El común denominador en la LBM fueron las carencias y las promesas incumplidas para los jugadores que vieron en el torneo una alternativa ante la falta de oportunidades en la Liga MX
Entre los caminos de terracería que llevan al poblado de San José de Gracia, Michoacán, fue como Omar Rosas recibió la oportunidad que buscó durante dos años y medio, para regresar a un equipo de futbol, en un torneo que parecía la ventana que necesitaba para demostrar su talento. El destino lo juntó con el técnico que se coronó campeón mundial Sub-17 en 2011, Raúl ‘Potro’ Gutiérrez.
El proyecto que los unió fue el Real San José de la Liga de Balompié Mexicano, el torneo que despertaba interés de los futbolistas y entrenadores que no encontraban sitio en la Liga MX y Liga de Ascenso.
Omar entró en la historia del nuevo torneo, porque marcó el primer gol en el estadio 3 de marzo, en un símbolo de que a partir de aquella anotación todo iría mejor, pero no fue así. Los problemas de acumularon, adeudos, un entorno complicado y, al final, la desafiliación y el desempleo fue lo que le dejó al jugador creer en la LBM.
ESPN Digital presenta la historia de Omar Islas, el primer goleador de la Liga de Balompié Mexicano, uno de los futbolistas que creyeron en el proyecto que se presentaba como alternativa en el futbol profesional, pero que no es el único cuyo paso por el torneo le cambió su proyecto de vida, que ahora lo llevó a entablar un reclamo por adeudos de salarios y que ahora mismo persigue su sueño como jugador profesional en Honduras.
El futbol en la Tierra Caliente
Con experiencia en equipos como Veracruz, Chapulineros de Oaxaca, Santos de Soledad, Cruz Azul Hidalgo y AEM Futbol, y un breve paso por el máximo circuito, Omar Rosas no encontró el éxito y ante los problemas de los Tiburones Rojos y posterior desafiliación, el destino del joven jugador parecía ser fuera de los campos de juego. Esto lo llevó a trabajar en la industria de la construcción en los Estados Unidos, donde aprendió a colocar Tablaroca en algunas obras y hoteles. Pues como el propio delantero aceptó que "la situación estaba complicada” y su vida no podía llenarla de solo sueños.
El Torneo del Aguacate celebrado en Peribán, Michoacán, fue la clave. Después de coronarse con el equipo Hermanos Díaz el jugador se quedó varado en el poblado que está en medio de la región llamada 'Tierra Caliente', donde los grupos criminales y narcotráfico es un tema de todos los días. Durante su estancia escuchó de las visorias que se realizaron a solo 66 kilómetros de distancia con un equipo que buscaba establecerse en la región: el San José FC y que tendría como sede el pueblo de San José de Gracia, el cual cuenta con poco menos de 10 mil habitantes.
Durante sus primeros días de entrenamiento tuvo su encuentro más cercano con uno de los grupos criminales que opera en el lugar que está entre los límites de Michoacán y Jalisco. A un costado de la cancha donde entrenaban y acompañados del dueño del equipo, el grupo delictivo tenían un sencillo, pero claro mensaje: “respetar a las mujeres” y no intentar conquistar a ninguna.
“Uno miraba cómo pasaban las camionetas de esas personas y nos respetaban. Solamente querían que no nos metiéramos en problemas y respetáramos lo que hacían. Llegaron a la cancha donde entrenábamos. Todavía no estaba el 'profe' (Raúl Gutiérrez) y el mismo dueño del club nos dijo que nos hablarían. Nos dijeron que nos cuidáramos, hiciéramos las cosas bien, portáramos bien y así no iban a tener problemas con nosotros. Debíamos portarnos bien, porque podía pasar algo más”, relata vía telefónica Omar Rosas.
En medio de días rutinarios, donde pasaba del entrenamiento al departamento que rentó y paseos en la pequeña plaza del lugar, Omar buscó enfocarse en su carrera y el destino lo recompensó. El 15 de octubre en el duelo inaugural del torneo disputado entre San José y Morelos FC, el 'Ranchero' logró el primer gol al minuto 91, a través de un cabezazo. Gol que le cambiaría la vida y le pondría los reflectores que una vez soñó.
“Mi vida cambió radicalmente, porque a partir de ese gol me empecé a dar a conocer en el futbol. Muchos equipos se interesaron por mí y me enviaron mensajes”, recuerda con alegría el hoy futbolista de 27 años.
