Por suerte se desactivó la bomba de tiempo que hubiese explotado si no comenzaba el Clausura el próximo viernes. Ese día comienza el Torneo Clausura, pero lejos de importar lo que se iba a jugar, hasta hace unas pocas horas la atención estaba centrada en la resolución de la Mutual de Futbolistas, que en asamblea con más de 500 futbolistas había resuelto otorgar plazo hasta el próximo jueves para que los equipos de Primera División y Primera B se hicieran cargo de que una ambulancia estuviera dentro de las canchas o en las puertas a la orden por cualquier situación que ocurra.
Lo sucedido cuando dos jugadores de Cerrito chocaron sus cabezas y tuvieron que esperar en la calle la llegada de una ambulancia fue la gota que derramó el vaso. Estamos hablando de fútbol profesional, por lo que me parece más que correcta la determinación y creo que nadie puede objetar nada, salvo aquellos a los que les puede afectar sus intereses. Debemos entender que lo mínimo es darle seguridad a quien es el verdadero protagonista del espectáculo.
Sé que esto levantó polvareda y por allí leí declaraciones del Presidente de Peñarol diciendo, como casi siempre, que esto es para favorecer a su clásico rival. Se equivoca. Esto es para favorecer y asegurar a sus propios jugadores que en un partido, ojalá no pase nunca, puedan sufrir una grave situación. Vamos a ver en qué queda esto que es de orden hacerlo.
Este tema ha cambiado el foco de atención, que estaba en el clásico de la segunda fecha y en la sanción del tribunal disciplinario a Nacional y Peñarol. Con el clásico en la segunda fecha y tres días antes del partido de ida ante Racing por la Libertadores, se desató otra tormenta en un fútbol que hace décadas no tiene buen clima.
Peñarol deberá jugar el 9 de agosto el clásico y el 12 ante la Academia. Los aurinegros pretendían adelantar el partido para el viernes 8, pero la Mesa Ejecutiva lo fijó para el sábado. Se basó en que el viernes por la tarde no es una hora para jugar un partido de esa importancia y que el Ministerio del Interior no autorizó de forma explícita a jugar el partido el viernes por la noche. Además, recuerda el antecedente cuando en el 2023 tampoco se adelantó un clásico previo a un viaje de Nacional a Venezuela.
Para peor, si el campeonato no comenzaba como estaba previsto este fin de semana, el clásico pasaría a jugarse entre los dos partidos de Peñarol y Racing por la Copa y por eso Ruglio había puesto el grito en el cielo.
Vamos a ver cómo queda esto. Todo lleva a suponer que no habrá alteraciones. Que la primera fecha comenzará el viernes 1° de agosto y el clásico se jugará el 9. Pero tratándose de fútbol uruguayo nunca podemos descartar nada.
Estamos a 10 días de un clásico para alquilar balcones, con los dos equipos fuertemente reforzados y, como casi siempre, la atención va para otro lado. Una pena.
