El italiano dio una muestra de carácter después del altercado del sábado con su compañero George Russell y celebró. Con el abandono de su compañero, se fue de Montreal con 43 puntos de ventaja.
Kimi Antonelli debía rendir un examen difícil en el GP de Canadá: mostrar su templanza. Después de la batalla fratricida del sprint del sábado, las rispideces podrían haber dejado cicatrices en un jovencito de 19 años que venía en la cresta de la ola tras conseguir tres triunfos en fila. El tirón de orejas que habrá recibido de Toto Wolff tras la pelea con su compañero George Russell, con toque incluido… El panorama los ponía ante la chance de un nuevo cruce, porque el inglés largaba en pole y el italiano, segundo. El boloñés dio una muestra de carácter gigante finalmente en Montreal y se llevó la victoria, el cuarto en fila para convertirse en el primer piloto de la historia de la Fórmula 1 en enhebrar cuatro éxitos consecutivos desde su bautismo triunfal.
Mercedes contó con una ayuda impensada: McLaren, el segundo mejor equipo y máxima amenaza para las Flechas, se autoeliminaron con una estrategia insólito al salir a la grilla con neumáticos intermedios. El buen pique de Lando Norris lo dejó en punta, pero duró dos vueltas hasta que tuvo que parar a poner neumáticos lisos y la carrera se circunscribió a un duelo genial entre Antonelli y Russell.
La batalla fue sensacional, y no faltó un toque. Antonelli estaba en punta inicialmente después de pasar a Russell en la largada (el británico partió muy mal). El ex-Williams se recuperó y pasó a Kimi, quien lo siguió pegado y lo atacó por todos lados. Las maniobras fueron al límite. En la vuelta 23, el inglés se pasó en la curva 10 y el líder del Mundial pasó al frente. En el siguiente giro se invirtió la historia y fue el Antonelli el que se pasó, pero lo siguió a pegado a su compañero y tuvo que cortar la chicana de ingreso a la recta principal. Desde el equipo le pidieron que le devolviera el lugar a George. “Me tiró afuera, ¿cuál es el punto?”, preguntó Kimi por radio. Todo se terminó en la 30ª vuelta cuando un fallo en la unidad de potencia del W17 de Russell lo obligó a abandonar. La tirria del inglés quedó evidenciada en su reacción: revoleó el protector de hombros y, ya debajo del auto, tiró los guantes al suelo. Necesitaba un fin de semana apabullante, de triunfo total, para frenar las ínfulas de su joven compañero y se quedó con un cero en la competencia principal.
Desde ahí, Antonelli administró la carrera para alcanzar el cuarto éxito fila y estirar a 43 puntos su brecha con Russell, una considerable ventaja si se tiene en cuenta que recién se llevan disputadas cinco fechas del Mundial. “Fue una batalla muy divertida, la verdad, con George. Estuvimos prácticamente al límite. No fue fácil hoy, con el viento, muy racheado. La curva diez es muy difícil. Creo que en una vuelta bloqueó los frenos y yo me puse delante, pero luego yo también bloqueé. Fue muy ajustado y fue una pena que tuviera un fallo, porque habría sido una batalla muy emocionante, pero lo aceptamos. Otra victoria, estoy muy contento y muchísimas gracias al equipo", contó Kimi.
“Cuando estaba solo, intentaba gestionar bien los neumáticos porque empezaban a desgastarse, sobre todo el neumático delantero izquierdo. Era una sensación extraña, el neumático no agarraba bien, pero al final conseguimos un buen ritmo cuando la temperatura subió y ahora estoy deseando que llegue la próxima carrera", cerró el italiano, quien por primera vez compartió podio con Lewis Hamilton, el piloto al que reemplazó en Mercedes.
Antonelli volvió a ganar y se quedó con un récord. Lidera con más ventaja, mostró templanza y fortaleza para recuperar un fin de semana en el que la guerra interna voló por el aire. Si bien Russell tuvo un problema, en la batalla en pista Kimi le demostró que nada le hará mella y que no se dejará avasallar por más experiencia que pueda tener su compañero.
