Entre Córdoba a Parma, el defensor Mariano Troilo recorrió un camino que le permitió transformar su primera convocatoria a la Selección Argentina en una oportunidad concreta de consolidarse entre las alternativas de Lionel Scaloni. A los 23 años, el exBelgrano encontró continuidad en Italia, se ganó un lugar en una de las ligas más exigentes de Europa y desarrolló características que pueden ofrecerle al entrenador nacional nuevas variantes para la zaga central.
El cuerpo técnico de la celeste y blanca, que lo viene siguiendo de cerca desde hace tiempo, lo convocó para la próxima fecha FIFA, en la cual el seleccionado enfrentará a Uruguay y Costa Rica.
Nano, como lo conocen desde chico, ofrece condiciones particulares para ampliar las posibilidades del entrenador en una zona del equipo que necesita distintas opciones y futbolistas capaces de adaptarse a diferentes escenarios. Su altura, su fortaleza física, su capacidad para anticipar y sus recursos para participar en la construcción del juego configuran un perfil interesante para el seleccionado.
De EFUL a Belgrano: el recorrido de Nano
Su historia comenzó en EFUL, una escuela de fútbol de la zona noroeste de Córdoba. En 2012 llegó a Belgrano, donde recorrió las divisiones formativas con gran esfuerzo, hasta alcanzar el primer equipo. Debutó en Primera División en 2023 y, después de consolidarse en el Pirata, despertó el interés de clubes europeos.
En el camino construyó una referencia futbolística muy especial: Cristian Cuti Romero. El capitán de la Selección para el ciclo post-Messi también surgió de Belgrano y se convirtió en el modelo de defensor que Troilo observa desde hace años.
La admiración tiene un componente adicional: compartir con él la camiseta argentina representa una conexión con una historia que el propio Nano había imaginado cuando todavía daba sus primeros pasos en Alberdi.
En agosto de 2025, Parma concretó su incorporación por una cifra histórica para Belgrano: 9,6 millones de dólares, entre montos fijos, variables y condiciones futuras. La operación representó la transferencia más importante de la historia de la institución cordobesa.
Un lugar propio en Parma y una noche inolvidable en San Siro
La adaptación al fútbol italiano fue progresiva y hasta difícil, según sus propias palabras, pero Troilo logró afirmarse como titular a partir de enero de 2026. Después, casi no salió más.
En un equipo que habitualmente utiliza una línea de tres defensores, su función adquiere una importancia determinante: debe proteger el área, coordinar los movimientos de la última línea y responder tanto en los duelos individuales como en las coberturas.
El 22 de febrero protagonizó una de las noches más importantes de su carrera. Parma derrotó 1-0 a Milan en el estadio San Siro con un gol suyo de cabeza, a los 39 minutos del segundo tiempo.
Antes, el cordobés había intervenido de manera decisiva para sostener el cero en su arco. Fue una actuación completa, en un escenario de enorme exigencia y frente a futbolistas de jerarquía internacional.
“Fue algo histórico poder volver a ganar en la cancha del Milan, donde hacía mucho que Parma no ganaba... y poder marcar mi primer gol en un estadio tan mítico como es el Giuseppe Meazza creo que lo vale aún más”, contó en ESPN Fans en marzo pasado.
Troilo reconoció que recién tomó dimensión de lo sucedido al día siguiente, cuando los medios italianos hablaban de su gol y de la victoria de Parma.
Su presente ofrece otros argumentos. En la actual temporada de la Serie A se ganó un lugar indiscutido: disputó todos los encuentros de Parma como titular y solamente se perdió cinco minutos en su debut. Después completó todos los encuentros: 90 minutos defendiendo con gran determinación, por arriba y por abajo. Una cifra significativa para un defensor que todavía está transitando sus primeros pasos en el fútbol europeo.
Mariano Troilo, un central con recursos para diferentes escenarios
Las estadísticas ayudan a entender qué clase de defensor convocó Scaloni, bajo el seguimiento de Matías Manna. Sus números reflejan su participación en la protección del área y su capacidad para intervenir en los ataques rivales.
