La lluvia no permitió el desarrollo de la 18ª fecha del Mundial. Jack Miller se brindó ante su público en un acercamiento de los pilotos a la gente.
MotoGP estiró al máximo una decisión que se veía venir desde muy temprano este domingo en el GP de Australia, cuando la lluvia esperada llegó y correr se hacía imposible. Casi cinco horas después del horario pactado para el comienzo de la carrera de Moto3 y cuando ya habían pasado dos del momento en el que la categoría reina debería haber iniciado su competencia, la organización anunció la cancelación total de la actividad del domingo.
El diluvio que cayó no solo complicó la pista, con zonas que tenían mucha agua acumulada, el problema más importante era que el helicóptero no podía volar en esas condiciones climáticas. Sin eso, no hay carrera. Lo primero que se canceló fue el warm up de MotoGP. Luego se anunció un retraso de dos horas para el comienzo de la actividad en pista. El siguiente movimiento fue cancelar la carrera de Moto3 y unos minutos después llegó el anuncio que daba de baja la de Moto2. Para MotoGP se esperó lo máximo posible, pero las condiciones no mejoraban (el pronóstico no daba ninguna esperanza, por cierto), pero cuando ya no quedó alternativa se determinó la cancelación.
“Debido a la visibilidad limitada, que afecta a la operatividad del helicóptero médico en el Gran Premio de Australia Red Bull, la carrera de MotoGP ha sido cancelada. Como despedida de la isla, los pilotos de MotoGP darán una vuelta tras el coche de seguridad y se detendrán en la recta principal para saludar a los aficionados”, anunció la categoría en su último comunicado de actualización sobre la situación.
Si bien parte del público ya se había ido para ese momento porque la espera fue muy larga y bajo la lluvia, finalmente los pilotos salieron en sus motos y dieron un giro al circuito de Phillip Island saludando al público. Lo increíble es que ese giro fue el último que MotoGP dio en el tradicional circuito australiano que fue visitado por última vez por el Mundial, al menos, en esta era. Desde 2027, la carera oceánica se trasladará a un circuito callejero en Adelaida. Una pena que la despedida de la pista haya sido sin carrera. Como consuelo, los locales se llevaron del sábado un sprint alucinante, tal vez, el mejor del año con la batalla entre Marc Márquez y Jorge Martín.
Para el público australiano no solo quedó para el recuerdo la carrera del sábado. También, todo lo que se brindó Jack Miller en esa vueltita detrás del auto de seguridad. Así como fue la última carrera de MotoGP en Phillip Island, también fue la última de Thriller en Australia dentro de la categoría reina (correrá en Superbike el próximo año). El aussie hizo willy con la Yamaha del Pramac (de color amarillo para la ocasión) y la frenó fuertemente con la rueda delantera para quedar en vertical. Después, se sacó las botas y las revoleó a la tribuna, antes de darle la mano y sacarse fotos con todos los marshals. La actitud de Miller fue imitada por Marco Bezzecchi, otro que le regaló cosas a la empapada gente de las tribunas.
En cuanto a lo deportivo, hubo alguien que no estaba en Phillip Island y que se alegró con la cancelación: Jorge Martín. El piloto de Aprilia se accidentó el sábado durante la batalla con Marc Márquez y sufrió la fractura del radio de su muñeca derecha. El médico de la categoría lo declaró no apto para correr y se perdería la cita principal de Australia en la que el de Ducati, su rival en la pelea por el título, debía partir desde la pole. Martinator constató en Melbourne, tras un TAC, que no tiene desplazamiento de su fractura y tratará de correr la próxima semana en Malasia, con el dolor lógico, claro, y si el médico lo habilita. Pero si la carrera de Australia se hacía, esos diez puntos que Márquez le sacó el sábado en el sprint podían transformarse en una diferencia casi indescontable.
