Este miércoles, se iniciará un nuevo capítulo de la antiquísima rivalidad futbolística entre las selecciones masculinas de Estados Unidos y Mexico. Por primera vez en un partido disputado entre ambos equipos, entrará en vigor una política impuesta por la Federación de Fútbol de Estados Unidos que prohíbe entonar cánticos discriminatorios. Cuando suene el pitazo inicial en el StateFarm Stadium de Glendale, Arizona, se revelará la seriedad de las intenciones de la Federación de erradicar un feo aspecto que ha manchado esta rivalidad por largo tiempo.
La raíz del problema es el tristemente célebre grito homofóbico que los seguidores gritan en español cuando hay un saque de arco por parte del contrario. Se trata de un insulto vulgar y considerado ofensivo para la comunidad LGBTQIA+. Desde el Mundial de Brasil 2014, la Federación Mexicana de Fútbol (FMF, ente que supervisa las selecciones de su país) ha sido multada reiteradamente por la FIFA debido a la prevalencia del cántico en los encuentros del seleccionado azteca.
La FMF (con la ayuda de sus jugadores) ha producido varios anuncios de servicio público para alentar a erradicar dicho cántico. A pesar de ello, su presencia se mantiene. En enero pasado, la FIFA sancionó a la FMF con $108.000 de multa por los gritos escuchados en la Copa del Mundo de Qatar 2022 durante los cotejos de El Tri contra Arabia Saudita y Polonia. Anteriormente, la FIFA obligó a México a jugar un encuentro clasificatorio al Mundial contra Jamaica a puerta cerrada en septiembre de 2021 como castigo por no haber frenado el cántico.
Por largo tiempo, la selección de México ha captado gran atención en Estados Unidos, al punto de jugar varios partidos a casa llena en estadios de la NFL. Por ende, es común escuchar dicho grito en los encuentros jugados por El Tri en ese país. Ahora, la nueva política implementada por U.S. Soccer y aprobada por la Junta Directiva de la Federación en mayo de 2022, es el más reciente intento de erradicación.
La medida fue impulsada por el miembro de la Junta John Collins, que afirmó que tenía una motivación simple.
"Queríamos asumir el liderazgo en este asunto, y liderar al mundo", expresó Collins a ESPN con respecto al tema de los cánticos discriminatorios. "Queríamos hacer lo correcto. En algún momento, la gente tiene que poner los principios sobre los beneficios económicos".
La política, específicamente dirigida a partidos internacionales disputados en Estados Unidos y que no se aplica a los encuentros de ligas domésticas, prohíbe "cualquier cántico despectivo relativo a la raza, etnia, religión, orientación sexual y/o genérico, u otro cántico que se considere que viola los derechos humanos de cualquier participante o espectador del partido".
¿Y qué sanción podría impartirse a un equipo si sus hinchas entonan dicho cántico? No se le permitirá a dicho equipo disputar un encuentro internacional en Estados Unidos por un lapso de dos años. Una segunda violación redundará en un veto de cinco años en los cuales no podrá jugar partidos internacionales en dicho país. La tercera violación resultará en un veto permanente.
Asimismo, la política permite que los hinchas presenten una queja expedita, que iría a arbitraje ante U.S. Soccer si éstos pueden demostrar que se entonó dicho cántico en cualquier encuentro.
¿Aplicará U.S. Soccer su propia regla?
Previo al partido del miércoles, dentro de los círculos de la Federación de Fútbol de Estados Unidos (USSF, por su abreviatura en inglés) se ha debatido si esta política se aplica en este caso. Apenas el pasado fin de semana, algunos tenían la opinión de que la norma solo aplicaba a los partidos organizados por promotores externos.
Luego de una serie de discusiones internas sostenidas después que ESPN solicitara una aclaratoria, se decidió que la política sí aplica para este partido, lo que llevó al ente a emitir un nuevo comunicado el pasado lunes.
