El piloto de Aprilia no pudo continuar con la fractura de muñeca derecha y los hermanos fueron los más contentos en la clasificación de la 19ª fecha.
No dio para más. Los indicios estaban claros desde el viernes: parecía imposible que Jorge Martín pudiera soportar la exigencia de un fin de semana de MotoGP en Malasia con la muñeca derecha fracturada. El piloto español había recibido el apto físico de parte del grupo médico de la categoría el jueves, a pesar de que no podía ni cepillarse los dientes con la mano derecha. Sin embargo, estaba en condiciones de manejar su Aprilia del Mundial… Cuanto menos, la decisión parece extraña. En el medio, claro, había un Mundial, porque el madrileño era quien estaba sentado en la mesa haciendo la pulseada con Marc Márquez por la corona 2026. Pero no podía. El mismo Martín había dicho el jueves que si no hubiera estado en la lucha por el cetro se hubiera bajado de todo por cuatro semanas… Y aguantó hasta donde pudo, hasta que el sinsentido ya era visible.
Martín no había podido dar más de dos vueltas seguidas el viernes y hasta tenía que recibir ayuda para atarse el casco y ponerse el guante. Se bajó de la práctica después de un par de giros para descansar una noche más y volver a probar el sábado. Y salió para el segundo entrenamiento libre. No había caso, dolor y falta de fuerza para llevar la Aprilia. Sus tiempos estaban a un segundo y medio de la punta, no podía dejar el último lugar y se notaba en sus gestos el dolor que sufría. No tenía sentido, no tenía chances…
A falta de un minuto para el final del segundo ensayo y justo antes de la clasificación (comienza de inmediato), Martín se levantó de su silla del box, saludó y se fue a la parte trasera acompañado de Ángel Charte, quien siguió cada movimiento del piloto como si fuera un guardaespaldas presidencial. La Q1 comenzó, los pilotos que buscaban el pasaje a Q2 giraban en la pista, pero el centro de atención estaba en el box de Aprilia. Poco importaba lo que hacían Quartararo, Pecco, Miller, Moreira… Y llegó la confirmación oficial: Martín se bajó del resto del fin de semana malayo.
Martín dejó el trazado para viajar de inmediato a España y continuar con su recuperación para tratar de estar dentro de una semana en Qatar, si es que se corre porque algunos equipos tendrían en mente no correr esa fecha por el temor a la tensión en Medio Oriente. Fue el final de Martín en Malasia y, prácticamente, la sentencia en la pelea por el título. Tal vez el piloto de Aprilia por estos días se arrepienta de haber batallado con Márquez como lo hizo en el sprint de Australia. Para el público fue espectacular, una de las mejores carreras en mucho tiempo, con maniobras al límite y superaciones permanentes por la punta. Pero el premio era poco. Con la mente fría, era para ser segundo y quedaba a tan solo un puto de Márquez, porque al ritmo al que iban podía llegar el error. Pero el de Ducati no falló y sí Martinator, quien pisó un piano, derrapó con su Aprilia y terminó en rodada y fractura. Pero Martín quería vencer a Márquez en el duelo mano a mano, para sumar en el duelo psicológico. Pero le salió mal, muy mal.
Claro, a todo esto, quedaba una clasificación por delante. Y Marc salió directo en Q2 después de liderar la práctica del viernes. Y estuvo a punto de quedarse con la pole, pero la perdió con su hermano Álex por apenas 70 milésimas. Si algo le quedaba al de Cervera para andar tranquilo por Sepang, tras la baja de Martín, fue ser segundo en la qualy, con su hermano por delante y con Pedro Acosta, su compañero de equipo a partir de 2027 completando la primera fila. El siete veces campeón del mundo de MotoGP llegó a Malasia con diez puntos de ventaja sobre Martín y todo lo que sume entre el sprint y la carrera principal será ganancia neta. Aprilia, que hace dos carreras celebraba el 1-2-3-4 en Indonesia se derrumbó. Porque Raúl Fernández tampoco pudo seguir en Malasia con la máquina de Noale del Trackhouse después de romperse un dedo de su mano derecha. Y Marco Bezzecchi, el otro oficial y quien lideraba el Mundial en la primera parte del año apenas fue quinto, detrás de Ai Ogura, el compañero de Fernández.
El Mundial parece haber tomado un rumbo fijo hacia otra coronación de Marc. Solo algo que lo obligue a no correr alguna carrera parece estar entre el catalán y un nuevo título. Las carreras se deben correr, pero Márquez, quien tras la séptima fecha estaba a 102 puntos de la cima, acaricia un título que parecía utópico.
