Guillermo Almada y una herencia envenenada en América

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¿Por qué el América está en un buen momento? (1:35)

Rafa Ramos escribe en su blog sobre las condiciones de la llegada de Guillermo Almada a la dirección técnica del América.


LOS ÁNGELES -- Guillermo Almada llegó en época de Águilas famélicas al América. Claro, no es lo mismo empobrecerse que ser pobre. Dicho está: tiene más el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.

El tiempo de la Cornucopia, el de la abundancia, se derrochó en los tiempos festivos de André Jardine. Más de $60 millones de dólares: 13 de Saint-Maximin, 10 de Kevin Álvarez, nueve de Chiquito Sánchez, ocho de Dávila, etcétera, pero estos poco contribuyeron a la tríada divina e histórica de campeonatos que dejó el brasileño.

Cuando Almada abrió la boca para pedir refuerzos, el monedero estaba cerrado. Nada de ostentaciones para el uruguayo. Un América replanteado: poco pan y mucho circo.

No le espanta eso a Guillermo Almada. Es líder de la Liga MX tratando de que los polluelos destetados que le heredaron se manifiesten. Literalmente, más que agua, leche, quiere sacarles a las piedras. Ya hasta Kevin Álvarez cree que sabe jugar al futbol.

Cierto, ha enfrentado a la ralea desamparada del torneo hasta el momento: puro muerto. Hasta la Fecha 9, ante Chivas, se verá de que está hecho.

Por lo pronto, esta noche juega de local en una ciudad futboleramente colonizada por los mexicanos, especialmente por América y Guadalajara: Los Ángeles.

Enfrentará a Columbus Crew, un equipo desahuciado de la MLS (¡20 puntos en 21 partidos!), dentro de los Cuartos de Final de la infausta Leagues Cup, que desde su miserable vientre regala tres boletos a la ConcaChampions. Por México, Monterrey (2-1 a Chicago Fire) y León (3-0 Real Salt Lake) ya están en Semifinales.

Y Almada heredó carne envenenada en la letra chiquita de su contrato.

Jardine, el de las tres vueltas olímpicas en la Liga MX, fracasó en ConcaChampions, terreno que el América, sin él, había ganado siete veces. En lugar de cerrar su carrera en Coapa con los redobles de La Marcha Radetzky, de plena victoria, Jardine contoneó su lastimado y colapsado cuerpo a ritmo funk con Another One Bite the Dust (Otro que muerde el polvo) de Queen.

Recuérdese cómo entre cabildeos, conciliábulos e intrigas, América quiso irrumpir en el pasado Mundial de Clubes. Logró la segregación del León por Multipropiedad, pero fracasó irrisoriamente en un repechaje mal habido ante LAFC. Le sirvieron la copa y la derramó. Fue irónico que el mecenas de la Multipropiedad (Televisa), quisiera usurpar el sitio legítimo de un multipropietario.

Jugando como amo y señor de corral ajeno, en una sede que quedó marginada por la misérrima calidad del anfitrión, el Galaxy, América es favorito. No se trata del boleto a Concachampions, sino de ganar el torneo, para asegurar un pasaporte al Mundial de Clubes 2029, donde ya están Toluca y Cruz Azul, y un torneo que podría tener como sedes a Estados Unidos y México, además de Panamá o Costa Rica.

Los números del Columbus Crew son miserables hasta para su propio funeral (20 puntos de 63 posibles). Se quedó sin gol al transferir a Diego Rossi al Monterrey. Aún así, Guillermo Almada dice que “los partidos se ganan en la cancha”, y no en los tabuladores ni los algoritmos sofisticados.

Importante que Almada sepa donde está sentado. En la banca más perturbadora del futbol mexicano, y al lado de la cual está la cruz a la que tarde o temprano será encaramado.

Pero, hoy, de momento cumple objetivos, aunque para calibrarlo en la Liga, aún hacen fila los verdaderos matones o los que siempre tendrán el odio en la mirada y la sangre coagulada en las fauces: Chivas, Toluca, Cruz Azul, Monterrey, Pumas y contando.