El ímpetu de Omar por destacar en el torneo y buscar escribir su historia en el campeonato se fue apagando conforme pasaron las semanas. Solo tres meses duró aquella aventura que acompañaba al joven futbolista junto al ‘Potro’ Gutiérrez. “Nosotros nos mantuvimos en el equipo gracias al 'profe', porque de los tres meses solo me pagaron una quincena y a algunos compañeros no les pagaron nada. Yo pagaba de renta 1,500 pesos semanal o quincenalmente cuando la señora estaba de buenas”.
Al final el futbolista reconoce que “la directiva jugó con nuestras ilusiones” y en una disputa legal que se avecina reconoce que “nosotros solo queremos que nos paguen lo que nos deben, no el contrato de 10 meses”.
A pesar de lo que pasa en la LBM la vida le tenía una alegría más grande. Raúl Gutiérrez, quien lo cobijó cuando era su técnico en Real San José lo buscó apenas firmó como técnico del Real España de Honduras y la noticia fue como un regalo navideño.
“Yo me di cuenta el 24 de diciembre en la mañana que se estaba hablando del Potro para ir a Honduras. Me levanté, vi las noticias y le escribí para felicitarlo y me dejó ‘en visto’. Dije ‘Ya no me va a llevar’. Eso fue a las 11:30 de la mañana y a las 4 de la tarde me llama y me dijo que me quería”.
La fortuna de llegar a un proyecto serio
Historias de faltas de pago, condiciones indignas para realizar futbol profesional o incluso la falta de balones para entrenar fueron comunes en la Liga del Balompié Mexicano. A pesar de esto, en el torneo también existieron excepciones y algunas directivas cumplieron con todo lo acordado en su búsqueda por realizar un campeonato serio y tener comprometidos a sus jugadores.
Con experiencia en la Liga de Expansión MX y Liga MX, Richard Okunorobo, decidió aventurarse y apostar por una de las ofertas que surgieron del campeonato y como una moneda al aire eligió al equipo que le ofreció un proyecto serio y en su decisión acertó al elegir a los Industriales de Naucalpan.
“Me hicieron el ofrecimiento y de las opciones que tenía elegí esta, porque fue el proyecto más serio que se me planteó de las opciones que tenían. Creo que le atinamos”, dijo sin titubear.
Sin palabras de reclamos a los dueños del equipo y luego de un primer torneo en el que no pudieron alzar el trofeo, aseguró que las condiciones de trabajo de los últimos meses son similares a las que puede vivir cualquier elemento del Ascenso MX o incluso en Liga MX.
“Me ha tocado estar un buen rato en el futbol mexicano y lo he visto igual en otros equipos de Liga MX y de Expansión. Tuvimos limitaciones, pero mínimas y se preocuparon por tener lo indispensable. Lo que vivimos está dentro del promedio”.
A pesar de que Richard muestra en su rostro una sonrisa y no tiene quejas, también reconoce que no todos los equipos, ni directivas tienen la seriedad de las directivas que cumplieron. Algunos equipos quedaron a deber arbitrajes, pagos de franquicia, falta de sueldos y hospedajes. “En unos equipos lo pintaron muy bonito, con sueldos grandes y al final les cumplieron poco o nada. Fue cuestión de fortuna, porque me pudo tocar a mí”.
En medio de un torneo que tuvo partidos aplazados, clubes desafiliados y demandas colectivas contra directivos, Okunorobo aceptó que el campeonato se convirtió en una luz de esperanza para todos aquellos que no tuvieron un lugar en el Ascenso MX.
“Mucha gente habla mal, se queja. Es respetable la opinión de cada quien. A mucha gente le fue mal, también hubo gente que sin la liga viviría una situación más complicada, porque se abrieron puestos de trabajo que quedaron limitados debido a la eliminación del ascenso y poner la medida de solo ocho mayores”, aseguró.
A pesar de que el torneo ha tenido poca difusión. Inconvenientes vividos y sin conocer si habrá una segunda temporada, el futbolista no escondió su deseo por volver a participar, pero también tiene claro que para tener una mejora se necesitan de dueños responsables.
“Sí, me gustaría jugar otra temporada. Que, entre gente, le de confianza a la liga y los directivos dieran cierta seguridad al os dueños, a los que invierten que no pasará lo que pasó que entraron 18 y terminaron 8”.
