Escocia está en la víspera del partido más importante en prácticamente tres décadas, ya que desde su última consagración a nivel continental, en 1999, siendo la última vez que se disputó el Cinco Naciones, no estuvo a la altura en las distintas ediciones del Seis Naciones. En la previa al choque frente a Irlanda, el capitán, Sione Tuipulotu, rememoró dos derrotas que terminaron fortaleciendo al equipo, con protagonistas argentinos en ambas ocasiones.
Ya instalado en Dublín junto a todo el plantel, el australiano que defiende al Cardo desde hace cinco años mantuvo una extensa charla con BBC Sport donde mostró la motivación de todos al acotar que desean ser "los primeros en obtener el título para el país".
Pero eso no es lo único que unió al grupo. Desde que fue parte de las convocatorias, el camino a este presente exitoso no fue para nada sencillo: "En los últimos cinco años, en ciertos aspectos, hemos estado juntos en el infierno y pudimos salir de allí. Así que de ahí viene mi fortaleza, y nuestra fortaleza como equipo: las cosas duras que hemos pasado".
Dentro de ese sinuoso trayecto, hubo dos momentos que terminaron impactando de manera positiva, aunque ambos causaron dolor en su momento. Estas dos oportunidades estuvieron teñidas de celeste y blanco, ya que el back de Glasgow Warriors marcó la derrota ante Los Pumas en la última ventana de noviembre y la ajustada caída ante la Italia de Gonzalo Quesada, en la primera fecha del actual certamen, como los acontecimientos bisagra, el punto de inflexión para terminar peleando por el codiciado título.
"Pasas por cosas con un equipo, como el partido contra Argentina, mismo frente a Italia, que te moldean como equipo, nos forjaron para los últimos tres partidos, donde todo parece terminar teniendo sentido. Pero para ser sincero, llevamos mucho tiempo hablando de estas cosas, creo que por fin hemos puesto muchas de ellas en práctica", concluyó.
Cabe recordar que el Cardo necesitará sumar una unidad más que Francia, que enfrenta a Inglaterra, para adjudicarse el campeonato, o sumar una gran cantidad de puntos para superarlo en la diferencia de goleo. Si no gana, un empate obligará a que La Rosa triunfe ante Les Blues, lo cual terminaría desatando la algarabía en todos los distritos de un país que vibra y respira rugby.
