El problema con Neymar está en Hawái

Ayer me encontré en Twitter un hilo interesantísimo sobre una tema absolutamente irrelevante para quienes quieren informarse de futbol. Es de prensa rosa, de chismes y rumores, de celebridades e infidelidades. Me lo mandó “el primo de un amigo” (o sea, yo). La verdad me piqué muchísimo con el tema.

Y sé que en principio esto no tiene que ver con deportes… pero sí. Tengo un punto y prometo argumentarlo. Pero antes tengo que explicar lo siguiente.

El hilo que leí es sobre el triángulo amoroso que conforman Neymar, el jugador del Paris Saint Germain, su novia Natalia Barulich y el cantante Maluma. Lo trataré de resumir en un par de líneas: Natalia es ex novia de Maluma, y presuntamente lo dejó para andar con el brasileño. Maluma compuso una canción llamada Hawái que en teoría se la dedica a ambos por despecho, y esa misma canción la cantaron los jugadores del PSG en el vestidor tras clasificar a la Final de la Champions.

Y ya.

Sí, son suposiciones. Sí, son rumores de prensa rosa. Sí, qué me importa si le dedicaron una canción a Neymar, o si anda con tal o cual mujer, o si le bajó o no la novia a Maluma.

El problema es que sí, sí importa y tiene que ver con su entorno. El problema con Neymar está en Hawái, pero debería estar en Lisboa, donde jugará el partido más importante de su carrera.

Y es que he leído esta semana a muchos colegas que consideran que hay una ola 'anti-Neymar', pero yo realmente dudo que eso exista. Para mí el asunto es que Neymar es tan talentoso y virtuoso, y se pagó una fortuna por él, y se ha lesionado tanto, y hemos esperando taaaanto tiempo a que tome el cetro del futbol mundial, que cada temporada que no sucede esto resulta más y más decepcionante.

Neymar pasó una etapa muy buena al lado de Messi y Suárez en el Barcelona, donde brilló y ganó la Champions pero como actor secundario. Su llegada a París fue un movimiento arriesgado, pero siendo el heredero esperado de esa posición alfa en el futbol, Neymar no puede postergar más su reinado. Cristiano y Messi empiezan a bajar (es un decir), y Mbappé queda muy lejos. Debe ser Neymar y debe serlo ya.

Pero en vez de que la atención esté enfocada en su partido contra el Bayern --que es un equipo serio y funciona como una máquina-- la conversación está sobre los festejos excesivos y en si el brasileño le dedicó un mensajito velado a Maluma desde el vestidor en Portugal.

Neymar es un crack. Amigos, eso está fuera de discusión. Pero hemos esperado tanto a que tome el poder, que la exigencia está al máximo. Si Neymar no gana el domingo en Lisboa, que le diga adiós a su oportunidad de oro. Y debe hacerlo con autoridad, como estrella, como líder y sin dejar lugar a dudas.

Porque si no lo hace, será un rotundo fracaso. Y seguiremos hablando de Hawái, y no de Lisboa.