El plan de Nueva Zelanda para reducir sus gastos en 20 millones de dólares anuales

Nueva Zelanda Rugby confirmó una reestructuración de su sistema de rugby con el objetivo de reducir costos y generar una mejora financiera de 20 millones de dólares anuales a partir de 2028. El plan contempla una reducción del 5% de los gastos en todo el deporte y apunta a optimizar las operaciones, fortalecer las competiciones nacionales y aumentar los recursos destinados al rugby comunitario.

Dentro de esta estrategia, la entidad ratificó al Super Rugby Pacific y a la NPC como los torneos centrales para el desarrollo de los jugadores y la preparación de los All Blacks. La intención es mantener ambas competiciones, pero modificar su funcionamiento para evitar la duplicación de tareas y mejorar su sustentabilidad económica. La implementación de los cambios comenzaría en 2028, una vez que se complete el trabajo con las partes involucradas y la junta directiva tome una decisión definitiva.

"Estamos introduciendo cambios en nuestro deporte desde una posición de fortaleza", explicó Steve Lancaster, director ejecutivo de NZR. El dirigente destacó que las dos competiciones masculinas son fundamentales para el seleccionado nacional y para mantener el interés de los aficionados, aunque consideró necesario mejorar sus resultados financieros. En ese sentido, la organización trabajará junto con Rugby Australia, los clubes y las asociaciones de jugadores para generar nuevas fuentes de ingresos y fortalecer el vínculo con el público.

Entre las alternativas que se analizarán aparecen la posibilidad de establecer un tope salarial común para el Super Rugby Pacific, centralizar activos comerciales en mercados estratégicos y revisar los movimientos de jugadores entre equipos. También se prevé consolidar las operaciones de los clubes profesionales y las uniones provinciales en las cinco principales ciudades de Nueva Zelanda. La intención es simplificar las estructuras, reducir costos y construir un recorrido más claro desde el rugby comunitario hasta el profesionalismo y los All Blacks.

La NPC, por su parte, mantendrá sus 14 equipos y seguirá siendo una pieza central en la formación de jugadores, entrenadores y árbitros, con un mayor énfasis en su desarrollo y en los vínculos con las comunidades regionales. Mike Collins, director de Rugby de NZR, sostuvo que los cambios permitirán que el rugby profesional y el comunitario trabajen de manera más coordinada. La revisión también alcanzará al rugby femenino y a la estructura interna de la organización, en un proceso con el que se busca equilibrar sus cuentas sin perder profundidad en la formación de talentos.