El inglés de McLaren fue el que mejor se llevó con la pista mojada de Interlagos en una clasificación que tuvo casi una hora y media de demora. Kimi Antonelli compartirá la primera fila en una grilla llena de penalizaciones.
A las 13.07, 47 minutos después de terminada la tercera sesión de entrenamientos del GP de San Pablo, 20ª fecha, finalmente llega el diluvio tan esperado. Los pilotos no habían girado con la pista de Interlagos mojada en ninguna tanda de ensayos. Son apenas 23 minutos de aguacero y para, apenas algunas gotitas quedaban. Parece que la pista podría estar apenas húmeda para el momento de la clasificación. Los mecánicos de los equipos secan los cajones de detención de los autos en boxes con rodillos de goma y sopladoras. A falta de unos minutos para comenzar la qualy vuelve la lluvia. Empieza como llovizna y todo le da paso a un diluvio, mucho más fuerte que el de las 13.07.
Los autos salen para la Q1, pero dura un par de minutos. La condición de pista, para dirección de carrera, no es la adecuada y… ¡Bandera roja! En la sala de prensa de San Pablo el comentario es: “Bueno, mañana a levantarse a las 5”. Claro, aún permanece fresco el recuerdo de 2024 cuando la clasificación se pasó para el domingo a las 7 de la mañana por la lluvia del sábado.
La intensidad de la lluvia fue tal, que la calle externa del paddock se inundó. Dos integrantes del staff del GP luchaban con una sopapa neumática, pero no había caso. El agua, hasta el tobillo. En el paddock llovía tanto como afuera. Todas las mesas externas de los hospitality son corrias, las sillas puestas en tobogán para que el agua drene y el led exterior de Ferrari es tapado con una lona negra porque está bajo la lluvia. ¿La pista? Imposible. En algunos sectores está casi inundada.
A la media hora, la lluvia baja en intensidad, se abre una ventana, sale el auto de seguridad, parece que está todo para arrancar, demoran la decisión… Rayo, trueno y diluvio. Y a otra cosa. “Ahora sí, a levantarse bien temprano mañana”, insisten en la sala de prensa. Finalmente, no ocurre. Tras una hora y 23 minutos de parón, la qualy comienza, o se retoma en realidad. Todos con neumáticos para lluvia extrema, esos que están de adorno en estos tiempos de F1 en los que no se corre cuando llueve. Pero salen nomás.
La clasificación se convierte en una quimera. O tal vez no. Cuando la pista está tan mojada la diferencia entre autos desaparece. Ya el Mercedes no es tan poderoso ni el Aston Martin es tan… Poco competitivo. Se trata de muñeca, no hay otra. Dos factores se combinan: el que más muñeca tiene, saca ventaja y el que tiene experiencia en lluvia, aún más. La mayoría de los pilotos más jóvenes llegaron a F1 en tiempos en los que el agua es mala palabra casi, y así lo vivieron en F3 o F2. Por eso aparecen los Nico Hülkenberg, Fernando Alonso, Alex Albon… Y los ya sabidos Max Verstappen, Lewis Hamilton…
La clasificación tenía otro condimento extra: las penalizaciones. Max Verstappen ya sabía que largaría último por el cambio de su unidad de potencia. A Lewis Hamilton, los diez puestos que tenía el sábado a la mañana temprano por cambio del motor de combustión, se transformaron en 75 después de tener que modificar todo por los problemas en el tercer ensayo. Charles Leclerc acarreaba con diez puestos por usar otro motor de combustión… La clasificación es casi un jeroglífico.
En Q1 se despiden Franco Colapinto, Pierre Gasly, Lance Stroll, Valtteri Bottas, Checo Pérez y uno de los locales, Gabriel Bortoleto, quien se despistó, le pegó a una pared y dañó el alerón delantero de su Audi. En Q2 hay un eliminado inmediato: Verstappen. Para el neerlandés no valía la pena arriesgar más sabiendo que el domingo largará último. De hecho, el piloto de Red Bull está en el corralito de prensa dando notas cuando la Q2 comienza. Hamilton es otro que se va pronto, queda 11º y pasa raudo por la zona de prensa, hasta con el caso puesto. Por supuesto, el inglés no brindó declaraciones en un día difícil y de mucho enojo. Más con la carga que ya hay dentro de Ferrari después de México.
Y llega Q3, con un invitado sorpresa: Fernando Alonso. ¿Sorpresa? No tanto, había que manejar y en eso el español la tiene clara. El problema es su débil Aston Martin-Honda. Pero con la lluvia todo se equiparó y Nano se metió en el corte final. “Habrá un intento porque se espera lluvia intensa otra vez”, les avisan a los pilotos por radio. El cielo, oscuro, la pista, oscura. No se ve nada, es casi de noche. Las luces de la recta principal ya están encendidas. En la única zona con iluminación artificial en la pista. Era un intento, gloria o Devoto.
Y allí apareció Lando Norris. Justo el inglés que en 2024 se equivocó bajo la lluvia en la carrera del domingo, se despistó y hipotecó definitivamente sus chances de ser campeón. El inglés marcó 1m27s470 (17 segundos más lento que le tiempo de Kimi Antonelli para liderar el viernes con pista seca) y así consigue su 20ª pole position en F1. El de McLaren venció por 204 milésimas a Russell, quien no oculta su fastidio con el equipo y su ingeniero porque no pudo abrir otra vuelta. La tirria del británco es más una sumatoria del año en el que pintaba como máximo candidato al título y cayó rendido ante su joven compañero Kimi Antonelli.
Justamente el italiano es el tercero de la qualy, pero el domingo partirá en primera fila por la penalización de Russell (picará séptimo). Charles Leclerc, quien se pegó una corrida al baño antes de la Q3 aprovechando el retraso de la sesión por el golpe de Rafael Camara, queda cuarto. Pero el monegasco penaliza diez lugares y partirá 14º. Entonces, la segunda fila tendrá dos protagonistas impensados: Liam Lawson (de extraordinario año con Racing Bulls, a la espera, increíblemente, de ser confirmado para 2027) y el veterano Hülkenberg. Isack Hadjar heredará el quinto puesto de largada, con Oliver Bearman en el sexto cajón. Alonso, finalmente, partirá séptimo y Alex Albon, en un pésimo año de Williams, moverá octavo.
“Fue una sesión tan intensa. Era mantenerse arriba de todo durante la Q1, Q2 y Q3, quiero decir, especialmente cuando estás cambiando neumáticos de intermedios a lluvia extrema. Fue un día largo y una gran sesión de clasificación, volver a conseguir la pole aquí por segundo año consecutivo. Las condiciones son diferentes a las del año pasado, pero estoy muy contento. Se trataba de dar dos vueltas al principio y no cometer errores, y eso es exactamente lo que hicimos, así que ha sido un muy buen día. Fue la primera vez que manejé el coche en mojado, así que creo que le tomé la mano bastante rápido”, dijo Norris en la conferencia de prensa cuando en San Pablo ya cayó la noche y… Otra vez llueve.
