Eduardo Domínguez, el técnico que siempre sonó para Boca y ahora puede amargarlo

Respetado en Argentina por su capacidad y por los títulos que consiguió, Eduardo Domínguez busca validar en Brasil su más que justificada fama de buen entrenador. Sería un gran aporte para esa causa lograr un título internacional, en su primer año en un Atlético Mineiro que busca todavía su mejor forma futbolística. El último escollo que le queda para alcanzarlo en la CONMEBOL Sudamericana 2026 es Boca, un equipo con el que tiene una historia muy especial, a pesar de que nunca lo dirigió y tampoco vistió su camiseta como jugador.

“Pasaron siete técnicos por Boca. Me parece que no les gusto mucho”, comentaría en marzo de 2025 con algún dejo de resquemor, en medio de dudas por la continuidad de Fernando Gago. Fue una de las tantas ocasiones en que se mencionó a Domínguez como posible entrenador en el club de la Ribera, un destino que por el estilo de juego de sus equipos y por su personalidad parecía marcado para él.

Sus caminos hasta ahora no se cruzaron más que en partidos que lo tuvieron primero como jugador y luego como DT. En esas ocasiones se encargó de hacérselo muy difícil a un equipo que bien definió recientemente, cuando se confirmó que se enfrentarían en la final de la Copa Sudamericana, como uno de los más poderosos de América. Hoy sueña con volver a hacerlo el 21 de noviembre, en el que será el choque más importante de los que sostuvieron hasta ahora.

Eduardo Domínguez y sus antecedentes dulces contra Boca

Domínguez, que en su carrera enfrentó a Boca como entrenador de Huracán, Colón, Independiente y Estudiantes, está entre los pocos que pueden mostrar un balance positivo de esos cruces. Eso si se toma lo cualitativo, porque aunque su historial total es levemente desfavorable, con 4 victorias, 5 caídas y 5 empates, algunas de las alegrías que consiguió fueron muy significativas, y a la vez tropezones importantes para su rival.

Es importante remarcar, por ejemplo, que una de las igualdades terminó en triunfo de los de Domínguez por penales, con lo cual el número global se vuelve incluso más relativo. Al analizar los enfrentamientos, mucho más que el conteo partido por partido resalta el hecho de que el Barba salió triunfante en las dos eliminatorias directas que tuvo ante Boca, ambas en su exitoso ciclo en Estudiantes, que se extendió desde 2023 hasta febrero de este año.

El primer choque eliminatorio fue la semifinal de la Copa Argentina de 2023, cuando en un partido cambiante y emotivo el Pincha se impuso por 3-2 y se clasificó a la final. Allí superó a Defensa y Justicia para quedarse con el primer título de la era Domínguez.

En 2024 el destino volvió a cruzarlos en una semifinal, la de la Copa de la Liga. El Boca de Diego Martínez venía en franco ascenso y acababa de eliminar a River. Contra Estudiantes también parecía encaminado cuando se puso en ventaja con un gol de Miguel Merentiel. Pero a 15 minutos del final, Cristian Lema cometió una falta violenta e innecesaria dentro del área, que significó su expulsión y derivó en la igualdad de Cetré desde los doce pasos. El partido terminó 1-1, el Pincha sonrió por penales y después se quedó con un nuevo título al superar a Vélez en el encuentro decisivo.

Un lazo con Boca más allá de las canchas

Resulta extraño para alguien que sólo atravesó como visitante los pasillos de La Bombonera, pero Eduardo Domínguez es de los pocos que pueden decir que tienen un contacto más que importante con el llamado Mundo Boca. Así se dio desde que comenzó la relación con su esposa, Brenda Bianchi, hija del entrenador más relevante de la historia de Boca y uno de los más importantes de la historia reciente del fútbol argentino.

Carlos Bianchi, que además de cuatro torneos locales obtuvo con Boca tres de las seis Copas Libertadores que tiene el club y dos de sus tres Intercontinentales, fue un referente ineludible para el Barba desde que comenzó a ser entrenador. Pero con una importante salvedad: siempre conservó el sello propio, algo que fue uno de los pocos mandatos enérgicos de su suegro. “Sé vos mismo”, le dijo el Virrey cuando supo que iba a ser DT. Y él se encargó de cumplirlo.

Más allá de las diferencias, queda claro que si algún día a Domínguez le toca dirigir a Boca, tendrá a mano a la persona más indicada para explicarle los secretos de ese mundo aparte que es el club de la Ribera. Ese DT que le daba la confianza a un chico de 21 años como Cristian Muñoz para ocupar el arco ante River, y le salía tan bien que ganaba 2-1 pese a estar en inferioridad numérica casi todo el partido. El que mandaba a patear penales a otros dos juveniles, Pablo Ledesma y Pablo Álvarez, en la definición de otro Superclásico y se quedaba con el pase a la final de la Libertadores en el Monumental. Y sobre todo, el que transmitía una confianza de hierro a sus jugadores. Tan necesaria cuando se usa una camiseta pesada como esa azul y oro contra la que Domínguez buscará, otra vez, salir airoso en Barranquilla.

Las espinas de Atlético Mineiro y de Domínguez

Además de conseguir su primer título en un club fuera de Argentina, al Barba se le suma en su ciclo actual otro desafío: el de quedarse con un título en 2026. Busca así mantener una gran racha, de tres años consecutivos con vueltas olímpicas, todas con Estudiantes: Copa Argentina en 2023; Copa de la Liga y Trofeo de Campeones en 2024; Torneo Clausura de Primera División y Trofeo de Campeones en 2025. ¿Aprovechará ahora la oportunidad que se le escapó cuando recién había desembarcado, en el campeonato de Minas Gerais ante Cruzeiro en el clásico?

El Galo querrá también saldar su propia asignatura pendiente, que es ganar una Copa Sudamericana. Tuvo la chance el año pasado, cuando llegó por primera vez a la final pero cayó por penales en el encuentro decisivo contra Lanús en Paraguay. Ahora irá en la búsqueda de sumarla a sus vitrinas junto a la Libertadores de 2013, la Recopa Sudamericana de 2014 y las dos Copas Conmebol -una suerte de antecedente de la Sudamericana- de 1992 y 1997.

Potencial para ilusionarse le sobra. Cuenta con jugadores de trayectoria como el lateral Renan Lodi y el colombiano Mateo Cassierra, y aportes de calidad con el argentino Tomás Cuello y otro colombiano, el ex-River Kevin Castaño. Son apenas algunas de las piezas importantes de un plantel con muy buen material, aunque en la final no podrá contar con el experimentado ecuatoriano Alan Franco, suspendido porque vio la tarjeta roja en la semifinal de vuelta contra Torque en el Estadio Centenario.

"Tienen un buen entrenador que arregló varias situaciones y se sienten más fuertes. Están en un buen momento, peleando en el torneo y en la Copa Argentina. Con el respeto que hay que tener, nosotros estamos enfocados en lo que podemos hacer. Lo que puedan hacer ellos es problema de ellos", comentó Domínguez cuando le consultaron sobre la final contra Boca. Buscará, como explicó, que los suyos den el máximo para poder estar a la altura en el encuentro decisivo. Y, sobre todo, acomodar el escenario para poder festejar otra vez ante ese club que tan cerca suyo pareció en el pasado, aunque por ahora siempre tomaron rutas diferentes.