Comprendiendo la cesión de Falcao

Tan raro como inesperado, el mundo del fútbol se sacudió el lunes justo en el cierre del mercado con el arribo de Radamel Falcao al Manchester United. Más sorpresiva aún fue la revelación del propio jugador, quien aseguró que la operación se venía gestando desde meses atrás bajo el control de su agente, el astuto Jorge Mendes.

Al parecer, el principado le fue incómodo a Falcao desde su llegada y los largos meses de lesión pusieron su mente a soñar con cambiar de casa sin haberse adaptado a su nuevo domicilio.

Pero, ¿qué significa que uno de los mejores futbolistas del mundo arribe a uno de los clubes más en crisis del planeta? Intentemos comprenderlo parte por parte, interés por interés.

Desde el punto de vista del Manchester United

Los principales problemas del Manchester United van más allá de la ausencia de un delantero centro goleador; de hecho, quizás es el área más saludable del conjunto. Wayne Rooney tiene un enorme peso en la plantilla y ha sido nombrado capitán, mientras resulta muy difícil creer que Van Gaal no tenga la suficiente confianza en Robin van Persie, luego de haber trabajado con él durante dos años en la selección holandesa y haber sido su atacante principal en el Mundial de Brasil.

Es muy pronto para imaginar que Van Gaal no contempla a la sociedad Rooney-Van Persie como la pareja de delanteros capaz de revivirle el fuego a estos diablos apagados. No es su estilo, como tampoco lo es apostar por soluciones a corto plazo, con futuro incierto, como la que propone un préstamo por una temporada.

La cesión de Falcao parece haber sido más una idea maniobrada por el gerente general Ed Woodward sin la absoluta anuencia de Van Gaal. Algo gestado a la carrera y con la confabulación de factores más casuales que causales, como sucedió con la llegada de Ángel di María y Juan Mata. Si los dos no hubieran sido defenestrados por sus clubes, ninguno de ellos hubiera llegado a Old Trafford.

Hubiera sido mucho más sensato invertir en otra zona del campo como la defensa o el centro de la cancha, bien necesitadas de grandes restructuraciones, más ahora que Van Gaal pretende implantar un sistema completamente nuevo en el plantel.

Desde el punto de vista del Mónaco

El proyecto del millonario Dmitry Rybolovlev se está desdibujando apenas en su infancia. Sus dos grandes fichajes del pasado verano, James Rodríguez y Radamel Falcao, ya visten otra camiseta y la burbuja económica en la que nació ha comenzado a desinflarse.

Este verano también se marcharon Éric Abidal, Emmanuel Rivière, Mounir Obbadi y Nicolas Isimat-Mirin. En estos momentos, sólo Joao Moutinho es el único gran jugador que aún permanece en el principado. Evidencia inequívoca: la necesidad de ingresar dinero ha pasado a ser la más urgente prioridad.

El club se desprendió de sus estrellas para balancear las cuentas y no pagar una multa para jugar la Champions. Además, abonó 50 millones de euros a la liga francesa para poder mantenerse en el campeonato, a pesar de disfrutar de la ventaja fiscal que supone cotizar los impuestos en Mónaco. Incluso, para su dueño corren tiempos amargos pues el divorcio de su esposa puede costarle la mitad de su fortuna, la irrisoria cifra de tres mil millones de euros.

El anterior entrenador, Claudio Ranieri, reveló recientemente la turbulencia interna del equipo. "Cuando le preguntaba a Rybolovlev sobre algún jugador, nunca llegábamos a un acuerdo. Él ve las cosas diferentes a mí", aseguró el italiano.

Desde el punto de vista del jugador

Es difícil saber si el Mónaco impulsó la venta de James y la cesión de Falcao por sus evidentes problemas económicos, o los propios futbolistas forzaron su salida ante el desmoronamiento del castillo financiero de su acreedor. También puede haberlos ahuyentado la poca pegada de un conjunto que no pudo mantener el paso del París Saint Germain en la pasada campaña y su futuro inmediato parece ser aún menos competente.

Existe la posibilidad de que Falcao no haya optado por una transferencia definitiva al Manchester United para poder mantener su salario de 370 mil euros al mes, al menos un año más. Para poder negociar ganancias similares en un nuevo contrato hubiera necesitado una negociación más larga, imposible de concretar en el último día del mercado.

Old Trafford no es el destino más apetitoso deportivamente, tanto por la competencia de otros dos delanteros tan buenos como él como por el simple calendario del club, ausente de la Champions este año y sin garantías de terminar entre los cuatro primeros en mayo próximo.

Pero si Falcao tardó varias semanas en concretar su salida del Mónaco y si apenas lo logró a pocas horas del cierre de la ventana de fichajes, todo indica que el aspecto económico fue el punto limitante para haberse enfundado otro uniforme. El Manchester United estiró su nariz sobre la meta y sació el voraz apetito del tigre.