La primera mitad del torneo confirmó nuevas jerarquías, expuso la crisis de varios candidatos y mostró las contradicciones de una Liga MX sin descenso ni multas
La jornada 9 coloca al Apertura 2026 prácticamente en la mitad de su fase regular. El calendario todavía presenta diferencias entre los partidos disputados por cada club, pero el torneo ya ofrece suficiente información para reconocer nuevas jerarquías, proyectos que perdieron dirección y varias contradicciones del formato.
Toluca se ha convertido en la medida del resto, América conserva su capacidad para regresar de situaciones límite y FC Juárez comprueba que un equipo puede perder durante dos meses sin poner en riesgo la categoría ni recibir una sanción económica. Estas son nueve lecciones que dejó la primera mitad del campeonato.
Pesa más quedar noveno que último
FC Juárez perdió sus primeros ocho partidos y llegó a la jornada 9 sin un solo punto. La racha se rompió con el triunfo 2-0 ante Tigres, gracias a un doblete de Óscar Estupiñán y una buena actuación de Sebastián Jurado. Los Bravos sumaron sus primeras tres unidades con la mitad del torneo ya encima.
Solo los ocho primeros avanzarán a la Liguilla. El noveno recibe un castigo inmediato: se queda sin disputar el título. El último conserva la categoría y tampoco paga multa. FC Juárez pudo perder sus primeros ocho encuentros, llegar a la jornada 9 con cero puntos y mantener intacto su lugar en Primera División.
El reglamento dejó la tabla del cociente como un registro estadístico y eliminó sus sanciones económicas. El Apertura 2026 se juega sin ascenso ni descenso y los últimos lugares tampoco pagarán multas.
El regreso del Atlante completa la contradicción: estuvo once años abajo y volvió mediante la compra de la plaza de Mazatlán FC. La permanencia y el acceso dependen del negocio antes que de la cancha.
Toluca ya es equipo de época
Toluca dejó atrás la discusión sobre el mejor equipo del semestre. Antonio Mohamed llegó en diciembre de 2024 y, en menos de dos años, ha ganado el Clausura 2025, el Campeón de Campeones, la Campeones Cup, el Apertura 2025, la Copa de Campeones de la Concacaf 2026 y la Leagues Cup 2026. Ningún otro club mexicano puede igualar esos seis trofeos en el mismo periodo.
Toluca frenó el tetracampeonato del América en la final del Clausura 2025 y volvió a derrotarlo en el Campeón de Campeones. Después superó a Tigres en las finales del Apertura 2025 y la Copa de Campeones de la Concacaf 2026. Monterrey cayó en la Leagues Cup y LA Galaxy, en la Campeones Cup.
América había fijado el estándar anterior con tres ligas consecutivas entre 2023 y 2024. Toluca tomó el relevo con el bicampeonato y añadió cuatro trofeos fuera de la Liga MX. América perdió dos duelos por un título; Tigres, dos finales; Monterrey y LA Galaxy, una cada uno. Seis campeonatos ante cuatro rivales distintos colocan al equipo de Mohamed como la referencia de esta etapa.
El título no curó la volatilidad de Cruz Azul
Cruz Azul ganó el Clausura 2026 con Joel Huiqui, alcanzó su décima liga y abrió el torneo siguiente con cinco victorias y cuatro derrotas. Después de nueve jornadas sigue sin empatar. Su registro de 15 puntos está construido únicamente con extremos: gana o pierde.
El Clásico Joven reunió las dos versiones en una misma noche. La Máquina dominó hasta colocarse 3-0 al descanso y 4-1 en el segundo tiempo; América marcó dos veces en menos de un minuto y dejó el 4-3 a una jugada del empate. Cuatro días después, Inter Miami la derrotó 2-0 en la Campeones Cup. Monterrey agregó un 1-0 en la Liga MX.
Las dos derrotas representaron la primera ocasión en 144 partidos oficiales en que Cruz Azul quedó sin marcar de manera consecutiva. La racha anterior pertenecía al inicio de Martín Anselmi. El campeonato confirmó el techo competitivo del equipo y la capacidad de Huiqui para resolver eliminatorias. La regularidad todavía depende demasiado de la contundencia y de la capacidad para controlar ventajas.
Al América no se le puede dar por muerto, aunque tenga que improvisar la defensa
América salió de la jornada 9 en el tercer lugar con 17 puntos después de recibir seis goles en dos clásicos. También marcó cinco veces en esos encuentros y convirtió dos posibles derrotas amplias en cierres abiertos.
La salida de Sebastián Cáceres al Celta abrió un hueco que Guillermo Almada no ha podido cerrar. Santiago Bueno llegó como su reemplazo y Santiago Ramos Mingo completó la reconstrucción, pero ninguno participó en el Clásico Nacional. Almada utilizó a Emilio Lara y Miguel Vázquez como centrales; Vázquez cargó con el autogol del 0-2.
Cruz Azul lo tuvo 3-0 al descanso y 4-1 durante el segundo tiempo; América dejó el marcador en 4-3. Chivas llegó a colocarse 2-0; Miguel Borja entró desde el banquillo y empató con dos goles en tres minutos, el primero de chilena. El colombiano produjo tres tantos como suplente en los dos clásicos. La defensa sigue en obra. El ataque impide declarar muerto al equipo antes del silbatazo.
