El técnico de Nacional, Pablo Repetto, estaba en plena conferencia de prensa explicando las razones por las cuales su equipo había derrotado a Peñarol por la cuarta fecha del Torneo Clausura, cuando se generó una situación insólita.
En plena charla comenzó a sonar un teléfono con insistencia. Los periodistas se entraron a mirar buscando al “responsable” de interferir en las declaraciones del técnico.
"PABLO, ATENDÉ" 🤣
— ESPN Uruguay (@ESPNUruguay) September 5, 2022
Tras el triunfo clásico, el entrenador Pablo #Repetto hablaba sobre el debut de #Nacional en la Copa Uruguay ante Miramar Misiones en Paysandú mientras un celular no paraba de sonar... pic.twitter.com/5DC1iiso9r
Pero la cara del entrenador de los tricolores se empezó a transformar. Hasta que no tuvo más remedio que reconocer que el celular que sonaba era el suyo. “Disculpas, es mi hijo Faustino”, dijo Repetto ante la risa generalizada de todos los presentes en la conferencia que le sugirieron: “Atendé Pablo”.
LA ACTITUD DE SUÁREZ
Al finalizar el partido clásico entre Nacional y Peñarol el salteño Luis Suárez tuvo un gesto digno de destacar. Mientras sus compañeros iniciaron la celebración de cara a la tribuna popular, el 9 de Nacional fue a saludar a los jugadores del rival. Suárez saludó uno por uno a todos los jugadores de Peñarol antes de celebrar el triunfo con sus compañeros de equipo.
SEGURIDAD
Los hechos de violencia que se generaron en el partido clásico llamaron la atención por todos los controles previos que existieron. Los hinchas de Peñarol debieron reservar las entradas con anticipación. Se les pidió a los dirigentes que los parciales abonaran con tarjeta para, de ese modo, registrar sus datos. Luego fueron citados en el viejo mercado donde fueron sometidos a un exhaustivo control y quedaron identificados. Sin embargo, pese a todos los controles, ocurrieron cosas.
Los hinchas de Peñarol se quejaron de que los para avalancha y los alambrados de la tribuna que ocupaban estaban engrasados.
Al tiempo que los de Nacional no ocultaron su bronca por una gallina que se exhibió en la tribuna aurinegra. ¿Cómo la entraron? Se dice que no era inflable, sino dos trapos a los que les metieron globos adentro.
