Detrás del resurgimiento coinciden una generación de talento excepcional, una metodología de formación consolidada y las oportunidades de Koeman, Xavi y Flick
Lamine Yamal, Pau Cubarsí, Gavi, Fermín López y Marc Bernal han devuelto a La Masía un protagonismo extraordinario en el Barcelona. La cantera azulgrana aporta titulares en defensa, medio campo y ataque, además de futbolistas decisivos en la conquista de dos títulos consecutivos de LaLiga bajo las órdenes de Hansi Flick.
Detrás de este resurgimiento coinciden una generación de talento excepcional, una metodología de formación consolidada y las oportunidades que abrieron Ronald Koeman, Xavi Hernández y el propio Flick. Las dificultades económicas del club también aceleraron el proceso, aunque el rendimiento de los jóvenes explica por qué La Masía volvió a convertirse en uno de los pilares del proyecto deportivo.
La Masía nunca desapareció del Barcelona 🏟️
El protagonismo actual de la cantera recuerda inevitablemente a una de las etapas más exitosas del Barcelona, cuando Lionel Messi, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Sergio Busquets y Gerard Piqué formaron parte de la estructura de un equipo que conquistó Europa.
Aquella generación alcanzó uno de sus momentos más representativos el 25 de noviembre de 2012. Durante la victoria sobre Levante, Tito Vilanova llegó a tener once futbolistas formados en el club sobre el terreno de juego, después de que Martín Montoya sustituyó al lesionado Dani Alves.
Sin embargo, el panorama cambió durante los siguientes años. Barcelona apostó por fichajes de alto costo, mantuvo una plantilla de figuras internacionales y redujo el espacio para varios jóvenes que aspiraban a consolidarse en el primer equipo.
Las salidas de Thiago Alcántara, Gerard Deulofeu y otros talentos formados en el club reflejaron las dificultades de una cantera que todavía producía futbolistas, pero encontraba obstáculos para integrarlos en la plantilla principal.
El contraste quedó expuesto en abril de 2018, cuando Barcelona presentó una alineación titular sin futbolistas de La Masía por primera vez en 16 años. La situación evidenció la distancia entre la formación de jóvenes y las decisiones deportivas del primer equipo.
Aun así, la presencia de la cantera nunca desapareció. En mayo de 2025, Barcelona alcanzó 2,000 partidos consecutivos con al menos un futbolista formado en sus categorías inferiores sobre la cancha. La racha comenzó el 24 de marzo de 1990, cuando Guillermo Amor ingresó ante Atlético de Madrid durante la etapa de Johan Cruyff.
El cambio reciente radica en el peso competitivo de los jóvenes. La Masía recuperó protagonismo en la construcción del equipo y sus futbolistas asumieron responsabilidades en partidos decisivos.
El proceso comenzó antes de la llegada de Flick. Ronald Koeman hizo debutar a Gavi en 2021, mientras Xavi Hernández abrió las puertas a Lamine Yamal, Pau Cubarsí y Fermín López, entre otros talentos que ahora tienen un papel importante en el club.
La conquista de LaLiga 2024-25 dejó una imagen representativa: Lamine Yamal y Fermín marcaron los goles del triunfo ante Espanyol que aseguró el campeonato. Un año después, Barcelona consiguió su segundo título consecutivo con Flick, nuevamente con los canteranos entre sus principales protagonistas.
La crisis económica abrió las puertas del primer equipo 💰
El Barcelona encontró en sus categorías inferiores una alternativa ante las dificultades financieras que limitaron su actividad en el mercado de fichajes.
Las restricciones salariales, los problemas de inscripción y el costo de las incorporaciones redujeron el margen de maniobra de la directiva. En ese escenario, el club recurrió a futbolistas que ya conocían su estructura deportiva y representaban una inversión considerablemente menor.
La situación también coincidió con una generación especialmente prometedora. Lamine Yamal, Pau Cubarsí y Marc Bernal, nacidos en 2007, compartieron etapas de formación y desarrollaron características que facilitaron su incorporación al futbol profesional.
Cubarsí encontró espacio en la defensa durante la etapa de Xavi Hernández, mientras Bernal recibió la confianza de Flick desde el comienzo de la temporada 2024-25. La cantera respondió a necesidades concretas del equipo en posiciones que exigían soluciones inmediatas.
El caso de Gerard Martín refleja otra vía de incorporación. El lateral llegó al Barça Atlètic en 2023 procedente del Cornellà y posteriormente dio el salto al primer equipo. Su recorrido corresponde al trabajo del filial como plataforma de acceso al futbol de élite, aunque su formación inicial ocurrió fuera de La Masía.
