Aún sin ser del Top 10, el 2026 representó una etapa histórica en la carrera de Novak Djokovic, marcada por hitos que reforzaron su legado como uno de los mejores tenistas de todos los tiempos. Desde los primeros meses de la temporada dejó claro que aún tenía mucho por conquistar, incluso compitiendo cerca de los 40 años.
Uno de los momentos más destacados del año fue su acceso a la final del Australian Open. Le ganó a Jannik Sinner, el mejor jugador del primer semestre a nivel ATP, la semifinal en cinco sets y jugó a un nivel que rememoró sus mejores épocas.
Lejos de detener su impulso histórico, Djokovic siguió sumando capítulos memorables a lo largo del año. Hizo semis en Wimbledon con derrota ante el italiano que avisoraba el fin de una Era. Una Era más vigente que nunca.
No tuvo la gira norteamericana que soñaba pero este regreso en Beijing supera todo lo conocido. Su capacidad para mantenerse competitivo a una edad en la que la mayoría de los jugadores ya están retirados evidencia una disciplina física fuera de lo común y un entendimiento táctico del tenis extremadamente avanzado.
En el China Open no sabe lo que es perder. Campeón en 2009, 2010, 2012, 2013, 2014 y 2015, regresó al torneo este año tras once de ausencia. Ahora ostenta un récord de 34 victorias y ninguna derrota con siete títulos en siete participaciones.
Se adjudicó su primer título de la temporada 2026 y, lo que es más importante, el trofeo 102 de su carrera. No había ganado un título desde Atenas en noviembre de 2025.
Y no es todo. Le permitió establecer un récord nunca antes visto: convertirse en el primer hombre en la Era Abierta en ganar al menos un título en 21 temporadas consecutivas, desde 2006 hasta 2026.
