consideró que Xavi se equivocaba al aceptar el reto de volver al club de su vida para recuperarle de una crisis mayúscula. También existieron los que consideraron que no estaba preparado para dirigir a un equipo como el Barça y fueron los menos, en aquel momento, los que apoyaron sin fisuras la arriesgada apuesta de Joan Laporta por darle el mando y la suya propia por aceptarlo.
Cerca de un año después en el Camp Nou se ha instalado la sensación inequivoca de que el Barça está volviendo a ser lo que fue. Y el convencimiento de que con Xavi en el banquillo este equipo tiene la capacidad suficiente, sobrada, para tutear a cualquiera. Y aunque Europa sigue siendo un desafío descomunal en el que cualquier error "te puede penalizar de manera definitiva" (tal como él mismo advierte), la confianza que él traslada y sus jugadores muestran en el césped invitan a pensar que sí: que su reto de ganar otra vez con el Barça no es para nada una quimera.