Chivas ya sabe competir; debe aprender a cerrar
Los 18 puntos de Chivas responden a cinco victorias, tres empates y una sola derrota. El equipo de Gabriel Milito goleó 5-2 a Tijuana, 3-0 a San Luis y 3-0 a Pumas. El triunfo ante los universitarios incluyó un doblete de Santiago Sandoval y otra actuación sin recibir gol. Guadalajara ya puede presionar arriba, atacar con varios registros y dominar a rivales de distinto perfil.
El Clásico Nacional reveló el siguiente problema. Chivas llegó al descanso con una ventaja de 2-0, obligó a Rodolfo Cota a intervenir varias veces y redujo al América a ataques aislados. El gol de chilena de Borja alteró el partido; tres minutos después cayó el empate. El dominio cambió de lado y Guadalajara pasó el resto del encuentro defendiendo su área, aunque Sandoval todavía estrelló un disparo en el poste.
La Liguilla castiga esos intervalos. Un equipo puede controlar 70 minutos y quedar eliminado por diez de desconcierto. Chivas ya construyó una identidad competitiva. El siguiente aprendizaje consiste en administrar la ventaja cuando el rival modifica el partido desde el banquillo.
Tigres perdió el piso competitivo
Tigres llegó a la jornada 9 con siete puntos de 27, instalado en el lugar 16 y apenas cuatro unidades arriba de Juárez. La crisis comenzó casi de inmediato en el Apertura 2026: Guido Pizarro dejó el cargo después de dos jornadas. Menos de un mes después, Víctor Manuel Vucetich asumió al mismo tiempo la vicepresidencia deportiva y el puesto de técnico interino.
La derrota 2-0 en Ciudad Juárez eliminó cualquier atenuante. Tigres se convirtió en el primer rival que cedió puntos ante un equipo que había perdido sus ocho encuentros anteriores. También se quedó sin marcar frente al único participante que todavía no había sumado. Vucetich admitió su incomodidad y explicó que el club buscó un centro delantero sin éxito para contratarlo.
Los equipos potentes también atraviesan partidos malos; su piso competitivo les permite rescatar puntos por talento, experiencia o banquillo. Tigres perdió esa red. La plantilla conserva nombres y presupuesto, pero dejó de garantizar el mínimo. La caída ya alcanzó la estructura deportiva, el banquillo y el funcionamiento.
Puebla: el trabajo puede alterar la jerarquía
Puebla necesitó nueve jornadas para reunir 14 puntos. Durante todo el Apertura 2025 consiguió 12 y en las 17 fechas del Clausura 2026 llegó a 13. La Franja ya superó en medio torneo la producción completa de cada una de sus dos campañas anteriores.
El avance ocurrió con una de las plantillas menos valiosas de la Liga MX y después de otro verano de reconstrucción. Diez jugadores dejaron el club antes del Apertura 2026. Gerardo Espinoza recibió un grupo obligado a competir mientras volvía a conocerse y lo llevó a sumar ante planteles con una inversión muy superior.
Los límites económicos siguen presentes, aunque su efecto disminuyó. El orden defensivo, la selección de los momentos para presionar y la disciplina para proteger ventajas compensaron parte de la diferencia. En una liga que suele explicar la tabla desde la nómina, Puebla recordó que el trabajo todavía puede mover la jerarquía.
Crédito del torneo anterior vence desde la primera jornada
Pumas cerró la fase regular del Clausura 2026 como líder general con 36 puntos, la mejor ofensiva y una final disputada en casa. Cruz Azul le quitó el título con un gol de Carlos Rotondi en tiempo agregado, pero el semestre había establecido una base competitiva reconocible.
Cuatro meses después, el Apertura comenzó con una derrota 3-0 ante Pachuca en Ciudad Universitaria. Pumas llegó a la mitad del nuevo torneo con 12 puntos, después de recibir otro 3-0 de Chivas y empatar 1-1 con Atlas. Para igualar las 36 unidades del Clausura tendría que ganar los ocho partidos que le quedan.
El cambio de Efraín Juárez a Esteban Solari y las modificaciones en el plantel borraron la continuidad que sugería la final. Los puntos anteriores conservaron su lugar en el historial; el torneo nuevo cobró desde la primera jornada.
📉 Los clubes no descienden; los técnicos sí
La categoría de los 18 participantes quedó protegida, pero tres entrenadores que comenzaron el Apertura han dejado el puesto antes de completar la jornada 9. Guido Pizarro salió de Tigres después de dos fechas, Pedro Caixinha fue despedido por FC Juárez tras la tercera y Martín Varini perdió el cargo en Necaxa después de seis partidos sin ganar.
La comparación resume el reparto del riesgo. FC Juárez pudo perder ocho encuentros consecutivos sin comprometer su plaza; Caixinha tuvo tres. Tigres conservó su lugar en Primera después de un arranque de un punto sobre seis; Pizarro dejó el banquillo tras apenas dos jornadas. Necaxa cambió de técnico con ocho puntos y Juan Reynoso debutó con una derrota 3-1 ante Atlético de San Luis.
La desaparición del descenso trasladó toda la urgencia hacia el entrenador. Los propietarios mantienen el activo y la franquicia; el técnico responde por cada mala racha. En la Liga MX actual, el club puede tocar fondo sin bajar, pero el banquillo sí cambia de categoría.