La situación económica explica parte de las oportunidades, pero la consolidación de los jóvenes responde a sus actuaciones. Barcelona mantuvo su apuesta porque encontró futbolistas capaces de competir frente a rivales de máxima exigencia.
Los resultados también respaldaron esa decisión. Durante la temporada 2025-26, los jugadores formados en el club acumularon alrededor de la mitad de los minutos ligueros del Barcelona hasta mayo, una participación que refleja su importancia dentro del equipo campeón.
La cantera también representa una ventaja para la planificación deportiva. Barcelona dispone de jugadores formados para funciones específicas y conserva recursos para reforzar otras posiciones, sin depender exclusivamente de incorporaciones externas.
Una metodología que se refleja dentro de la cancha 🧠
Una de las grandes fortalezas de La Masía es la continuidad de su idea futbolística. Los jóvenes aprenden principios relacionados con la posesión, la ocupación de espacios, el juego asociativo y la toma de decisiones bajo presión desde las primeras categorías.
El Barcelona cuenta con un área de metodología que trabaja para mantener esa identidad durante las distintas etapas formativas. Los rondos, los juegos de posición y los ejercicios en espacios reducidos desarrollan la técnica individual, la lectura de las jugadas y la capacidad de encontrar soluciones colectivas.
Esa preparación adquiere especial importancia cuando los jóvenes llegan al primer equipo. El ritmo de competencia aumenta considerablemente, pero los fundamentos tácticos resultan familiares y facilitan su integración.
Pau Cubarsí representa uno de los mejores ejemplos. El central destaca por su lectura del juego y su precisión para encontrar compañeros entre líneas. Su capacidad para superar la primera presión mediante pases verticales resulta fundamental en la construcción ofensiva del Barcelona.
La importancia del defensor también aparece sin balón. Cubarsí interpreta los espacios a su espalda, anticipa movimientos rivales y participa en una línea defensiva que exige coordinación constante por su posición adelantada.
Marc Bernal cumple una función diferente desde el mediocentro. Su presencia aporta equilibrio, orden y opciones de pase durante la salida. El joven recibe bajo presión, orienta la circulación y ofrece una referencia a sus compañeros para progresar por el campo.
La relación entre ambas posiciones explica parte del funcionamiento colectivo. Cubarsí encuentra líneas de pase desde la defensa y Bernal facilita la continuidad de la jugada en el medio campo. Esa conexión permite al Barcelona superar presiones sin recurrir constantemente a envíos largos.
Gavi aporta agresividad en la recuperación, intensidad y presión sobre el rival. Su capacidad para intervenir después de una pérdida complementa el juego de posesión y responde a una de las principales exigencias del sistema de Flick.
Fermín López ofrece otro recurso: movilidad y llegada desde segunda línea. El mediocampista encuentra espacios cerca del área, aparece en posiciones de remate y aporta goles desde una zona donde Barcelona también necesita profundidad ofensiva.
Su evolución quedó reflejada en la temporada 2025-26, cuando alcanzó sus mejores registros de participación directa en goles. Su versatilidad también le abrió oportunidades en distintas funciones ofensivas.
Lamine Yamal representa la combinación entre formación colectiva y talento individual. El extremo recibe abierto por la derecha, atrae defensores y genera ventajas mediante el regate, los cambios de ritmo y su capacidad para encontrar compañeros en mejores posiciones.
Sus movimientos también tienen consecuencias para el resto del ataque. Cuando concentra la atención de varios rivales, aparecen espacios interiores y oportunidades para las incorporaciones de los mediocampistas.
La temporada 2025-26 confirmó su dimensión competitiva. Lamine Yamal terminó LaLiga con 16 goles y 11 asistencias, compartió el Trofeo Zarra con Ferran Torres y recibió el reconocimiento al mejor jugador del campeonato.
La variedad de perfiles refleja uno de los grandes aciertos de La Masía. Barcelona encuentra centrales con buena salida, mediocampistas capaces de organizar y recuperar el balón, además de atacantes con desequilibrio individual.
Los futbolistas tienen características distintas, pero comparten fundamentos que favorecen el funcionamiento colectivo.
Hansi Flick convirtió la confianza en oportunidades 🤝
La formación de talento representa una parte del proceso. Su consolidación exige continuidad, minutos y entrenadores dispuestos a confiar en jóvenes durante encuentros de máxima exigencia.
