Novak Djokovic volvió a ganar y no es un dato irrelevante. Esta victoria fue de suma importancia para el tenista de 39 años. Hace tiempo que pide MTO en cualquiera de sus apariciones y ya es moneda corriente.
Había sufrido tres derrotas consecutivas: contra Jannik Sinner en las semifinales de Wimbledon, vs. Thiago Agustín Tirante en Cincinnati y luego Mariano Navone en la primera ronda del US Open. No había ganado un partido desde su maratónico encuentro de cuartos de final contra Félix Auger-Aliassime en Londres el 7 de julio.
Doblemente gratificante porque tuvo que pedir la asistencia del fisioterapeuta durante el segundo set del match ante Nuno Borges al sentir molestias físicas. Curioso ya que se había mostrado tranquilizador antes del torneo sin precisar la naturaleza de las molestias: "Por ahora me siento bien. Ya veremos".
Explicó también el papel del servicio para superar las dudas que le generó su rival y alguna que otra incomodidad: "Realmente necesitaba ese saque".
En la segunda ronda, Djokovic se enfrentará al verdugo de Juan Manuel Cerúndolo: Yunchaokete Bu.
