Una frase que se ha popularizado en los últimos años en Argentina asegura que "el argentino nace donde quiere". Es una manera de abrir los brazos a quienes se sienten identificados con el país más allá de haber nacido e incluso pasado buena parte de su vida en otras latitudes. Aplica a la perfección para Nico Paz, nacido en Santa Cruz de Tenerife, que habla con acento canario y, a pesar de que tenía la posibilidad de jugar para España, decidió calzarse la misma camiseta albiceleste que usó su padre Pablo en los años 90 por la identificación que le genera una forma única de sentir el fútbol. Gracias a esa decisión, hoy es una de las principales esperanzas de hacerse cargo de la creación en el seleccionado en la era post-Messi.
Paz, la estrella de Como, empezó a hacer pie de a poco en el equipo. Aunque muchos se habían ilusionado con que tuviera protagonismo en el Mundial, apenas jugó un rato en el triunfo 3-0 del debut contra Argelia y después en el cierre del grupo, ya con la clasificación asegurada, en la victoria 3-1 frente a Jordania. Lionel Scaloni decidió que todavía no había llegado su momento.
Ahora empiezan a aparecer señales del lugar importante que va a ocupar en la nueva estructura del equipo. No es casual que sea cuando se terminó de consumar la despedida de Lionel Messi, con el enorme vacío que eso genera. Nico Paz es uno de los jugadores con los que el director técnico cuenta para que esa ausencia se note lo menos posible, pero para eso todavía hay mucho trabajo por hacer.
Scaloni, fundamental para bancar a Nico Paz en lo que vendrá con Argentina
Como corresponde a un líder en serio, Lionel Messi no tiró la pelota afuera cuando habló del futuro que espera al grupo que quedará en la Selección. En medio de un clima que iba entre la nostalgia y la adoración, el ídolo le hizo escuchar a la multitud reunida en cancha de River: “Van a venir momentos duros, porque no es normal lo que se hizo en todo este tiempo”. Ese tiempo difícil es el que tendrán que soportar no sólo los referentes del plantel, sino los que están llegando.
Para los Nico Paz y también los Leonel Flores, Franco Mastantuono, Matías Soulé o Agustín Giay, será fundamental un entrenador que los apoye cuando en algún momento lleguen, inevitables, los contratiempos que surgen en todo proceso. Más allá de la enorme personalidad que muestran los juveniles que se pusieron en el último tiempo la camiseta albiceleste, la presión por los resultados y el temor al fracaso pueden afectar a cualquiera.
El entrenador Scaloni sabe todo eso y por eso pidió desde ahora que no se cargue de presiones a los chicos. Parece fácil de cumplir con esa misión ahora, cuando todavía dura la euforia por lo conseguido en el Mundial y todo el proceso tiene la más alta valoración de los futboleros argentinos. Pero será fundamental mantenerse firme en eso cuando el tiempo pase, para que los nuevos puedan mostrar sus condiciones con el horizonte despejado y el menor temor al fracaso posible.
Selecció Argentina: Nico Paz, un crack que tendrá que terminar de encajar
En el fútbol y en cualquier deporte de equipo, no alcanza con tener un jugador que ocupe el mismo puesto que otro para que la estructura mantenga su andar. Por muy bien que el equipo funcione, una pieza nueva necesitará del conocimiento mutuo con sus compañeros dentro del campo de juego para poder integrarse, y ese proceso puede demorarse o incluso darse el caso de que no termine de ensamblarse. No alcanza ni siquiera con tener mucho talento, como lo saben aquellos que vieron aquel seleccionado de Carlos Bilardo en el que jugaron juntos Diego Maradona, Claudio Borghi y Ricardo Bochini, con una actuación mediocre por la imposibilidad de complementarse.
Nadie cuestiona ya las condiciones de Nico Paz, fundamental en la epopeya que llevó a jugar la Champions por primera vez en su historia a Como. Si alguien guardaba todavía dudas, se le acabaron cuando los italianos luego adquirieron su pase a Real Madrid en 60 millones de euros. Lo que habrá que terminar de ver en situaciones de presión es cómo cuaja su manera de jugar con los otros talentosos que lo rodearán en el seleccionado y cómo se llevará con una estructura diferente a la de su equipo, en la que tal vez no sea la principal figura.
Vale decir que las primeras pruebas en ese sentido fueron muy alentadoras. A Nico Paz se lo vio muy suelto en los amistosos de la fecha FIFA de septiembre y octubre, en los que anotó un gol en cada una de las victorias frente a Bolivia (4-0), Burkina Faso (7-0) y Benín (3-0). Más allá de su aporte en las redes, también mostró buena sintonía con las figuras más asentadas del seleccionado. Resta todavía saber cómo estará todo cuando la tensión sea mayor, aunque sobra el tiempo para trabajar en eso y Scaloni sabe que será una de sus tareas más importantes en el futuro inmediato.
La era post-Maradona, una experiencia a tener en cuenta en la Selección
A esta altura son pocos los que recuerdan que en el primer amistoso que jugó Argentina después del Mundial de Italia 1990, ya con Alfio Basile como DT, la camiseta número 10 (eran tiempos en que se respetaba la numeración del 1 al 11 en los dorsales) la llevó David Bisconti, un volante de Rosario Central que por entonces era una interesante aparición del fútbol argentino. Aunque estaba claro que los tiempos habían cambiado, las comparaciones fueron inevitables y, como suele ocurrir, odiosas. El ciclo de Bisconti se cerró rápido en Argentina, algo que probablemente hubiera ocurrido de todos modos, pero está claro que la presión por cubrir el vacío que había dejado el ídolo no ayudó para nada.
Como pasó en su momento con Diego Maradona, la sombra de Messi se proyectará en los próximos años sobre todos los que jueguen en el seleccionado, pero especialmente para los que lo hagan en una posición similar. Así fue para Bisconti primero y para Leo Rodríguez en los tempranos 90, y así será con Paz. La admiración del chico hacia Leo además es absoluta, como lo demostró cuando después del partido ante Benín decidió dejar como portada de su perfil de Instagram un abrazo entre ambos.
"No pienso en reemplazarlo, porque es imposible. Es el mejor de la historia y nunca va a haber otro como él”, aclaró Paz cuando lo consultaron por el tema en pleno Mundial, como para moderar dentro de lo posible las expectativas. Y aunque el chico lo sepa, Scaloni entiende que la ansiedad será uno de los flancos a cubrir.
Todos quieren que su integración al equipo se dé de la forma más natural posible, aunque a veces desde afuera, los que nunca tienen tiempo para esperar, quieren que todo se dé hoy. De alguna forma no es su culpa: la Seleccion de Scaloni los acostumbró a que todo funcione bien casi siempre.
Habrá que entender que cada día es distinto y que Nico Paz necesitará su propio tiempo para escribir una nueva historia.