Ronald Koeman y Xavi Hernández fueron fundamentales para abrir esa puerta. Flick encontró una base de futbolistas con experiencia profesional y amplió las oportunidades para nuevos integrantes de las categorías inferiores.
Entre su llegada en el verano de 2024 y marzo de 2026, el entrenador alemán hizo debutar a 12 jugadores procedentes del futbol formativo del Barcelona. Marc Bernal, Gerard Martín, Sergi Domínguez, Toni Fernández, Jofre Torrents y Xavi Espart figuran entre los integrantes de esa generación.
Las trayectorias son diferentes. Algunos futbolistas recorrieron las categorías inferiores desde pequeños, mientras otros llegaron al filial después de formarse en clubes distintos. Todos encontraron una oportunidad dentro de la estructura deportiva del Barcelona.
El caso de Xavi Espart ilustra la continuidad del proceso. El defensor debutó en marzo de 2026 frente a Newcastle United, durante los octavos de final de la Champions League. Su actuación abrió una nueva etapa que terminó con su incorporación definitiva a la plantilla principal para la temporada 2026-27.
Espart, nacido en 2007, se sumó así a Lamine Yamal, Pau Cubarsí y Marc Bernal como otro integrante de aquella generación con ficha del primer equipo. Los cuatro compartieron etapas formativas y ahora forman parte del proyecto de Flick.
La confianza del entrenador también se refleja en las exigencias que impone a sus jugadores. Su Barcelona apuesta por una presión adelantada, una defensa situada lejos de su portería y transiciones ofensivas rápidas.
Ese planteamiento requiere futbolistas capaces de reconocer cuándo saltar a presionar, cómo ocupar los espacios y qué decisiones tomar después de recuperar el balón. La formación táctica de los canteranos ofrece una base para responder a esas responsabilidades.
Flick ha combinado la tradición de posesión del Barcelona con mayor intensidad y verticalidad. Los jóvenes participan en un equipo que conserva elementos de su identidad histórica y responde a las demandas del futbol actual.
Los resultados respaldaron esa apuesta con dos campeonatos consecutivos de LaLiga. Los jugadores formados en casa ya tienen responsabilidades fundamentales en un equipo que compite por títulos.
La Masía también alimenta al futbol europeo 🌍
El alcance de La Masía supera las necesidades del primer equipo. Barcelona mantiene una de las academias con mayor presencia de futbolistas en las principales ligas europeas, incluso entre aquellos que desarrollaron su carrera profesional lejos del club.
El 14 de enero de 2026, el Observatorio del Futbol CIES publicó un informe que colocó al Barcelona como el principal formador de jugadores con participación en las cinco grandes ligas europeas durante la temporada 2025-26.
El estudio identificó 40 futbolistas formados por el club azulgrana, por delante de Real Madrid, con 35, y Paris Saint-Germain, con 31. Rennes apareció en cuarto lugar con 29 y Ajax ocupó la quinta posición con 27.
La clasificación consideró futbolistas con al menos tres temporadas de formación en un mismo club entre los 15 y los 21 años. Por ello, el recuento incluyó tanto a integrantes del Barcelona como a jugadores que encontraron oportunidades en otras instituciones.
La actualización del CIES, publicada el 21 de octubre de 2026, presentó una fotografía diferente. Real Madrid encabezó el número de futbolistas formados que pertenecen a equipos de las cinco grandes ligas, con 40, seguido por Barcelona, con 34.
Ambos informes corresponden a cortes y criterios de participación diferentes, por lo que sus cifras no constituyen una comparación directa de la evolución de la cantera entre enero y octubre. Sin embargo, mantienen al Barcelona entre los principales formadores de talento del futbol europeo.
La presencia de jugadores en distintas ligas también demuestra que la producción de La Masía trasciende las necesidades de una generación específica. El club conserva un sistema capaz de preparar futbolistas para competir profesionalmente, incluso cuando no encuentran un lugar en el primer equipo.
El cambio más significativo está dentro del propio Barcelona. Durante años, varios talentos buscaron oportunidades lejos del Camp Nou ante la dificultad de consolidarse en una plantilla de figuras internacionales. La generación actual encontró un camino diferente.
Lamine Yamal ya es una referencia ofensiva, Cubarsí tiene responsabilidades fundamentales en defensa y los mediocampistas formados en casa participan directamente en el funcionamiento del equipo.
La Masía ha recuperado el protagonismo que distinguió a sus generaciones más exitosas: sus futbolistas dejaron de ocupar un papel secundario y ahora forman parte de las decisiones que definen el presente deportivo del Barcelona.