"U.S. Soccer toma seriamente el tema de comportamientos discriminatorios y prohíbe estrictamente cualquier cántico despectivo", expresó la Federación en su comunicado. "Hacemos seguimiento y haremos cumplir plenamente la política 521-2 en este partido y todos los encuentros futuros. Hemos trabajado proactivamente junto con la FMF y [la empresa Soccer United Marketing] para evitar cualquier cántico discriminatorio en nuestro próximo partido, comunicando a los asistentes el Código de Conducta del Hincha antes del evento y mantendremos dicha comunicación en el estadio".
En un comunicado enviado a ESPN el pasado martes, la FMF expresó: "Estamos en conocimiento de la política implementada por la USSF con respecto a las conductas discriminatorias en partidos internacionales. La FMF tiene tolerancia cero con conductas discriminatorias, ofensivas y abusivas. Por más de cinco años, la FMF ha trabajado tanto en México como en Estados Unidos para erradicar conductas discriminatorias mediante mensajes proactivos dirigidos a los aficionados antes de los encuentros, junto con extensos esfuerzos durante los mismos".
"Dichos esfuerzos incluyen videos educativos, correos electrónicos directos, anuncios en el estadio, señales dentro del estadio y campaña(s) en redes sociales. Para todos nuestros partidos, la FMF trabaja de cerca con los árbitros y cuerpos de seguridad para implementar el protocolo de tres pasos impuesto por la FIFA y CONCACAF".
"Como parte del compromiso continuo de la FMF para educar a los hinchas y eliminar conductas discriminatorias de los estadios en toda Norteamérica, seguiremos coordinando esfuerzos de cerca con U.S. Soccer para asegurarnos de que los partidos sean un espacio seguro para todos los hinchas".
El cotejo de este miércoles está siendo promocionado por la propia USSF. Algo clave, porque la Federación se convierte en la única responsable del cumplimiento de su política, incluyendo cualquier sanción tentativa.
Eso nos lleva a la mayor interrogante previa al partido: ¿Se atreverá la USSF a activar la opción nuclear sobre el grito si llega a entonarse este miércoles, y vetar a la selección de México por dos años en los que no podrá jugar en ese país?
En una lectura más detallada, hay dos lagunas evidentes. Una fuente vinculada a la USSF sostiene que no habrá sanciones, siempre y cuando sus homólogos mexicanos hagan esfuerzos de buena fe para evitar la presencia del cántico.
De la misma forma, no está claro cuál es el límite por cruzar (si se entona el grito una vez o se detiene la acción por completo) para considerar sanciones. Una fuente de la USSF afirmó que "está por definirse" las circunstancias que redundarían en un veto por dos años.
Es un caso similar al de una liga que afirma sus deseos de minimizar conductas violentas en la cancha sin sancionar con tarjetas rojas a los jugadores responsables de dichas faltas.
¿Qué sucederá si se escucha el grito?
Ahora que se ha declarado explícitamente que la política estará en pleno vigor para el partido del miércoles, la USSF expuso cómo pretende combatir la presencia del grito. Un vocero de la USSF entregó a ESPN un ejemplar de su Plan de Protocolo Antidiscriminación, elaborado conjuntamente con la FMF y SUM, que incluye una lista de medidas preventivas a tomar para minimizar las probabilidades de que se entone el cántico, entre las que se incluyen mensajes a los hinchas a través de pantallas de video y el sistema de megafonía del estadio.
Asimismo, en el partido se aplicarán el Código de Conducta de la USSF y el protocolo de tres pasos de la FIFA en relación con el grito. El último (utilizado por varios años con diversos resultados) detalla que los hinchas escucharán una advertencia para que dejen de entonar el cántico discriminatorio como primer paso, seguido por la suspensión del juego por dos minutos si persisten en ello. Finalmente, el tercer paso es abandonar el encuentro si no cesan de entonar dichos gritos.
Ningún encuentro ha llegado al tercer paso del protocolo, abandonando la cancha. En casos anteriores, los árbitros han implementado los dos primeros pasos, sin verse obligados a invocar la medida definitiva de suspensión del partido.
Pero esta nueva política implementada por la USSF eleva las probabilidades de posibles penalizaciones si se llega a entonar este grito.
