Después de una larga demora por el clima, llegó el momento de armar la partida y varios se quedaron parados.
Faltaba media hora para arrancar el GP de Baréin en Malasia, 16ª fecha de 2016, cuando la lluvia que se anunció desde el viernes finamente llegó. Un fuerte chaparrón obligó a dirección de carrera a retrasar el comienzo de la competencia, algo usual en la Fórmula 1 de estos días que parece tenerle alergia al agua. Los maestros de la lluvia, como un tal Ayrton Senna, ya no forman parte del Mundial por estos días. Después de media hora de incertidumbre y nula información en pantalla, llegó el anuncio de que los autos saldrían a pista detrás del auto de seguridad, 40 minutos después de la hora pactada.
Y arrancaron nomás. Todos se encolumnaron detrás del auto de seguridad. Así debían dar dos vueltas, como lo anunció dirección de carrera, y luego se daría la partida detenida. Todos estaba con los neumáticos de lluvia intermedia, los extremos ya son un elemento en extinción en F1. Comienza el primer giro detrás del safety car y, salvo un despiste de Isack Hadjar (se le espantó su Red Bull en un charco) todo iba bien. Pero de golpe, Max Verstappen, quien debía partir desde la pole, empezó a rodar muy lento. “No acelera. Hay un problema de acelerador”, avisó el neerlandés por la radio. Después de un reseteo del sistema, el RB22 retomó la marcha y volvió a ponerse cerca del auto de seguridad, que se había alejado.
Pareció que todo estaba bien. Pero el caos continuó. Porque Lewis Hamilton, quien estaba en el segundo lugar de la partida, empezó a girar lento y avisó el mismo problema que Verstappen. Un dato: la nueva generación de autos de F1 estrenados este año nunca había girado con lluvia. El heptacampeón se quedó parado con su SF-26, con algunos de sus rivales que dudaba si pasarlo o no porque con AS no se puede adelantar. Caótico. “Es un problema de software, estamos reseteando”, le avisaron al inglés. Finalmente, se puso en marcha. La hilera estaba totalmente destrozada. El safety car y Verstappen estaban medio circuito adelante del resto. Hamilton entremezclado por la mitad. Y…
De repente, el Haas de Esteban Ocon y un Cadillac se quedaron parados de la misma forma que le había pasado a Hamilton. Dirección de carrera sacó bandera roja y todos se fueron a boxes. Ya no llovía y la pista estaba casi seca, pero todos los pilotos quedaron guardados por otro largo rato, ante el granítico silencio de la FIA sobre los motivos de los problemas de los autos que se habían parado ni el porqué de la bandera roja.
¿Los autos bajo la nueva normativa no aguantaron la lluvia? El software de varios competidores falló por sensores que pone la FIA y por eso todo se detuvo. Millones de espectadores alrededor del globo viendo una falla que dejaba parados a los autos de la categoría más importante del mundo ante una espástica respuesta de la FIA.
