Diego Schwartzman es un jugador nacido para jugar en polvo de ladrillo. Por supuesto que ha conseguido fabulosos resultados en otras superficies, pero su velocidad, su privilegiado físico y la lentitud de estas canchas hacen que su juego se amolde de manera casi ideal a esta superficie.
El año del argentino en polvo de ladrillo comenzó en Córdoba, Argentina. Su tenis en aquel primer torneo de la gira sudamericana no fue el mejor. El Peque, de todas maneras, hizo un buen torneo y perdió en semifinales contra el chileno Alejandro Tabilo por 3-6 y 6-7 (6).
El segundo destino fue en Buenos Aires. Este torneo es su favorito. No solo disfruta del fervor del público de su país, sino que tiene la posibilidad de poder jugar ante sus familiares y amigos. El N°15 del mundo fue de menor a mayor a lo largo de esa semana. Derrotó a Jaume Munar, Francisco Cerúndolo y Lorenzo Sonego para llegar a la final. En la definición jugó un tenis de alto vuelo, pero se encontró con un Casper Ruud imparable. Finalmente, fue derrota por 7-5, 2-6 y 3-6.
Llegó Río de Janeiro, en Brasil y allí Schwartzman mostró un tenis muy bueno de principio a fin. Barrió a Pedro Martínez por 6-1 y 6-1 en primera ronda. Luego superó, en una verdadera batalla, a Pablo Andújar por 7-6 (3), 4-6 y 6-4. En semifinales, al igual que en Buenos Aires, volvió a derrotar a Francisco Cerúndolo por 7-6 (4) y 6-3. Segunda final consecutiva para él. Un inspiradísimo Carlos Alcaraz lo superó por 6-4 y 6-2.
Tuvo un mal paso por los torneos de Indian Wells y Miami. Derrotas en segunda y tercera ronda respectivamente. Ya era hora de mudarse al viejo continente para la gira europea sobre arcilla.
Usualmente, Schwartzman consigue la gran mayoría de puntos en los torneos que conforman esta gira. Por eso, el argentino cambió rápidamente de página y recuperó el tenis que lo ratifican como uno de los mejores jugadores del mundo.
Monte-Carlo lo despidió en cuartos de final y con una gran ovación del público. Aunque fue una derrota difícil de asimilar (perdió contra Stefanos Tsitsipas luego de ir 4-0 arriba en el tercer set), el jugador de 29 años se fue con más sensaciones positivas que negativas.
Actualmente, está jugando en Barcelona, España. No conforme con sus buenos resultados previos, se ve a un Schwartzman muy motivado y con ganas de gloria. Venció en primera ronda a Mackenzie McDonald en sets corridos y hoy (debido a suspensiones por lluvia) tuvo que disputar dos pruebas de fuego. Por la mañana, venció a Lorenzo Musetti (también fue su verdugo en Monte-Carlo) y por la tarde consiguió un verdadero triunfazo ante Felix Auger Aliassime (9°) por 3-6, 6-2 y 6-3. Irá en búsqueda de su tercera final del año ante el español Pablo Carreño Busta.
Tres de sus cuatro títulos ATP fueron en polvo de ladrillo (Estambul 2016, Río de Janeiro 2018 y Buenos Aires 2021). Además, fue semifinalista de Roland Garros en 2020 y llegó a la final del Masters 1000 de Roma en ese mismo año.
