La mamá de Andrés Gudiño contó a ESPN de dónde proviene la inspiración de su hijo para ser guardameta
Los guantes y el balón han acompañado a Andrés Gudiño a lo largo de toda su vida. El actual portero de Cruz Azul tiene como principal ídolo a Oswaldo Sánchez, por el que se inclinó estar bajo los tres postes. También admiró a Miguel Calero y Guillermo Ochoa; incluso, en su infancia, llegó a usar gorra para jugar, algo que caracterizaba al colombiano, o una banda en la cabeza, como lo hace el arquero mexicano.
“Su ídolo ha sido siempre Oswaldo Sánchez”, sentencia Roselly Portillo, mamá de Andrés Gudiño. “En algún tiempo él decía que (Miguel) Calero también, a veces hasta se ponía la gorra para porterear esos partidos ahí de semillitas, que era la categoría que él estaba en ese tiempo, infantil menor y semillas, así se catalogan acá las etapas. Ya más grandecito, pues me acuerdo que Ochoa decía, pues entre niños, juegan y todo”.
Roselly Portillo recuerda a su hijo Andrés Gudiño bajo los tres postes con playeras de Chivas, por Oswaldo Sánchez, pero también con gorra, algo característico de Miguel Calero en Pachuca, o con una banda en la cabeza, como lo ha hecho Guillermo Ochoa en su carrera, otros de los porteros que marcaron la infancia de Andrés Gudiño, nacido en Mérida, Yucatán.
“Él tenía su personalidad propia, de repente, como digo, como niño que era, pues se ponía, la cinta o de repente la gorra y así, pero ya ahorita, así, grande, o más adolescente, él tenía su personalidad. Siempre ha tenido su personalidad. Él desde chico, me acuerdo mucho que le iba a las Chivas y su hermano (Iván) le iba al América. Cuando jugaba un clásico, aquí era que sacaban y ponían en el altar, las banderas, los sombreros o la foto, en ese tiempo de Oswaldo y el otro de Ochoa. Era un relajo aquella casa en un clásico”.
Andrés Gudiño siempre tuvo en sus objetivos ser futbolista; nunca soñó con ser profesional en otro ámbito. Su carrera en forma comenzó a los 14 años en Pioneros de Cancún en Tercera División. Durante su formación, tuvo unos meses en los que compartió que trabajó como chalán en un grupo de baile, práctica que compartió con el balompié.
“Hubo una temporada que le gustaba bailar y trabajaba para un grupo de chambelanes. Cuando tenía viajes que jugaba su equipo en algún lugar de aquí del sureste, pues no podía. De repente tenía partido en Cancún y él era chambelán en la noche. Lo llevábamos al partido, nos regresábamos con él para que llegara a los 15 años a que trabajara de chambelán y así andábamos, pero pues era demasiado ya, pues ahora sí que, cansado también para él. No duró mucho esa etapa, él prefirió el ser futbolista”.
En el 2016 pasó a Venados de Mérida del Ascenso MX, aunque fue cedido a Playa del Carmen en 2017. Regresó y en el 2018 finalmente llegó a Cruz Azul Hidalgo. A Andrés Gudiño le bastó un año para llegar al primer equipo de la Máquina de la mano de Pedro Caixinha, noticia que la familia del portero tomó con gran alegría.
“Estábamos en casa y él estaba en una reunión en casa de una de mis hermanas y recibió un mensaje del entrenador de Cruz Azul. Le dice que se tenía que presentar en una fecha próxima, él es muy reservado en sus en sus cosas, no es muy de comunicar luego, luego. Yo creo que primero lo asimiló y vio que fuera verdad, confirmar lo que lo que estaba leyendo y ya después llegó a casa y nos contó”.
Aquel mensaje de Pedro Caixinha marcó el inicio de Andrés Gudiño en el primer equipo de Cruz Azul, con el que cumplió el sueño de debutar en la Primera División el 26 de julio del 2021, fecha que el portero lleva tatuada.
