Lomas Athletic está acostumbrado a pelear arriba, hoy la cima del campeonato no es nada extraño para Las Conejas, pero eso fue por lo que lograron edificar en el tiempo al mando de un grupo que perdura en el tiempo y dos de ellas son las capitanas, que también son familia, Martina Triñanes y María Emilia Forcherio.
La Fricción que Construye
Lomas no se explica desde la vitrina, sino desde el roce. Ese contacto físico y emocional donde las chispas no incendian, sino que iluminan. Martína, la negra, no evitó en hablar de las diferencias que las hacen iguales: "Somos opuestos complementarios. Tenemos roces, claro, muchísimos... pero nos necesitamos. Necesito su visión porque es distinta a la mía, y en esa diferencia es donde nos encontramos". No es una relación de manual; es una arquitectura de años. Es saber que podés discutir a los ojos porque, al final del día, el suelo que pisan es el mismo: la certeza de ser familia.
Arrastrar la Gloria
Hay personas que ganan y se sientan a descansar. Milagros y Martina ganan y buscan una nueva superficie que marcar. No es ambición ciega; es lealtad. ¿El desafío? Inaugurar la cancha del nuevo predio de Lomas. ¿El motor? El deseo de no dejar que la otra se retire: "A la nueva cancha yo me la estoy arrastrando a ella. Le dije: 'Nosotras tenemos que jugar ahí'. Siempre hay que ir detrás de la zanahoria".
Roma: El Aire Nuevo
En medio de la rigidez del alto rendimiento, de las charlas técnicas y la táctica, aparece un factor que lo cambió todo: Roma. “Ella vino a renovar los aires. Realmente, ver a La Mole maternar así, rodeada de nosotras, ver a la nena libre entre los conitos... a nosotras, que ya estamos grandes, nos sumó una bocha. Nos devolvió la frescura". Roma no está "de visita". Ella esquiva jugadoras en la entrada en calor, pide ir a las charlas técnicas y hace los piques a la par de las leyendas. Es el recordatorio de que el club no es solo un lugar de competencia, sino el patio de una casa que se hereda.
Cierre: El Latido Final
Al final, los números de las camisetas son solo eso: números. Lo que queda es la capacidad de maternar, liderar y jugar en un mismo movimiento. Es la transparencia de quien no tiene nada que ocultar y todo para entregar. "Somos familia para siempre", dicen casi a coro. Y en ese "siempre" cabe todo el Lomas, todas las copas que ya no pueden contar con las manos y todos los partidos que Roma jugará en su mente antes de tocar su primera bocha oficial.
