MADRID -- A las 6:00 AM, doce horas antes del arranque del clásico entre el Real Madrid y el Barcelona, comenzó el operativo de seguridad en las inmediaciones del Santiago Bernabéu, con el despliegue de agentes de la Policía Nacional que hicieron una revisión exhaustiva del sistema de alcantarillado y desinstalaron provisionalmente los contenedores de basura en las calles aledañas.
El dispositivo de seguridad excepcional en torno al estadio, consecuencia de los recientes atentados en París, desplegó a más de 3,000 elementos de seguridad, el doble del número que regularmente participa en partidos de “alto riesgo”. Más de 1,200 agentes de la Policía Nacional, 122 elementos de la Policía Municipal y 1,1195 efectivos de seguridad privada contratados por el club merengue, además de 150 trabajadores de la Cruz Roja y Protección Civil velaron por la seguridad de los 80,000 aficionados que acudieron al encuentro.
Según informó Metro de Madrid, se multiplicó el número de agentes que velan por la seguridad de las líneas 9 y 10, particularmente en las estaciones de Nuevos Ministerios y Santiago Bernabéu, cercanas al estadio. El dispositivo, sin precedentes en España, aumentó el radio de seguridad a cinco calles a la redonda del estadio, mismas que estuvieron cerradas al acceso vehicular partir de las 15:00 PM.
La afición comenzó a llegar al estadio con varias horas de antelación y con tranquilidad, haciendo fila en los accesos hasta su apertura a las 16:15 PM, dos horas antes del encuentro.
En tanto, los accesos al estadio por la calle Padre Damián, donde se ubica la entrada al Palco de Honor, permanecieron cerradas hasta pasadas las 17:00 una vez que ambos equipos se encontraban dentro de las instalaciones. Como de costumbre, ambos autobuses realizaron el trayecto desde sus respectivas concentraciones escoltados por la policía.
Cientos de aficionados merengues se habían congregado en la glorieta de los Sagrados Corazones para recibir al equipo. Sonaron los cánticos y gritos de animación, pero desvanecidos.
El ambiente festivo que generalmente precede a un clásico, notorio en los vagones del metro, disminuyó en las calles. Quizás por las aglomeraciones en los tres cinturones de seguridad.
Con paciencia, la afición hizo fila para pasar los tres controles policiales antes de pasar la última revisión, esta vez, con la seguridad en los accesos al estadio.
