Bryan Ruiz elogió el rendimiento de Yerlan Sosa con Costa Rica y explicó por qué quiere acompañar de cerca al joven futbolista de 18 años
SAN JOSÉ, Costa Rica -- A sus 18 años, Yerlan Sosa empieza a vivir demasiado rápido algunas de las cosas con las que alguna vez soñó jugando descalzo en las calles de Fray Casiano, Puntarenas.
El joven futbolista aprovechó la oportunidad con la Selección de Costa Rica y cerró ante Haití una actuación que volvió a dejar encantado a Bryan Ruiz.
Pero precisamente ahora que empiezan los elogios, Bryan quiere cuidarlo.
“Yerlan tiene un trabajo muy fuerte ahorita en la cabeza, que necesitamos todos los que estamos involucrados trabajar con él, porque para mí ha sido el mejor jugador en los últimos cuatro partidos que lo he visto, que son dos con la Liga y dos con la Selección”, aseguró Ruiz ante consulta de ESPN.
El técnico fue todavía más claro sobre el peligro que puede significar todo lo que comienza a rodear al futbolista.
“Un jugador de 18 años puede ser muy fuerte, puede descarrilarse en un momento. Es muy importante que él se mantenga firme”, explicó.
Bryan habla desde el conocimiento.
Lo tiene bajo su mirada desde los 15 años en las divisiones menores de Alajuelense y recordó que incluso tuvo que llamarle la atención recientemente cuando sintió que comenzaba a confiarse.
“Lo conozco desde los 15 años, lo he castigado 200.000 veces y él lo sabe. Hemos hablado muchísimo”, relató.
Ruiz considera fundamental que el joven se rodee de las personas correctas ahora que su nombre empieza a ganar protagonismo.
“Posiblemente le va a cambiar la vida después de estos partidos, de buena manera, y ojalá que sí, porque es un buen chico. Si se rodea de la gente correcta, estoy seguro que va a hacer las cosas de buena manera”.
Y aunque su futuro como seleccionador todavía no esté definido, hizo una promesa: no piensa quitarle los ojos de encima.
“Me va a tener a mí molestándolo. Siga o no yo en la Selección, voy a seguir ahí. En la Liga lo voy a ver también”, afirmó Ruiz.
De jugar a pata pelada a La Sele
Detrás de la aparición de Sosa también existe una historia de sacrificio.
“Yo soy de Puntarenas, Fray Casiano y tengo 18 años. Mi abuelo jugaba mucho fútbol y yo siento que de ahí, de la familia, viene el fútbol. Las mejengas eran todos los días, siempre se armaba, iba familia mía, primos, tíos y era a pata pelada, solo así se jugaba ahí”, contó el futbolista.
Para perseguir ese sueño tuvo que alejarse muy temprano de los suyos.
“Cualquier jugador busca salir del barrio y dejar a la familia es muy duro, pero con el pasar de los meses y de los años me fui acostumbrando.
Mi gran sacrificio es dejar a mi familia, a mis amigos también [...] y extraño las comidas de mi mamá y de mi abuela”, confesó.
Ahora, aquel muchacho que jugaba mejengas a pata pelada en Fray Casiano empieza a abrirse espacio en La Sele.
Y Bryan Ruiz, quien lo conoce desde mucho antes de que aparecieran los focos, tiene clara su siguiente misión: que el fútbol le cambie la vida, pero que el éxito no le cambie el camino.
