La sede del combate entre los ingleses Anthony Joshua y Tyson Fury continúa siendo el punto de discordia para celebrar el pleito entre los dos excampeones mundiales de peso pesado.
El promotor Eddie Hearn ha declarado que se les está "acabando el tiempo" en las negociaciones para el combate entre Anthony Joshua y Tyson Fury previsto para noviembre, y admitió no tener "ni idea" de si se logrará concretar a tiempo.
Aunque tanto Joshua como Fury han firmado los contratos para la pelea, las conversaciones se han estancado prácticamente en las últimas semanas debido a una disputa sobre la sede del evento.
El contrato de Joshua estipula que el combate debe celebrarse en el Reino Unido; sin embargo, Hearn ha señalado que los organizadores de Arabia Saudita y la plataforma Netflix desean llevarlo a cabo en Estados Unidos.
El mes pasado, Hearn envió una adenda a las partes interesadas detallando las condiciones que exigían a cambio de trasladar la pelea al otro lado del Atlántico.
Dicha adenda incluía una modificación en la bolsa de Joshua para compensar el aumento de impuestos derivado de pelear en Estados Unidos.
Hearn también había insistido en que Joshua recibiera la totalidad de sus honorarios por el combate de julio contra Kristian Prenga. El martes confirmó que "todo está resuelto respecto a la pelea anterior y estamos avanzando de manera cordial".
Si bien declaró a la prensa el martes que se habían producido avances en las negociaciones, aún no se ha concretado nada definitivo.
"No hay nada acordado por el momento. Habrá que tomar una decisión esta semana.
Ya han respondido. Tienen nuestras condiciones", dijo Hearn.
"Estamos hablando varias veces al día, pero se nos acaba el tiempo si queremos celebrar el combate el 20 de noviembre.
"Hablan de una rueda de prensa la semana que viene. Ya es martes. La pelota está en su tejado".
Al preguntársele si todas las partes implicadas lograrán cerrar el acuerdo para finales de semana, Hearn respondió: "No tengo ni idea. Creo que sí.
"Pero nuestro sueño y nuestra esperanza es que cambien de opinión y digan: 'Esto es demasiado complicado; mejor lo hacemos en Wembley'. Sin embargo, se mantienen firmes en querer celebrar el combate en Estados Unidos".
