Alemania comenzó su campaña en el Mundial 2026 mucho mejor que en las dos ediciones anteriores, luego de aplastar por 7-1 a Curazao en Houston.
Felix Nmecha abrió el marcador tras solo seis minutos antes de que Liviano Comenencia anotara un insospechado empate para los caribeños. No obstante, los europeos se repusieron rápidamente, y Nico Schlotterbeck, Jamal Musiala, Nathaniel Brown, Deniz Undav y Kai Havertz por duplicado completaron la goleada.
Las claves del triunfo de Alemania sobre Curazao
Se confirmó la diferencia de calidad
Los primeros partidos de esta Copa del Mundo se habían caracterizado por rendimientos sumamente valientes y resultados inesperados de los equipos considerados "débiles" ante las potencias, o habituales en la competición. Curazao comenzó con esa misma valentía, pero a medida que avanzaron los minutos se hizo aparente que la brecha en ambos planteles era inapelable.
El entrenador Julian Nagelsmann utilizó al máximo la profundidad en su plantel, dando entrada a Deniz Undav, Leon Goretzka y Antonio Rüdiger entre otros, para que su equipo no saque el pie del acelerador y pueda aumentar la diferencia, lo cual podría ser clave cuando se tenga que definir el grupo en los próximos encuentros.
El impacto de la pausa de hidratación
El gol de Comenencia fue un cimbronazo que nadie esperaba en el desarrollo del encuentro, y debió sembrar dudas en la defensa alemana y esperanza de un batacazo por parte de Curazao. Pero inmediatamente después llegó la pausa de hidratación, y el ritmo quedó inevitablemente alterado.
La situación representó otra gran tendencia de la primera fecha del Mundial, en donde la nueva dinámica generada por los cortes parece beneficiar de manera desigual a las selecciones más potentes, puntualmente a los europeos. El tiempo de descanso permite "apagar" el envión del rival, volver a foja cero en términos de la táctica y el nerviosismo del desarrollo previo y reagrupar al plantel, que fue lo que ocurrió en el final del primer tiempo y el resto del segundo.
Alemania no sacó el pie del acelerador
Una vez que se repuso del susto a partir de la igualdad parcial curazoleña, Die Mannschaft recuperó el control del partido y se fue al descanso con una cómoda ventaja de 3-1, que también evidenciaba el dominio en cuanto al juego. Pero lejos de descansar sobre esa diferencia, los de Nagelsmann salieron al segundo tiempo a ensanchar aún más esa brecha.
Los teutones terminaron el partido con ¡26! tiros al arco, 11 de ellos entre los tres palos, e incluso mantuvieron el 65% de la posesión a lo largo del choque. Los cambios también le dieron otra dimensión a los ataques, como lo demuestra el gol y las dos asistencias que aportó Undav, ingresado en lugar de Jamal Musiala.
