El 2025 de Peñarol tuvo más sabores amargos que dulces: si bien tuvo puntos altos y consiguió títulos, la dura eliminación de la CONMEBOL Libertadores y el cierre con la derrota ante Nacional en la final del Campeonato Uruguayo dejaron una marca negativa.
Tras un 2024 donde el pueblo Carbonero estuvo pleno por los éxitos deportivos del club, las expectativas para la siguiente temporada eran altas. Todo esto fue reforzado por el “¡Vamos por la sexta” que exclamó el entrenador Diego Aguirre en los festejos del Campeonato Uruguayo de 2024, frase con la que ilusionó a los hinchas y “apuró” a los dirigentes para armar un plantel fuerte para lo que se venía.
Respecto al equipo que había arrasado a nivel local el año anterior y que había entrado en semifinales de la CONMEBOL Libertadores, Peñarol tuvo varios cambios. Se fueron nombres como Washington Aguerre, Guzmán Rodríguez, Damián García, Facundo Batista o Leonardo Sequeira y llegaron Martín Campaña, Gastón Silva, Eric Remedi, Diego García, Alexander Machado, Héctor Villalba y David Terans. La apuesta económica fuerte de la directiva se volcó en comprar la ficha de Leonardo Fernández, involucrando una cifra millonaria inédita para el fútbol uruguayo. A pesar del gasto, a esa altura daba la impresión de que al plantel aurinegro había quedado corto y desbalanceado para el año.
El comienzo de la actividad empezó a mostrar problemas en el equipo de Aguirre: el empate contra Colo Colo, y las derrotas contra San Lorenzo y Nacional en los partidos de pretemporada, seguidas de una nueva caída clásica ante los tricolores en la final de la Supercopa Uruguaya revelaron una cara complicada del equipo. La fragilidad defensiva y la escasez de elaboración saltaron a la vista.
El Torneo Apertura empezó con un triunfo sobre Progreso, y en la segunda fecha tocaba un nuevo clásico ante Nacional, a disputarse en el Gran Parque Central. El partido terminó 1 a 1 y lo positivo fue evitar la derrota jugando como visitantes. A este juego le siguieron dos empates 1-1 más ante Boston River y River Plate, y luego tres derrotas al hilo por el Apertura, que dejaron al equipo fuera de competencia por el título tan temprano como en la séptima fecha.
Por esas épocas, Peñarol perdió por el resto del año debido a lesiones graves a Eduardo Darias y Tomás Olase, dos jugadores para el mediocampo que Aguirre tenía en alta consideración.
La victoria en la octava fecha contra Juventud de Las Piedras, además de cortar la mala racha, dejó uno de los hechos más positivos del año para Peñarol: que Nahuel Herrera se afianzara en el equipo titular. El juvenil fue uno de los mejores jugadores del aurinegro en 2025, y su salida a un mercado fuerte parece cuestión de tiempo.
En ese panorama, el aurinegro empezó su andar en la fase de grupos de la CONMEBOL Libertadores, con la particularidad de que debió jugar sus tres juegos como local sin público debido a la pirotecnia empleada en el partido ante Flamengo el año anterior. El equipo empezó a mostrar una mejor cara, encarriló victorias hasta el final del Apertura y logró la clasificación en la Libertadores, terminando en el segundo puesto del grupo, sabiendo que el rival en octavos de final debería ser Racing de Avellaneda.
Un episodio para nada común se dio por entonces, ya que Jaime Báez rescindió su contrato y dejó el club. Lo particular fue que meses más tarde terminó regresando a Peñarol como jugador libre cuando el equipo estaba escaso de opciones por las bandas.
Comenzó a rodar la pelota en el Torneo Intermedio y, más allá de algún traspié, Peñarol pudo llevarse el primer puesto de su grupo y afrontar un nuevo clásico ante Nacional en la final. Esta vez, el Carbonero mostró una mejor cara, aunque igualaron 0 a 0, pero se pudo llevar la victoria por penales y así levantó el trofeo de este certamen por primera vez.
Llegó el período de pases y la principal alta fue la de Matías Arezo, que volvía al club tras su pasaje en 2023. También se sumaron Jesús Trindade, Emanuel Gularte, Alejo Cruz y el chileno Brayan Cortés, ante la salida de Guillermo De Amores. A mitad de año, el gran nombre al que apuntaba Peñarol para el arco era el de Fernando Muslera, pero terminó recalando en Estudiantes de La Plata.
