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El desafío de llenar los zapatos del campeón: la nueva guardia de Newman

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Newman se lo dio vuelta a Belgrano Athletic para imponerse 33-25 (4:20)

El campeón de la URBA jugó un gran segundo tiempo y se llevó un triunfazo de Pinazo, por la Fecha 2 del URBA Top 14. (4:20)

Newman atraviesa ese proceso agridulce que solo conocen los que llegan a la cima: el día después de la gloria. El estreno del título de la URBA encontró al Cardenal con un presente de festejo, pero también de metamorfosis. Con dos victorias en el inicio, el campeón defensor camina sobre un terreno de transición, marcado por un éxodo de referentes y retiros que obligan a una renovación inmediata en puestos que, hasta hace meses, tenían dueños indiscutidos.

El recambio no es menor. Nombres que forjaron la identidad del equipo en la última década, como Marcelo Brandi, Mariano Urtubey, Miguel Urtubey, Félix Branca y Mateo Delia, colgaron los botines. A ellos se suman las ausencias temporales por el Súper Rugby Américas: Lucas Marguery, Faustino Santarelli y Jerónimo Ulloa (Pampas), junto a Santiago Marolda (Peñarol), quienes recién asomarán por Benavídez en la segunda mitad del año.

En ese rompecabezas de bajas, el hueco que dejó Marcelo Brandi entre los dos pilares es, quizás, uno de los más difíciles de disimular. Sin embargo, Beltrán Salese levantó la mano para aceptar el reto. A sus 24 años, el hooker no es un improvisado: tiene el roce de los seleccionados M18 y M20, y el rodaje profesional que le dio Jaguares XV en 2021.

Consciente de la sombra que proyecta su antecesor, Salese encara la titularidad con respeto pero con determinación. “Chelo Brandi dejó un legado grande, pero con los chicos estamos con ganas de agarra el puesto y seguir mejorando”, admite Beltrán, quien aprovechó cada entrenamiento para absorber conceptos del histórico primera línea: “aprendí mucho de él los martes, jueves y sábados”.

Tras apoyar un try en el triunfo ante Belgrano, el hooker sabe que la confianza del staff técnico es su mayor respaldo para adueñarse del dorsal número 2. “Ahora ya no está y toca agarrar la batuta, contentos por eso. Los entrenadores nos dan confianza y también sabemos que estamos preparados, así que confiando en lo que en lo que sabemos hacer”, sentencia.

Unos metros más atrás en la formación, la responsabilidad recae sobre Lucas Nava. Con la partida de Lucas Marguery a la franquicia de la UAR, el puesto de medio scrum quedó vacante. Mientras Alejandro Urtubey heredó la cinta de capitán, Nava, a sus 23 años, recibió los hilos del equipo.

Para el joven nueve, reemplazar a un referente como Marguery es un desafío que asume con admiración. “Tenemos muy buena relación, siempre que me tocó reemplazarlo el año pasado me alentó mucho. Me dio mucha confianza para que me cargue el equipo al hombro y empezar a construir este inicio, para mi reemplazarlo es un honor, es un crack”, confiesa Nava.

Llegar a la conducción del primer equipo de Benavídez es, para él, la culminación de un anhelo de toda la vida: “Ser el nueve de la primera de Newman es una locura. Es un sueño, la verdad que desde que soy chiquito siempre lo soñé. Es una responsabilidad y un honor muy grande, así que hay que hay que llevarlo de buena manera y con mucha con mucha actitud”.

Con la mirada puesta en lo que viene, Nava tiene claro su objetivo para este 2026: consolidarse como el motor del campeón. “Quiero tener más confianza en mí e intentar hacer jugar al equipo. La verdad que tenemos un equipo del carajo, muy buenos jugadores, así que creo como medio scrum ser un nexo entre medio de los forwards y los backs, intentar hacer jugar al equipo y empezar a crear un buen juego que creo que lo podemos hacer”.

Newman cambió las caras, pero la ambición parece intacta. Salese y Nava son el reflejo de un club que, lejos de dormirse en los laureles, apuesta a su cantera para mantener el fuego sagrado del campeón.