<
>

JJ.OO. Tokio 2020: La vacunación de los atletas es una carrera desigual entre las naciones

Además, en muchas sociedades se mira con recelo el avance de inmunización de los deportistas

El puerto se ve cada vez más cerca, a pesar de que el mar sigue muy revuelto. Justo cuando la segunda oportunidad para que se lleven a cabo los Juegos Olímpicos de Tokio se asoma, la pandemia de la Covid-19 marca realidades completamente diferentes en el mundo. De un lado ya empieza a iluminar el sol: Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países desarrollados muestran con incansables campañas de vacunación que hay un oasis en medio del desierto. En el extremo contrario se encuentra el mundo de los rezagos; el de las dosis insuficientes y las muertes que no terminan.

La única coincidencia es muy clara: el mundo necesita una vacuna. Y también una realización segura de los Juegos depende de eso. El Comité Olímpico Internacional (COI) ha hecho gestiones con la Organización Mundial de la Salud para conseguir la inmunidad para los atletas que viajarán a Tokio. Así lo confirmó este jueves en un comunicado en el que resalta que se trabaja "para animar y ayudar a sus deportistas, oficiales y otros participantes en los Juegos que residen en sus territorios a vacunarse en sus países de origen, de acuerdo con las directrices nacionales de inmunización, antes de ir a Japón".

La propuesta llega justo cuando muchos países han puesto en primera fila la inmunidad de sus deportistas por delante de la sociedad civil, un hecho que no es bien visto en las esferas médicas. Jorge Baruch Díaz es maestro en políticas de salud global y responsable de la Clínica del Viajero, de la UNAM. Afirma categórico a ESPN Digital: “Es difícil priorizar a una población que goza de buena salud y buena condición física, con respecto a otros grupos que todavía no han sido vacunados. Sin lugar a dudas se está priorizando a esos grupos, como los deportistas, y las sociedades no lo ven bien, por tantas muertes que están habiendo en el corto plazo. Es sin duda un efecto de la exitosa diplomacia en salud que se está llevando a cabo para que tengan acceso los atletas, pero es también un efecto de la marcada inequidad social”.

Es por eso que el comunicado del COI resalta: “Es importante señalar que las dosis adicionales que entreguen Pfizer y BioNTech no se detraerán de los programas existentes, sino que se sumarán a las cuotas existentes y a las entregas previstas en todo el mundo”.

Como siempre sucede, hay países que están mucho más adelantados con sus atletas. Así lo han hecho recientemente un gran número de países europeos, Australia, Estados Unidos e incluso México. Pero la realidad es muy diferente en otras latitudes. Guatemala, por ejemplo, sólo ha vacunado a la primera línea de su población (hay cerca de 200 mil personas vacunadas), entre la que se encuentran los médicos y acaba de iniciar el registro para las personas de 70 años, aunque no ha iniciado con el proceso de inmunización.

Josué Utrilla, un periodista guatemalteco de largo recorrido, ha hablado con varios atletas de su país para conocer su estatus de protección: “Se han clasificado 16 atletas. Hay varios de ellos, por ejemplo, José Ortiz, el marchista, no ha recibido ninguna instrucción del Comité Olímpico de Guatemala. Si el Comité Olímpico Guatemalteco no logra un acuerdo con el Ministerio de Salud para vacunar a los atletas clasificados a Los Juegos Olímpicos de Tokio, entonces el Comité Olímpico Guatemalteco buscaría el apoyo por parte del Comité Olímpico Internacional para poder vacunar a los atletas”.

Hay temas más allá de los atletas. Los voluntarios que asistirán a los Juegos se han quejado en redes sociales de que Japón no garantiza una vacuna y que “sólo les ha ofrecido gel sanitizante y un par de mascarillas”.

Ese es otro tema que está en la mesa, mientras los Olímpicos siguen adelante. De nuevo Baruch Díaz pone el acento en la decisión de continuar adelante, a pesar de la crisis que continúa en muchos países del planeta.

“Son muchos factores. Es el factor geopolítico en la organización de los Juegos Olímpicos. Debemos recordar que son la antesala de los Juegos de Invierno, en China. Es un factor que juega a favor de continuar. Y de hacer los Olímpicos de Tokio de 2020 en 2021. Otro factor es el espíritu olímpico, de celebrar en una comunidad internacional los logros que ha tenido la humanidad, sobre todo los logros científicos, el desarrollo tecnológico. Es el símbolo que mantiene los Juegos Olímpicos, pero se contraponen con las crisis individuales que está viviendo cada uno de los países de forma individual”.

En tiempos inciertos, sólo queda esperar. En unas semanas se sabrá cuál fue el destino definitivo de los Olímpicos en 2021.