Tras 20 meses de cierre y una inversión de 300 millones de dólares el inmueble mundialista retomó su actividad con un operativo de seguridad especial
Un niño fue el primero en recorrer el camino marcado por todas las vallas para convertirse en el primer aficionado en entrar al Estadio Banorte, después de más de 20 meses cerrado, 300 millones de dólares de inversión, tres millones de horas hombre de trabajo, críticas por sus retrasos, repavimentaciones en sus alrededores y manifestaciones. Todo para llegar al 28 de marzo de 2026, ser reinaugurado con un México contra Portugal y luego ser sede por tercera vez de una Copa del Mundo. Así se vive el acceso al Estadio Banorte en su reapertura.
En redes sociales aparecieron decenas de publicaciones con la leyenda de “México, mágico”. La frase se utilizó de forma irónica para ilustrar cada una de las escenas que encontró el aficionado promedio en el México contra Portugal.
🚧 Un camino caótico rumbo al estadio
Primero, una gran parte de los 87 mil 500 aficionados que acudieron al Estadio Banorte se encontró con una ‘cascarita’ en Avenida Periférico, uno de los principales accesos al inmueble, producto de una manifestación en contra del Mundial, desalojos y a favor de los derechos de los animales. Resultaba difícil imaginar a un enmascarado jugando futbol en plena avenida. Más adelante, también aparecieron imágenes que santificaban a Álvaro Fidalgo, recién convocado, o a Cristiano Ronaldo, el gran ausente en el día cero.
Esto modificó todos los planes. El Uber o el transporte público dejaron de ser opción y hubo que caminar. Si el aficionado no tomaba o no se encontraba cerca de alguno de los puntos de salida de los autobuses directos al Estadio Banorte, debía recorrer hasta 3.5 kilómetros, en trayectos de casi dos horas.
🎺 Folclor y operativo en la última milla
Una vez que el aficionado lograba llegar a la llamada última milla, aparecía el folclor mexicano: mujeres caracterizadas como la tradicional catrina, un grupo de mariachis integrado por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, vehículos antibombas y el ídolo Cuauhtémoc Blanco firmando autógrafos en uno de los accesos del inmueble.
El operativo principal llevó por nombre “la última milla”, una estrategia que consiste en cerrar todas las avenidas en un radio de un kilómetro y permitir únicamente el acceso peatonal, como parte del protocolo de FIFA, puesto a prueba en la reinauguración del Estadio Banorte.
Superado ese punto, el acceso se volvía más ágil. Los recorridos se reducían a unos 15 minutos hasta las entradas principales, con cientos de elementos de seguridad resguardando y guiando a los asistentes. Ahí predominaban las camisetas de Portugal, la verde tradicional de México y la blanca de la Selección Mexicana, elegida para inaugurar el Estadio Banorte.
Así es el recorrido para llegar al Estadio Banorte, donde un niño llegó antes que todos en el día de reapertura. El inmueble volvió a abrir sus puertas como la catedral del futbol, como lo nombró Gianni Infantino.
