Con apenas 18 años, Hamza Abdelkarim pasó en cuestión de meses de ser una promesa del Al-Ahly a convertirse en una de las grandes apariciones de Barcelona. En esta pretemporada tuvo minutos valiosos y los aprovechó de gran manera, para subir así en la consideración de Hansi Flick.
Nacido el 1° de enero de 2008 en El Cairo, el delantero egipcio llegó al club catalán a principios de año, primero a préstamo y con una opción de compra que finalmente el Barça ejecutó por 1,5 millones de euros. Firmó hasta junio de 2029 y, aunque su ficha corresponde al Barça Atlètic, Hansi Flick decidió incorporarlo al trabajo del primer equipo. La apuesta empezó a devolver señales positivas rápidamente.
Abdelkarim se formó durante cinco años en las inferiores del Al-Ahly y, antes de llegar a Barcelona, ya había llamado la atención con las selecciones juveniles de Egipto. En el Mundial Sub-17 de Qatar marcó dos goles y dio una asistencia, mientras que con el Juvenil A del Barça tuvo un impacto inmediato: seis tantos en nueve partidos.
Su crecimiento dio un salto inesperado con la mayor. Hossam Hassan lo convocó para el Mundial 2026 y Abdelkarim se convirtió en el futbolista más joven en debutar con Egipto en una Copa del Mundo, con 18 años y 165 días. Entró ante Bélgica en reemplazo de Mohamed Salah, una imagen que resume el lugar que empieza a ocupar en el fútbol de su país: aparece como uno de los principales candidatos a tomar su lugar en el futuro. En Egipto incluso comenzaron a señalarlo como su heredero, aunque sus características lo acercan más a un nueve moderno, que al perfil de extremo del nuevo refuerzo de Trabzonspo.
Y fue justamente en la pretemporada del Barcelona donde terminó de presentarse ante el gran público. En su primer amistoso ante Birmingham City, Abdelkarim marcó los dos goles del equipo de Flick en el empate 2-2 y se convirtió en la gran figura del encuentro. Semanas después volvió a aparecer en el triunfo 5-2 ante Basilea, con otro gol que confirmó su olfato dentro del área. Su rendimiento llegó en un momento especialmente oportuno para el entrenador alemán, que todavía buscaba alternativas para el puesto de delantero centro y reconoció que el egipcio podía ser una de las soluciones internas.
El perfil futbolístico explica buena parte de la fascinación que genera en el Barça. Mide 1,85, es potente, tiene una zurda de calidad y un juego aéreo que lo convierte en una amenaza dentro del área, pero también posee movilidad para retroceder, asociarse y aparecer entre líneas. Con goles, precocidad y una historia que ya incluye un Mundial antes de haber debutado profesionalmente, Abdelkarim terminó la pretemporada como una de las grandes revelaciones de Flick y se ganó un lugar en la conversación sobre el futuro del ataque del Barcelona.