Antes eran una máquina de hacer dinero. Pero ¿vale la pena seguir organizando partidos México-Estados Unidos?
Como el encuentro del miércoles se disputará fuera de las fechas FIFA, ambas nóminas estarán fundamentalmente compuestas por jóvenes futbolistas y reservistas de sus respectivas ligas domésticas (Liga MX y MLS), con un puñado de los jugadores que participaron en Qatar 2022. En consecuencia, el valor fundamental de este partido radicará en llenar las tribunas.
Se podría argumentar (aunque con cierto cinismo) que hay demasiado dinero en juego en los partidos contra México, al punto de que le costaría mucho a la USSF vetar a su vecino por un periodo prolongado. Ambos países organizan conjuntamente con Canadá la sede del Mundial 2026, así que México no tendrá que jugar eliminatorias en Estados Unidos por un buen tiempo. Una fuente vinculada a la USSF indicó que sería "una pregunta abierta" si podría verse afectado el partido de eliminatorias entre México y Estados Unidos durante el ciclo mundialista de 2030.
También está el tema de la estrecha relación que han mantenido las federaciones de ambos países por largo tiempo, al igual que la continua sociedad entre la Liga MX y MLS. Soccer United Marketing, la empresa controlada por la MLS y que ha trabajado con México, ha dejado de promocionar partidos de la selección de Estados Unidos. Según múltiples fuentes, eso ha cambiado la dinámica en la negociación para disputar partidos entre ambos rivales.
La popularidad del seleccionado mexicano en Estados Unidos es tan grande que suele atraer nutridas multitudes a sus encuentros; sin embargo, los choques entre ambas oncenas "solían ser una máquina de hacer dinero. Ese ya no es el caso", de acuerdo con una fuente de la USSF que pidió mantenerse en el anonimato.
"Estamos muy descontentos con el aspecto económico de este partido. Hubo mucha inflación en la comisión [a pagar por la participación de México]", agregó la fuente.
La rivalidad entre Estados Unidos y México sigue siendo la más potente de la región, marcada por los altibajos que le permite trascender a varias generaciones. Ambas federaciones tienen la intención de que su rivalidad futbolística se mantenga sin la presencia del grito homofóbico. Pero todos sus esfuerzos serán en vano si U.S. Soccer no hace cumplir sus propias normas.
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Over the last decade, Kenyan long-distance runner Eliud Kipchoge has won 15 marathons. He’s set the world record twice, won Olympic gold twice, and in 2019 became the only person in history to record a marathon in under two hours. If those stats weren’t impressive enough, here’s the kicker: in the same 10-year span, he’s lost only three times.
It is precisely why Monday’s sixth-place finish at the 2023 Boston Marathon was, for all intents and purposes, an upset for the 38-year-old Kipchoge, who has won four of the sport’s six most lauded races, dubbed the World Marathon Majors. Still, this result was a reminder that important challenges lie ahead as he continues building a marathon career already considered one of the best of all time.
"Running has a lot of challenges, and you know the marathon is like life," Kipchoge told ESPN. "Life has ups and downs all the time, so what I meant was that yesterday was a challenge where I couldn’t push like I’m used to. But we slept, we woke up and we live to fight another day."
While the experience of coming off a marathon with anything other than a win is somewhat alien for Kipchoge, allowing the emotion of it to linger for long is even more of a rarity. For now, his focus is on recovery and spending time with family, but ultimately the desire is one of coming back into the winner’s circle as soon as he can.
Hilly terrain and cold, damp weather combined with a left leg PROBLEM ultimately derailed Kipchoge’s bid for a win in his fifth separate World Marathon Major. Fellow Kenyan Evans Chebet won in Boston for the second consecutive year, and Kipchoge finished sixth in Boston with a time of 2:09:23 -- his slowest marathon time ever.
"I couldn't push like I'm used to," Kipchoge said. "I can just say, actually, it was not my day."
