Mérida desbarató a Rublev para meterse por primera vez en la tercera ronda de un Grand Slam

play
0:51
Mérida le puso fin al US Open de Rublev

Las nuevas raquetas del tenis están cada pegando cada vez más fuerte en el circuito. Nombres que aparecen y otros que ya se van. Daniel Mérida Aguilar (39º del ranking ATP) es una de esas jóvenes promesas que viene marcando un buen camino de cara al futuro. Esta vez su victoria por la segunda ronda del US Open 2026 ante Andrey Rublev (24º) por 6-7 (3), 6-2, 6-4 y 6-4 pasará al cajón de los recuerdos.

La primera de muchas

El español de apenas 21 años consiguió su primer pase a la tercera ronda de un Grand Slam luego de imponerse ante un duro rival en casi tres horas de partido. Un rival que mostró muchas falencias en sus golpes, sumando un total de 46 errores no forzados, lo que le dieron la ventaja al oriundo de Madrid de quedarse con el resultado.

De este modo, el 2026 del joven tenista no para de crecer y, sus participaciones en los torneos Major, vienen viento en popa: Primera ronda en Roland Garros, Segunda ronda en Wimbledon y ahora, tercera ronda en el Abierto de los Estados Unidos… ¿Qué vendrá después? Lo que si se sabe es que el ATP 250 de Umag será el primero de muchos títulos que conseguirá.

Sus triunfos ante tenistas de alto calibre como el propio Rublev, Marin Cilic (81º), Ugo Humbert (31º), Tomas Etcheverry (32º) y Marton Fucsovics (122º) son solo algunos de los pequeños grandes logros que mantienen al madrileño con los sueños a flor de piel.

Lo que viene

Pero pensando en el ahora, Mérida tiene una gran oportunidad de seguir creciendo en suelo norteamericano, y para eso se las tendrá que ver ante el local Alex Michelsen (46º), en busca de desempatar el historial entre ambos con un triunfo por lado, y con las ansias de alcanzar esa cuarta ronda en Flushing Meadows.

Por su parte, si bien Rublev no viene demostrando una mala temporada con sus números y nivel tenístico: un récord de 28-17 con la consagración en el ATP 250 de Bastad, los tropiezos en cancha y su clásico enojo cuando las cosas no salen, pasan una factura que luego las termina pagando muy caro.