El equipo de Diego Aguirre tomó impulso con el título del Intermedio y volvió a ganarle a Nacional en el clásico del Torneo Clausura disputado en el Campeón del Siglo sin público en las tribunas, pero esta vez con un contundente 3 a 0 que desnudó falencias en su rival de todas las horas y envalentonó a los aurinegros para lo que se venía: la ida contra Racing en la Libertadores.
Ese duelo, disputado en Montevideo, terminó con una victoria 1-0 de Peñarol con un gol a poco del final. Esto dejó dos cosas: esperanzas intactas para la vuelta y rotación de plantel para disputar el Clausura. Sin embargo, en Avellaneda, el Carbonero compitió bien, erró muchos goles pero fue eliminado por un gol en los últimos instantes. Esta salida de la copa fue un mazazo importante para Peñarol, tras haber llegado a semifinales en 2024 pero, más que nada, por la forma en que se dio, a nada de alcanzar la tanda de penales.
Los mirasoles debieron afrontar entonces el Torneo Clausura sabiendo que tenían que ser campeones para aspirar a pelear por el Campeonato Uruguayo, y les quedaba la menospreciada Copa AUF Uruguay. El equipo mostró algunos de sus mejores momentos en el año, encaminando muchas victorias y dejando buenas sensaciones, pero surgiría un nuevo golpe. Javier Cabrera se convirtió en baja para el resto del año por una lesión más de ligamentos cruzados y así Aguirre perdía a una pieza clave del equipo.
Un mes después, David Terans y “Tito” Villalba se sumaban a la lista de lesionados, con el primero quedando afuera por el resto del año. De todas maneras, Peñarol continuó ganando en el Clausura y avanzando en la Copa AUF Uruguay, que terminó conquistando a finales de octubre al superar a Plaza Colonia en la final, logrando obtener este título por primera vez, tal como había sucedido con el Intermedio.
El panorama en el Campeonato Uruguayo era alentador debido al mal momento que vivía Nacional. Tras lograr ganar el Clausura con una fecha de anticipación, Peñarol se aseguró un lugar en la definición y también se abrió una posibilidad de disputar la Tabla Anual hasta el final, que parecía perdida a lo largo del año. Sin embargo, Nacional selló la tabla acumulada en la última fecha, por lo que el aurinegro debía enfrentar a Liverpool en una semifinal.
Ese juego se vivió con enorme intensidad y Peñarol se terminó llevando la victoria por 2 a 1 en tiempo extra, logrando así el pase a las finales contra Nacional por el título mayor. El sorteo determinó que se jugaría primero en el Campeón del Siglo y luego en el Gran Parque Central.
En el estadio aurinegro se dio un empate 2 a 2 en un partido marcado por los errores defensivos, por lo que todo se definiría en la vuelta el recinto tricolor. Allí, Peñarol reclamó un penal no sancionado por una falta sobre Leonardo Fernández, y el encuentro tuvo más amor propio que juego vistoso por parte de ambos. Finalmente, el gol de Christian Ebere en el alargue le dio la victoria a Nacional, que festejó así el Campeonato Uruguayo en su casa.
Al pasar raya en el 2025, Peñarol encontrará un año en el que un pésimo Torneo Apertura le hizo correr de atrás desde el comienzo, aunque pudo recuperarse a tiempo para llegar a la definición. En cuanto a rendimientos individuales, Nahuel Herrera e Ignacio Sosa fueron los más regulares, al tiempo que Leo Fernández no pudo repetir la extraordinaria eficacia de pelota quieta que había mostrado en 2024. El plantel terminó mostrando que le faltó recambio de calidad, y la mayoría de los fichajes no cumplieron con lo esperado, por lo que el Carbonero deberá apuntar mucho más fino de cara a 2026 si quiere volver a aspirar a ser campeón.
Un capítulo aparte se merece toda la situación de Diego García. El futbolista llegó con una acusación de violación en Argentina a cuestas, con la certeza de que tendría un juicio en la segunda parte del año. El presidente Ignacio Ruglio aseguró que en caso de que fuera hallado culpable por la Justicia argentina, se le iba a rescindir el contrato inmediatamente. Esto terminó siendo así a finales de noviembre, cuando García fue condenado a seis años y ocho meses de prisión por el delito de “abuso sexual con acceso carnal”. El jugador había sido parte de la primera final ante Nacional y ya no estuvo en el juego decisivo al quedar detenido. Su contratación generó rechazo en muchos hinchas desde un comienzo, y terminó dejando una mancha en la institución, además de un sabor amargo más para los aurinegros en el que fue un año olvidable.