Questions about his performance in Boston were answered seriously, but Kipchoge smiled through most of his interview, just 24 hours after the race ended. It was a quick turnaround after holding a news conference earlier that same day, in which Kipchoge offered pithier responses to assembled reporters.
Now seemingly unflappable once more, he joked about turning to his favorite song, Kelly Clarkson’s "Stronger" as a way to bounce back quickly from any post-race blues.
"I had to listen to the song yesterday because – the Boston Marathon didn’t kill me, it made me stronger. I’ll come back stronger after I recover," he said.
For Kipchoge, the next unconquered major on the 2023 schedule is November's New York City Marathon. After about five months of training for Boston, he neither denied nor confirmed whether the race would be his next target but rather reiterated his commitment to preparing appropriately for his next challenge.
Kipchoge’s seven-day-a-week training regimen is known to be meticulous. Each week, he runs more than 130 miles, famously avoiding injuries by employing a technique dubbed "80/20," in which roughly, four out of every five practice runs are completed at low intensity. He charts every run manually with a training log and diary, noting not just the times and distances, but his happiness level during each session, as well as any aches or pains sustained.
On a more high-tech level, this data collection is supported by COROS, a company specializing in performance-focused GPS watches. Kipchoge’s watch offers him advanced metrics such as his stride ratio, ground contact time, power, balance and stride height. It also has the capability to score a marathon from zero to 100 – the max score is based off Eliud’s sub-two hour run.
Over the course of years now, Kipchoge has worked with coach Patrick Sang and teammates at NN Running Team to polish his technique, resulting in a successful transition to marathons after competing mostly at the 5,000 meter distance for the first decade of his career.
"When you see an athlete like Eliud grow from a teenager with talent to a world record holder, well, I cannot even find the words to describe that satisfaction," Sang said in a 2019 interview.
After dominating his first trio of World Marathon Majors in Berlin, Chicago and London between 2014 and 2015 - setting those aforementioned world records along the way - Kipchoge has now begun his march on the back half. In 2021, he won in his first Tokyo Marathon, setting the race record with a time of 2:02:40.
Though he missed out on winning this year’s Boston Marathon, there’s still a chance he can arrive at the doorstep of another historic moment – the 2024 Olympics – with all six majors under his belt if he races and wins in New York later this fall.
In this scenario, winning a third gold medal in Paris, something no person has ever done, would be the cherry on top of an unassailable career resume, one cementing his status as the distance running GOAT.
"To be in the Olympics next year and win, would be historic," Kipchoge said. "No human being has won the marathon in the Olympics three times. I will try to win in Paris 2024 and then see what’s next."
There is precedent establishing Kipchoge is likely to bounce back sooner than later. After the 2020 London Marathon, in which he finished eighth – the lowest finish in his entire career running marathons – Kipchoge responded by winning four races in a row, including the 2020 Olympic gold medal. There, his 80-second margin of victory was the largest since 1972. In the 2022 Berlin Marathon, the race directly preceding this year’s Boston Marathon, he set his most recent world record with a blistering 2:01:09. For now, Kipchoge will return to Kenya to be among loved ones, analyzing what went wrong in Boston while deciding what to do next. In discussing most aspects of his preparation and performance, Kipchoge will often say "we" when he could just as easily say "I," a nod to his bond with Sang and his teammates. Triumphs are shared, as are defeats.
"It affects when you think of the time – the weeks, the months of training and sacrifice. We came together for five months [for Boston]," Kipchoge said. "It’s disappointing and discouraging, but this sport has its own challenges."
Surely, Boston has not seen the last of Kipchoge as long as he has not completed his quest to win all six majors. Next time, he says, it will be a big day for him. But this time, there is opportunity to reflect in defeat – an infrequent feeling.
Ultimately, there is positivity for the great Eliud Kipchoge even in the sourest of results. His mantra and title of his book, "No Human is Limited," comes up often in conversation. It is the perfect antidote to suggest he will not complete any of his career goals.
"Marathon is life. You can have a lot of bumps on the way, which happened yesterday, but all in all, let us push together," Kipchoge said. "It’s good to win. But it’s great to finish."
