Roland Garros 2015, el Grand Slam en el que Serena dejó la vida

La carrera de Serena Williams, que tuvo su punto final en el US Open 2022, está llena de hitos inigualables. Grand Slams, medallas olímpicas y un legado único que la posicionan como una de las mejores tenistas de las historia. No obstante, hay un torneo que la enorgullece por sobre el resto: Roland Garros 2015, su Major número 20.

"Casi muero en ese evento. De alguna manera gané. Fue bastante impresionante", describió la menor de las hermanas en su conferencia despedida, sobre lo ocurrido en París hace siete años, cuando fue consultada sobre qué torneo la hizo sentir más orgullosa de su actuación. Y hay mucho de cierto: ese fue el Grand Slam de las batallas.

Williams ganó Roland Garros "solamente" tres veces. Históricamente fue el Major que más le costó a lo largo de su carrera. En la capital francesa, las condiciones lentas y pesadas no favorecen a su juego. En 2015, la multicampeona se puso el overol y ganó el '20' a puro coraje, con cinco partidos que se fueron hasta el decisivo.

Campeona en 2002 y 2013 previamente, la por entonces número uno del mundo arrancó su campaña con una victoria sólida ante Andrea Sestini Hlavackova (190°) por 6-2 y 6-3, pero inmediatamente comenzarían los problemas. En segunda, tercera y cuarta ronda debió regresar de un set en contra. Primero ante Anna Lenna Friedsam (105°), a quien le ganó finalmente por 5-7, 6-3, 6-3. Posteriormente, a pesar de los problemas derrotó a Victoria Azarenka (27°) por 3-6, 6-3, 6-2 y, para meterse en cuartos de final, se complicó pero se sacó de encima a Sloane Stephens (40°) con parciales de 1-6, 7-5, 6-3.

Después de tres partidos desgastantes física y mentalmente el Grand Slam 20 se acercaba, pero aún faltaban más pruebas por superar. Por lo pronto, un partido "descanso": Williams derrotó a Sara Errani (17°), finalista allí en 2012, por 6-1, 6-3 y que la citó en semifinales, donde la suiza Timea Bacsinszky (23°) le ganó el primer set y casi la elimina. Sin embargo, Serena dejaría hasta la última gota de sudor para ganar por 4-6, 6-3, 6-0.

Casi sin reservas en el tanque y con alrededor de 10 horas en cancha, la multicampeona se encontró en la final con Lucie Safarova, 13° del mundo y de enorme carrera en dobles. Al principio, la estadounidense dominaba con tranquilidad, utilizando su experiencia. Estaba set y break arriba, pero llegaron los nervios y, consigo, el quinto parcial decisivo en esas dos semanas. Tensión total en París. Pero, como toda campeona, había una vida más: desde el fondo, Serena resistió los embistes de la checa para vencerla por 6-3, 6-7 (2), 6-2 en más de dos horas de batalla, la última de la semana para ella. Según Williams, el público fue clave para olvidar su falta de energía.

En ese 2015, la estadounidense coronó su tercer y último título sobre el polvo de ladrillo de Roland Garros. Venía de ganar el Abierto de Australia, se consagraría en Wimbledon y en el US Open se quedaría a dos pasos -cayó en semifinales- de uno de los pocos hitos que no alcanzó: el Grand Slam Calendrio. Más allá de todo, ese Roland Garros quedó en lo más alto para ella.