LIV Golf encontró un nuevo respaldo financiero para intentar dejar atrás la incertidumbre. BC Partners Credit se comprometió a aportar 300 millones de dólares para el proyecto LIV 2.0, luego de que Arabia Saudita dejara de inyectar dinero al circuito tras el cierre de la temporada.
La inversión, sujeta a aprobación judicial, busca darle a la liga una estructura financiera “sólida y sostenible” de cara a 2027. El acuerdo se produce apenas un mes después de que LIV solicitara la bancarrota ante un tribunal de Nueva York.
Un nuevo LIV con los jugadores como protagonistas
El proyecto de reestructuración contempla un cambio importante: los golfistas pasarían a ser copropietarios tanto del circuito como de los equipos y tendrían participación en el diseño de la competición.
“Otorgar a los jugadores una participación real y activa en la liga y los equipos es una oportunidad única en el golf profesional”, sostuvo Ted Goldthorpe, director de BC Partners Credit.
Scott O'Neil, CEO de LIV Golf, también destacó el acuerdo: “Creemos firmemente en el futuro de esta liga y en la oportunidad de construir algo singular junto a nuestros jugadores”.
La propuesta mantiene algunas de las principales características que identificaron a LIV desde su nacimiento en 2022, como el formato por equipos y la ausencia de corte.
Rahm y DeChambeau, todavía con un futuro incierto
Entre las principales figuras que todavía están vinculadas contractualmente con LIV aparecen Jon Rahm y Bryson DeChambeau, aunque ninguno confirmó todavía si continuará en el nuevo proyecto.
En el caso del español, la situación es especialmente relevante: es el principal acreedor de LIV, con 7,4 millones de dólares pendientes de pago según la documentación presentada tras la bancarrota.
El español ya avisó que deberá esperar para definir su futuro. Mientras tanto, el acuerdo establece una fecha clave: los jugadores tendrán hasta el 25 de octubre para decidir si continúan en LIV 2.0.
Además, está prevista para el 14 de octubre una audiencia judicial que deberá aprobar el acuerdo de reestructuración.
