El 11 de mayo de 2025, Kylian Mbappé marcó tres goles en Montjuïc por la fecha 35 LaLiga. Real Madrid perdió 4-3 ante Barcelona, aunque el delantero francés firmó un triplete que parecía suficiente para cambiar la historia del partido. Su equipo se había adelantado 2-0 y terminó derrotado en uno de los clásicos más frenéticos de aquella temporada. La imagen dejó una paradoja difícil de ignorar: Mbappé podía hacer daño una y otra vez, pero todavía le costaba encontrar la fórmula para celebrar ante el máximo rival.
Desde su llegada a Real Madrid, el francés ganó apenas uno de sus primeros seis clásicos oficiales frente a Barcelona. Marcó en varios de esos encuentros y protagonizó actuaciones individuales de enorme impacto, aunque los resultados favorecieron casi siempre al conjunto azulgrana. La estadística le da un significado particular a la palabra que él mismo eligió para describir su relación con el gol: obsesión.
En una entrevista con AS en septiembre de 2026, Mbappé explicó cómo vive la necesidad de convertir. “No espero hacer tres o cuatro, con uno me basta”, respondió cuando le preguntaron cuánto le afecta pasar varios partidos sin anotar. También describió esa relación con el gol como “una obsesión para meter goles” y aclaró que pese a eso no se considera "egoísta". La declaración permite entender la exigencia con la que convive un futbolista acostumbrado a convertir y la dimensión que puede adquirir un partido cuando los números personales chocan con el resultado colectivo.
El próximo capítulo llegará el domingo 25 de octubre, en el Camp Nou. Barcelona recibirá a Real Madrid por la décima jornada de LaLiga, con el conjunto catalán como líder y seis puntos de ventaja sobre su rival. Mbappé llegará encendido: marcó dos veces en el 4-1 ante Sevilla y suma nueve goles en nueve jornadas. El clásico le ofrece una nueva oportunidad para cambiar una estadística que sigue llamando la atención.
Mbappé ante Barcelona: una cuenta pendiente que empezó con derrotas
La historia de Mbappé con los clásicos de Real Madrid comenzó con una noche complicada. En octubre de 2024, Barcelona ganó 4-0 en el Santiago Bernabéu. El francés todavía buscaba consolidarse en su nuevo equipo y cayó repetidamente en la trampa del fuera de juego, mientras el conjunto de Hansi Flick aprovechaba los espacios para golpear en la segunda mitad.
En enero de 2025, Barcelona volvió a imponerse en la final de la Supercopa de España, esta vez por 5-2. Mbappé abrió el marcador para Real Madrid, pero el equipo catalán remontó con una exhibición ofensiva. En abril, la final de la Copa del Rey también terminó del lado azulgrana: Barcelona ganó 3-2 en la prórroga, en otro duelo que dejó al francés sin el premio colectivo.
La derrota por 4-3 de mayo de 2025 resumió el problema con una claridad extraordinaria. Mbappé anotó a los cinco minutos de penal, volvió a marcar a los 14 y completó su triplete a los 70. Real Madrid tuvo una ventaja de dos goles y terminó perdiendo. El delantero había hecho su parte en ataque, pero Barcelona encontró respuestas suficientes para quedarse con el partido.
La primera victoria de Mbappé ante Barcelona como jugador de Real Madrid llegó en octubre de 2025, cuando el equipo blanco se impuso por 2-1 en el Bernabéu. El francés marcó uno de los tantos y tuvo la oportunidad de ampliar la diferencia desde el punto penal, aunque Wojciech Szczęsny detuvo su remate. Aquella noche cortó la racha adversa, pero no inauguró una etapa de dominio madridista: Barcelona ganó los dos clásicos siguientes, en la Supercopa de enero y en LaLiga en mayo de 2026.
La obsesión por marcar, en palabras del propio Mbappé
La palabra "obsesión" tiene una explicación directa en las declaraciones del delantero. En aquella entrevista con AS, Mbappé describió el gol como una sensación que busca experimentar de manera permanente. “Todos los jugadores que han metido muchos tienen esta relación con el gol”, explicó. Para él, marcar produce “una alegría, un sentimiento de plenitud que tú quieres vivir siempre”.
El francés también reconoció que una sola jornada sin anotar puede alterar su estado de ánimo. “Un partido sin marcar es duro”, afirmó, y agregó que esa frustración puede convertirse en determinación para el encuentro siguiente. Su respuesta resulta reveladora para entender la presión que se impone: el gol forma parte de su identidad profesional y condiciona la manera en que evalúa sus actuaciones.
Los números de la temporada 2026-27 respaldan esa mentalidad. Después de convertir un doblete contra Sevilla, Mbappé alcanzó los nueve tantos en las primeras nueve jornadas de LaLiga y se puso a tres de Raphinha. Su capacidad para aparecer en el área, atacar los espacios y resolver situaciones individuales lo mantiene entre los futbolistas más determinantes del torneo.