Además de las intercepciones y despejes, también sobresale su participación en los bloqueos de remates, una señal de su compromiso para defender cerca de su arco en un equipo que suele navegar de la mitad de tabla hacia abajo.
Aun así, su aporte no termina cuando recupera la pelota. Y allí aparece otra arista por demás interesante para la Selección: Troilo registra una precisión de pase cercana al 88% y suma alrededor de un centenar de pases que rompen líneas. También dispone de recursos para buscar compañeros en largo y superar la primera presión rival.
Su 1,94 metro de altura constituye otra característica distintiva. Tiene potencia para disputar los duelos físicos y presencia en las dos áreas, aunque su juego no debería reducirse a esa condición.
La combinación entre sus condiciones naturales, su lectura para anticipar y su capacidad para intervenir en la salida es lo que puede convertirlo en un defensor más completo.
En Parma dieron en la tecla, al encontrar un marcador central moderno, con personalidad para afrontar partidos exigentes y confiabilidad para desempeñarse en una estructura de tres defensores, lo que se suma a un carácter aguerrido.
Su evolución también está relacionada con su compromiso y su disposición para sostener el esfuerzo físico, algunas de las características que le permitieron ganarse un lugar de privilegio en el equipo italiano.
La primera experiencia con Messi y los consejos de Samuel y Ayala
Troilo ya tuvo una primera aproximación a la Selección Argentina. Scaloni lo convocó por primera vez en mayo de 2025, cuando todavía jugaba en Belgrano, para la doble fecha de Eliminatorias ante Chile, en Santiago, y Colombia, en el estadio Monumental. Sin embargo, no llegó a tener minutos y quedó fuera del banco de suplentes en los dos compromisos.
Aquella experiencia le permitió compartir entrenamientos y plantel con Lionel Messi, uno de sus grandes ídolos. El defensor había vivido una situación particular después de la consagración argentina en la Copa América: le había enviado varios mensajes por Instagram al capitán para felicitarlo y expresarle su admiración.
Cuando finalmente pudo conocerlo personalmente, decidió contarle la anécdota. “Le dije que le había mandado un mensajito y medio que se reía ahí con De Paul, pero nada, estaba un poco nervioso”, recordó en ESPN Fans.
La situación tuvo un momento todavía más divertido cuando Messi y De Paul quisieron conocer los detalles de aquella conversación. “Yo le dije que no entraran a Instagram, por favor”, contó Troilo entre risas. Después explicó el motivo: había escrito varios mensajes emocionado, “con algún fernecito encima”, y no quería quedar expuesto frente a sus compañeros.
Más allá de la anécdota, aquella convocatoria también le dejó enseñanzas futbolísticas. Walter Samuel y Roberto Ayala, dos históricos defensores de la Selección y asistentes de Scaloni, le recomendaron mantener la tranquilidad y conservar las virtudes que había mostrado en Belgrano: agresividad para defender y calidad en el primer pase.
En aquella entrevista con ESPN Fans también resaltó que mantiene contacto con Matías Manna, integrante del cuerpo de análisis del cuerpo técnico, quien sigue, de manera atenta, sus rendimientos en Italia.
La nueva convocatoria representa, entonces, una oportunidad para retomar aquel camino desde otro lugar. Troilo ya no llega solamente respaldado por sus condiciones y su proyección: ahora tiene experiencia en el fútbol italiano, se afirmó como titular, compite a menudo contra equipos de primerísimo nivel y debe lidiar contra algunos de los mejores delanteros de Europa.
Scaloni busca ampliar sus posibilidades en la zaga central y encontrar futbolistas que puedan ofrecer soluciones diferentes sin alterar la identidad colectiva.
Troilo todavía tiene mucho por demostrar y deberá aprovechar cada oportunidad para poder trasladar a la Selección lo que viene construyendo en Parma.
Sin duda, su presente ofrece argumentos concretos para entender por qué el entrenador volvió a pensar en Nano como una alternativa para fortalecer la última línea. Contra Uruguay o Costa Rica, seguramente llegará el debut de aquel pibito que, en la escuela EFUL cordobesa, soñaba lejanamente con jugar en la Selección.
