Rubén Capria, exfutbolista argentino que jugó tanto en Racing como en Peñarol, habló de cómo ve el duelo entre estos equipos por la CONMEBOL Libertadores, y de los buenos recuerdos que le dejó su paso por el Carbonero, donde destacó las cualidades humanas de Gregorio Pérez.
En entrevista con el programa “Convocados” (El Espectador Deportes), el “Mago” Capria se refirió a la llave de octavos de final de la Libertadores que enfrentará en agosto a Racing y Peñarol, y dijo que espera que sea “un partido hermoso”.
“Creo que es parejo. Racing tiene una buena estructura de equipo, jugadores en un nivel extraordinario como Gastón Martirena, Juan Nardoni o los delanteros. Es un equipo fuerte, no tiene la calidad del que fue campeón de la Sudamericana con Juanfer Quintero y Roger Martínez, que te daban el tinte de calidad que rompía en cualquier estructura. Esos jugadores como Juanfer son atemporales, tiene un taco de billar en el pie, mete pases donde no los ve nadie. Hoy Racing no lo tiene y quizás adolece en esa parte creativa respecto al equipo que salió campeón. Es un cruce difícil y Peñarol tiene dos o tres jugadores buenísimos, el 10, Leo Fernández, me encanta. Tiene una gran pegada y talento. Es un biotipo similar al de Juanfer, esa calidad que no se compra en la farmacia”, comentó el exfutbolista.
Capria también repasó cuando se enfrentó a Peñarol jugando para Racing en la Libertadores de 1997, el único choque entre estos equipos en la historia del torneo previo al que se dará en esta edición. “Fue un partidazo, con jugadores de nivel, partidos muy duros, la Libertadores era mucho más violenta y con menos juego. Terminamos pasando por penales con nuestro arquero, Nacho González, como figura. Yo erré mi penal, Fernando Álvez me lo atajó el penal y de la calentura que tenía le tiré un pelotazo y le rocé la cabeza. En unos videos que le paso a los chicos con mis acciones personales, pongo ese porque no solo erré, le tiré un pelotazo y también le quise pelear, todo mal hice. Me acuerdo de esa jugada porque sentía mucha culpa, le pasa al que erra un penal. Peñarol tenía un equipazo”, recordó el argentino.
Los clásicos de aquellos años
Capria también habló de los clásicos que jugó con Peñarol, camiseta que vistió entre 2006 y 2007. “El primero que jugué fue el que ganamos 4-1, jugaba el ‘Flaco’ Delorte y Egidio Arévalo Ríos, que hizo dos goles. Yo entré en el segundo tiempo, venía arrastrando una lesión y jugó el ‘Betito’ Acosta en mi lugar, que jugaba muy bien. Y el segundo que jugué lo tengo más presente y fue el 3-0 que ganamos con goles de Silvio Méndes. Jugamos con uno menos desde los 20 y pico de minutos del primer tiempo que echaron a Omar Pouso para variar… (risas) ¡Era Eber Ludueña! Él mismo se reía. Yo le decía: ¡cómo te gusta pegar patadas, más que tirar un caño!”, contó.
Además, de ese clásico del año 2007 recordó que se dio un golazo del brasileño Silvio Méndes de tiro libre. “En ese partido, Gregorio Pérez me pidió jugar por la izquierda cuando echaron a Omar… ¡Lo que corrí en ese partido! Y eso que arrastraba una molestia y no podía ni patear. Son esas cosas del fútbol que no están ni entrenadas, que tiene mucho de eso el fútbol. Se quiere hacer una cuestión científica y las cuestiones imponderables siguen apoderándose de este deporte. Silvio le pegaba muy fuerte e hizo dos goles, y Vanzini hizo el primero en contra”, señaló.
Por otra parte, el “Mago” se refirió a Gregorio Pérez como entrenador, y dijo que así como los aspectos técnicos del jugador son atemporales, también lo son las buenas personas en el fútbol. “Creo que tipos como Gregorio son necesarios en el fútbol, en cualquier trabajo y en cualquier estamento donde convivan las personas. No solamente era buena gente, justo, buen líder y tenía una humanidad total. Tenía tremendo carácter, porque a veces el líder necesita mostrar los dientes para que la tropa se acomode, pero también era totalmente cariñoso. Es un tipo valiosísimo en cualquier ambiente, lo tuvimos en el fútbol y regó honestidad. Eso es muy importante en un ambiente que está bastante tóxico, los tipos como él siempre van a hacer muy bien”, destacó.
El argentino, de 55 años, contó que disfrutó “muchísimo” de jugar en Peñarol y de vivir en Uruguay. “Sinceramente, siento que en el balance de mi vida me dio rabia haber llegado tarde a jugar a Peñarol, me hubiera encantado llegar más joven. Peleamos el torneo y todo, pero me quedé con esa sensación. Tuve un año extraordinario en cuanto a vínculos humanos, en amistades, en relacionarme con una institución extraordinaria en todo aspecto. Disfruté mucho de Uruguay porque es un país hermoso para vivir, la pasé genial. Quedó el sabor amargo de no campeonar, aunque mucha gente recuerda a ese equipo porque peleó bien. Tuve compañeros extraordinarios como Paolo Montero, o amigos que me quedaron como Matías Pérez”, contó.
Sobre Pérez, exjugador y actual integrante del Comité Ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol, contó una divertida anécdota. “Lo llamaba antes del partido para hacer unas sentadillas que hacía yo, y como él era livianito, lo cargaba a los hombros y hacía el trabajo antes de ir al gimnasio con él. Era mi pesa (risas). Me decía que estaba loco. En eso siempre fui muy obsesivo de entrenar, me encantaba ponerme bien, lo usaba de barra a Mati”, narró Capria.