La relación con el gol también tiene una dimensión colectiva. En la misma entrevista, Mbappé remarcó que prefiere ganar y que puede elegir el pase cuando un compañero está mejor ubicado. La asistencia para el tanto decisivo de Real Madrid ante Elche fue uno de los ejemplos que mencionó. Su desafío ante Barcelona consiste en llevar esa lectura del juego a un partido que suele exigir precisión en cada oportunidad y en el que sus goles todavía no se tradujeron en una cosecha de victorias acorde con su producción individual.
A su obsesión por marcar, ahora se le suma también, la obsesión por empezar a revertir su estadística negativa vistiendo de blanco ante el culé.
Barcelona, el rival que convierte cada gol en una historia distinta
La dificultad de Mbappé ante Barcelona adquiere todavía más interés cuando se observa su recorrido en los clásicos. En el 4-3 de mayo de 2025 marcó tres veces y perdió. En la victoria por 2-1 de octubre de ese año anotó, pero falló un penal que pudo darle mayor tranquilidad a Real Madrid. La sucesión de episodios alimentó una narrativa en la que sus actuaciones individuales quedan atadas al desenlace del equipo.
Barcelona también supo limitar sus espacios. La presión alta, la defensa adelantada y la coordinación para dejarlo fuera de juego fueron recursos importantes en los primeros enfrentamientos. Cuando el francés consiguió superar esas barreras, como ocurrió con su triplete, el conjunto azulgrana encontró la manera de responder con eficacia en ataque. Ese intercambio de golpes explica por qué sus goles no siempre alcanzaron para cambiar el resultado.
El escenario del próximo clásico presenta una exigencia distinta. Barcelona llega con nueve victorias en nueve jornadas, 27 puntos y 39 goles marcados. Real Madrid suma 21 unidades, con siete triunfos y dos derrotas, y necesita acortar la distancia para evitar que el líder se escape. La ausencia de Vinícius Júnior, suspendido, también obliga al equipo de José Mourinho a reorganizar su ataque y aumenta la responsabilidad de Mbappé en la generación y finalización de las jugadas.
En ese contexto, el francés tendrá que encontrar espacios frente a un rival que ya conoce sus movimientos y que ha demostrado capacidad para resistir incluso cuando él consigue marcar. El clásico puede darle una nueva oportunidad de convertir su producción goleadora en una victoria de peso para Real Madrid.
La historia empezó en París: Mbappé también castigó al Barcelona con PSG
Antes de convertir el clásico español en una cuenta pendiente, Mbappé ya había protagonizado noches memorables frente a Barcelona con la camiseta de PSG. En los octavos de final de la Champions League 2020-21, anotó un triplete en el triunfo parisino por 4-1 en el Camp Nou y volvió a marcar de penal en la revancha, que terminó 1-1. Aquella serie lo puso en el centro de la escena europea y dejó una de sus actuaciones más recordadas contra el conjunto catalán.
En los cuartos de final de la Champions 2023-24, el francés volvió a cruzarse con Barcelona y fue decisivo en la remontada de PSG. Después de perder 3-2 en París, el equipo francés ganó 4-1 en España y Mbappé marcó dos goles para sellar la clasificación. Su balance con PSG fue de seis tantos en cuatro partidos de Champions ante Barcelona, con dos victorias, un empate y una derrota. El contraste con su etapa en Real Madrid alimenta la historia: el rival al que supo castigar en Europa se convirtió en una prueba mucho más difícil desde que viste de blanco.
Barcelona vs. Real Madrid: un clásico para que Mbappé cambie la estadística
La previa llega con una cifra que acompaña a Mbappé desde hace más de un año: una sola victoria en sus primeros seis clásicos con Real Madrid. El dato resulta llamativo por la cantidad de goles que marcó en algunos de esos partidos y por la influencia que suele tener en el funcionamiento ofensivo del equipo. También explica por qué cada enfrentamiento con Barcelona termina ofreciendo una medida especial de su rendimiento.
La temporada le presenta una oportunidad importante. Con nueve goles en nueve jornadas, Mbappé llega en plena forma y vuelve a encabezar las expectativas de un Real Madrid que necesita acercarse al líder. Su eficacia será fundamental, aunque el equipo también deberá mejorar la respuesta defensiva y sostener el ritmo durante los noventa minutos para evitar que el partido vuelva a convertirse en una sucesión de ocasiones y remontadas.
El francés ya explicó que no necesita esperar varios encuentros sin marcar para sentir la presión: “Con uno me basta”. Ante Barcelona, esa exigencia se mezcla con una cuenta pendiente que excede sus cifras personales. El domingo tendrá otra oportunidad de cambiar el relato, ganar un clásico y demostrar que su obsesión por el gol también puede conducirlo a una victoria decisiva.
