El ranking del futbol americano colegial sirve como guía, pero no gana partidos.
El Top 25 ayuda a identificar a los equipos que merecen atención. El problema comienza cuando se interpreta como una garantía. Un número junto al nombre no evita una intercepción, no detiene una ofensiva ni protege una ventaja en el último minuto. El fin de semana volvió a demostrarlo, y apenas llevamos cuatro semanas de futbol americano colegial.
La sacudida más fuerte ocurrió en Gainesville. Florida, ausente del ranking de pretemporada, aplastó 52-28 al #4 Ole Miss. Una semana antes, los Rebels habían vencido a LSU y Trinidad Chambliss ocupaba el centro de la conversación por el Heisman.
Después de Florida, la pregunta cambió: ¿cómo puede aspirar Ole Miss al campeonato si su defensiva permite 52 puntos en un juego de conferencia? Los Gators, a quienes pocos colocaban entre los grandes candidatos en agosto, saltaron al octavo puesto.
En otros estadios tampoco sirvió de mucho llegar con un número delante. Wake Forest derrotó 30-27 al #16 Louisville como visitante. Wisconsin remontó para vencer 24-20 al #13 Penn State. Louisville dejó escapar oportunidades de empatar; Penn State desperdició una ventaja de 17 puntos. Las clasificaciones describían lo que se pensaba de esos equipos antes del kickoff. Ninguna pudo disputar por ellos el cuarto periodo.
Michigan cuenta la historia desde un ángulo todavía más peculiar. Arrancó #16, ganó 13-12 a Western Michigan con un Ave María en una última jugada polémica y, pese al triunfo, fue expulsado del Top 25. Los votantes consideraron que aquella victoria revelaba demasiadas dudas. Michigan venció después a Oklahoma y recuperó su sitio, pero el sábado perdió 20-19 en casa ante Iowa, con un touchdown cuando expiraba el reloj, y volvió a quedar fuera. Iowa llegaba #17 y Michigan #18: el resultado no fue una sorpresa por diferencia de puestos. La sorpresa está en lo poco que una victoria anterior había aclarado sobre los Wolverines.
La historia del College Football Playoff ofrece una advertencia complementaria: tampoco conviene descartar a quien comienza lejos de los reflectores. TCU inició 2022 sin aparecer en el ranking de pretemporada, venció 51-45 a Michigan en la semifinal y llegó al juego por el título, donde cayó ante Georgia. Cincinnati, procedente del llamado Grupo de los Cinco, rompió otra barrera al entrar al playoff de cuatro equipos en 2021; su camino terminó en la semifinal ante Alabama, pero obligó a abrir una puerta que durante años parecía cerrada.
El ejemplo más poderoso es reciente. Indiana terminó 16-0 y conquistó el primer campeonato nacional de su historia con Fernando Mendoza, ganador del Heisman. En el playoff derrotó a Alabama y Oregon antes de vencer 27-21 a Miami en la final. No fueron victorias sobre Ole Miss, como aparece en algunos recuentos de aquella campaña: el rival del juego por el título fue Miami. Indiana demostró hasta dónde puede llegar un programa que construye una temporada excepcional, aunque durante años nadie lo haya asociado con la élite del deporte.
Incluso un nombre de peso puede llevarse un golpe en diciembre. Michigan State entró al playoff de 2015 como campeón del Big Ten y tercer sembrado, pero Alabama lo derrotó 38-0 en el Cotton Bowl. A esa altura ya nadie podía llamarlo desconocido. Su lugar entre los cuatro mejores tampoco lo hizo inmune.
El playoff actual, de 12 equipos, permite recuperarse de una derrota temprana. Ole Miss y Michigan todavía pueden hacerlo. Pero el margen adicional no transforma una debilidad repetida en fortaleza, así como estar fuera del Top 25 inicial no limita lo que Florida podría conseguir. Septiembre propone candidatos; octubre empieza a examinarlos en serio.
Vale la pena mirar el ranking cada semana. Sirve para seguir cómo cambia la temporada. Solo hay que recordar lo que Florida, Wake Forest y tantos equipos de otros años han probado en el campo: estar entre los 25 primeros no impide una sorpresa, y quedar fuera tampoco impide construir una gran historia. El camino hasta el campeonato nacional puede seguirse por ESPN y Disney+.
