El ex seleccionado nacional dirigirá a Alemania frente a México en el partido inaugural del Campeonato Mundial de Düsseldorf.
Hay historias que únicamente el deporte puede escribir.
Durante años, Said Salazar fue uno de los jugadores más espectaculares que produjo el flag football mexicano. Su velocidad le valió el apodo de "La Saeta", mientras que su inteligencia para leer el juego lo convirtió en uno de los referentes de una generación que ayudó a consolidar a México como potencia internacional.
Compartió vestidor con varios de los jugadores que hoy integran la Selección Mexicana, enfrentó a los mejores equipos del mundo y defendió durante años los colores nacionales. Nadie imaginaba entonces que el destino terminaría colocándolo en la banca contraria.
El próximo 13 de agosto, cuando el balón vuele por primera vez sobre el complejo deportivo de Düsseldorf, Alemania, Salazar vivirá probablemente el partido más extraño de toda su carrera deportiva. En una banca estará México, el país donde nació, donde aprendió a competir y donde construyó buena parte de su prestigio como jugador. En la otra estará Alemania, la selección nacional que hoy dirige y con la que buscará comenzar de la mejor manera el Campeonato Mundial de la IFAF.
Será el primer rival de México. Y también uno de los hombres que mejor conoce al conjunto tricolor. La paradoja es inevitable.
Hace apenas unos años compartía entrenamientos con Guillermo Villalobos, Diego Pérez Arvizu y varios de los hombres que hoy buscarán darle a México el primer campeonato mundial de su historia. Conoce sus fortalezas, entiende la cultura competitiva del equipo mexicano y sabe perfectamente cómo piensa una generación con la que convivió durante años. Ellos, por supuesto, también conocen a Said.
"Mis raíces nadie me las va a quitar", explica durante la charla que tuvimos desde Lisboa donde estaba preparándose para el evento que inicia en unos días. "Cuando entre al campo voy con Alemania. Ahí mi trabajo es defender esos colores y darle a mi equipo el mejor partido posible". La frase resume el conflicto que vivirá durante esos cincuenta minutos. No dejará de sentirse mexicano, pero el profesionalismo le exige una lealtad absoluta hacia el proyecto que hoy representa.
Esa responsabilidad no llegó por casualidad. Después de formar parte del cuerpo técnico de Francia como coordinador defensivo y llamar la atención por el orden táctico de aquella selección, la Federación Alemana decidió buscar fuera de sus fronteras una nueva visión para su programa nacional.
El ciclo anterior no había entregado los resultados esperados y el país anfitrión del Mundial necesitaba reinventarse. La apuesta fue arriesgada: confiar el proyecto a un entrenador mexicano.
Salazar aceptó el reto, reestructuró el roster, modificó criterios de evaluación, apostó por una preparación internacional más agresiva y aprovechó que Alemania tenía asegurada su presencia en el Mundial como país anfitrión para acelerar un proceso que normalmente habría requerido varios años de trabajo.
"Esta preparación ha sido completamente distinta", explica. "Tuvimos la oportunidad de participar en torneos internacionales, cambiamos muchas cosas dentro del equipo y hoy siento que Alemania llega lista para competir en casa".
Su historia también refleja el crecimiento del propio flag football mexicano. Durante décadas México exportó jugadores. Hoy comienza a exportar entrenadores.
Mientras Fernando Alfaro encabezará el proyecto de la selección nacional, otro mexicano dirigirá al conjunto anfitrión. Dos entrenadores formados bajo la misma escuela, con la misma cultura competitiva y con un profundo conocimiento del fútbol americano nacional estarán sentados en bancas opuestas durante el partido inaugural del Campeonato Mundial.
Más que una coincidencia, representa el reconocimiento internacional que ha ganado el conocimiento desarrollado en México.
Pero la historia de Said también se cruza con otro momento histórico para el deporte.
El Campeonato Mundial de Düsseldorf no será únicamente una competencia por el título del planeta. Será el torneo que marcará oficialmente el inicio del primer proceso de clasificación olímpica en la historia del flag football. Nunca antes un Campeonato Mundial había tenido semejante trascendencia. Después de décadas luchando por el reconocimiento internacional y tras la confirmación del flag football como disciplina olímpica para Los Ángeles 2028, los mejores jugadores del mundo comenzarán en Alemania el camino para convertirse en los primeros atletas olímpicos de esta especialidad. No sólo estará en juego una medalla de oro. También comenzará la carrera hacia el escenario deportivo más importante del planeta.
La magnitud del evento también podrá sentirse del otro lado de la pantalla.
Por primera vez, un Campeonato Mundial de Flag Football será transmitido íntegramente por ESPN y Disney+, llevando cada partido a millones de hogares y otorgándole una exposición internacional que hace apenas unos años parecía impensable.
Durante mucho tiempo el crecimiento de este deporte dependió de transmisiones improvisadas en redes sociales, cámaras colocadas junto al campo o emisiones realizadas desde un teléfono celular. Hoy el panorama es completamente distinto. El flag football llega a una de las plataformas deportivas más importantes del mundo justo cuando comienza su aventura olímpica.
Para Salazar, esa exposición representa mucho más que audiencia. "Nos permite mostrar cómo nos hemos preparado, cómo ha evolucionado el juego y enseñar esta nueva era del flag football", afirma.
Considera que la evolución del deporte ya no depende únicamente del talento de los jugadores, sino también de la capacidad de mostrarle al mundo el nivel competitivo que hoy existe tanto dentro como fuera del terreno de juego.
Paradójicamente, mientras el mundo observa ese crecimiento, él deberá intentar detener al país que ayudó a impulsarlo. Y sabe perfectamente la magnitud del reto. "Conozco muy bien a México", reconoce. "Sé que probablemente está viviendo el mejor momento de su historia en el flag football."
Abanderamiento ✅
— ESPN.com.mx (@ESPNmx) August 7, 2026
Las selecciones femenil y varonil de Flag Football están listas para el Mundial de la especialidad en Alemania 🤩 🇲🇽 🏈
Disfruta todo el torneo en EXCLUSIVA por nuestro canal de YouTube del 13 al 16 de agosto 🙌 pic.twitter.com/jiIRnkNeLp
No exagera. La selección mexicana llega considerada una de las favoritas para disputar el campeonato y con un grupo que combina experiencia internacional, juventud y un proceso de preparación que se ha extendido por casi dos años. Precisamente por eso, Salazar insiste en no pensar demasiado adelante.
Muchos ya hablan de semifinales. Otros imaginan el camino hacia Los Ángeles. Él prefiere otra filosofía. "Tengo todos los escenarios preparados, pero hoy solamente pienso en México y después en Suiza."
Es la vieja cultura del futbol americano. “La filosofía del next play”, comentó -La siguiente jugada siempre es la más importante-.
Quizá por eso la historia de Said Salazar termina siendo mucho más grande que un simple partido de fase de grupos. Representa la internacionalización del conocimiento mexicano, la madurez de un deporte que ya exporta entrenadores, el nacimiento del primer ciclo olímpico del flag football y el inicio de una nueva era que millones de aficionados podrán seguir a través de ESPN y Disney+.
Cuando el silbatazo inicial rompa el silencio en Düsseldorf, "La Saeta" ya no será el explosivo jugador que cambiaba partidos con el balón en las manos.
Será el estratega encargado de intentar frenar a la selección que ayudó a construir.
Y pocas historias reflejan mejor el crecimiento del flag football mexicano que esa: un entrenador formado en México, dirigiendo a la selección anfitriona del Mundial, intentando vencer al país que lo vio nacer para abrir el primer capítulo olímpico en la historia de este deporte.
