David Ospina anunció su retiro del fútbol profesional a través de un mensaje en el que hizo un recorrido por su vida deportiva y agradeció a las personas que lo acompañaron durante su carrera.
El arquero colombiano recordó sus primeros pasos en el fútbol, cuando, en una cancha de barrio, levantó la mano para ocupar el puesto de guardameta. Un momento que, según relató, terminó marcando el camino de su vida.
Durante su trayectoria, Ospina defendió los colores de Atlético Nacional, Niza, Arsenal, Napoli y Al-Nassr, además de representar a la Selección Colombia. También dedicó palabras de agradecimiento a sus familiares, compañeros, entrenadores y aficionados.
En su despedida, el guardameta explicó que la decisión no fue sencilla y que respondió a una reflexión personal sobre su estado físico. «No me voy porque quiera. Lo hago porque escucho a mi cuerpo, que me habla», expresó.
Ospina cerró su mensaje con una frase que resume el sentimiento con el que decidió poner fin a su carrera como futbolista profesional: «No me doy por vencido, me doy por agradecido».
La carta de despedida de David Ospina
Estas son unas palabras que le dedico al fútbol después de muchos días. Palabras que no han sido fáciles, pero que están llenas de gratitud.
Recuerdo cuando levanté la mano en la cancha del barrio porque no había arquero: «¿Quién quiere ir al arco?».
Aquel día, en la cancha del barrio, definí cuál sería mi vida, solo que yo todavía no lo sabía.
Amo el olor de la grama, las tribunas, los gritos de gol y los latidos del corazón bajo los tres palos.
Gracias a mi padre Hernán, a mi madre Lucía, a mi hermana Daniela; a Jessi, mi compañera de vida; y a mis hijos, Dulce y Maxi.
Gracias a mis compañeros, técnicos y aficionados. Gracias a los clubes que confiaron en mí y me permitieron vivir este hermoso camino: Nacional, Niza, Arsenal, Napoli y Al-Nassr. Gracias también a la Selección Colombia.
Desde la soledad del arco se crece distinto. Se ven diferente el partido y la vida. Creo que las cosas más grandes se logran en equipo.
No me voy porque quiera. Lo hago porque escucho a mi cuerpo, que me habla.
Estas palabras son mi carta de despedida como futbolista profesional.
No me doy por vencido, me doy por agradecido.
Ha sido un hermoso viaje.
El niño que fui sabrá guiarme. Tú, tranquilo. Iré a donde me lleve la sonrisa.
