A pesar de disputar la Serie de Campeonato de la Liga Americana, el dominicano cierra el año con balance negativo tras una temporada marcada por múltiples dificultades.
Si hay alguien que admitirá que la temporada de Grandes Ligas de 2026 no salió como esperaba, es José Ramírez, quien vio esfumarse sus aspiraciones de llegar a la Serie Mundial junto a los Cleveland Guardians la noche del lunes 19 de octubre.
Fue un año particularmente difícil para Ramírez, incluso antes del inicio de la campaña. Los problemas de salud y el bajo rendimiento marcaron su temporada, pero también una accidentada primavera, en la que recibió el rechazo de una parte de los fanáticos dominicanos tras decidir no participar en el Clásico Mundial de Béisbol.
A pesar de recuperar la salud, el rendimiento ofensivo no llegó como esperaba. Cuando finalmente parecía haber encontrado el ritmo necesario para ayudar a Cleveland a regresar a la postemporada, el equipo terminó eliminado ante los Tampa Bay Rays.
Antes de repasar lo ocurrido durante la campaña, es necesario recordar cómo comenzó su año.
Ramírez había confirmado su participación en el Clásico Mundial de Béisbol y había reiterado que representaría a República Dominicana. Sin embargo, dos semanas antes del torneo decidió retirarse por razones que el gerente del equipo, Nelson Cruz, atribuyó a “temas personales”, sin ofrecer mayores detalles.
La reacción del público dominicano fue inmediata. Algunos lo tildaron de antipatriota y traidor, mientras se convertía en blanco de burlas y memes en internet, hasta el punto de borrar toda referencia a República Dominicana de su perfil de Instagram.
Tras la eliminación dominicana en las semifinales del torneo, Ramírez volvió a ser tema de conversación en las redes sociales, aunque con menos intensidad, y la atención se trasladó al inicio de la temporada de Grandes Ligas.
A diferencia de años anteriores, el antesalista tuvo un comienzo complicado. En sus primeros 72 partidos, antes de sufrir la lesión que requirió cirugía, bateó para .239, con OPS de .757, 10 jonrones y 33 carreras remolcadas. También acumulaba 24 bases robadas, una cifra positiva, antes de conocerse que necesitaría una operación para reparar un hueso de la mano izquierda.
El 16 de junio, los Guardians anunciaron que Ramírez había sido operado, lo que lo mantuvo fuera de acción durante más de un mes.
Regresó en la última semana de julio y disputó 53 partidos en la segunda mitad de la temporada, pero sus números empeoraron. Bateó para .229, con OPS de .598, apenas dos jonrones y 20 carreras impulsadas. En total, participó en 125 encuentros, con promedio de .235, OPS de .688, 12 cuadrangulares y 53 carreras remolcadas. Fueron sus peores números desde 2015, cuando todavía comenzaba a establecerse como titular en Cleveland.
Pese a la ausencia y al rendimiento de su principal estrella, los Guardians consiguieron clasificar a la postemporada como líderes de división.
En octubre, Ramírez tuvo una de las mejores actuaciones de postemporada de su carrera, con promedio de .293, OPS de .908, ocho carreras impulsadas, ocho anotadas y tres bases robadas en 11 partidos. Sin embargo, Cleveland no pudo contener a la ofensiva de Tampa Bay. Después de tomar ventaja de 2-1 en la Serie de Campeonato, perdió tres encuentros consecutivos, incluido uno en el que un error defensivo del propio Ramírez se convirtió en tres carreras para los Rays, en una derrota por 3-1.
Ben breaks through! #ForTampaBay | #Postseason https://t.co/CCQn4sXpwB
— Tampa Bay Rays (@RaysBaseball) October 14, 2026
La imagen de Ramírez sentado en el dugout, con expresión de derrota tras fallar un turno importante en el Juego 6, probablemente sea el mejor resumen de su campaña. A pesar de superar múltiples obstáculos y recuperar finalmente su producción ofensiva, no fue suficiente para llevar a los Guardians hasta la Serie Mundial.
Ramírez pasó de la controversia a la eliminación en un 2026 que seguramente querrá dejar atrás.
