En su debut en el torneo, Portugal obtuvo un deslucido empate 1-1 ante Islandia, que posteriormente sería la gran sorpresa del campeonato.
La segunda fecha del Grupo F, integrado por Hungría, Islandia, Austria y Portugal, tenía programado el enfrentamiento entre estos dos últimos, partido que dejó más dudas que certezas para los lusos, tras un pobre empate sin goles.
El duelo decisivo para la clasificación a la segunda ronda fue frente a Hungría. La selección de CR7 precisaba al menos de un empate -dependiendo de otros marcadores-, resultado que logró (finalizó 3-3) gracias a una muy buena actuación del jugador del Real Madrid, autor de dos tantos.
Ya en octavos de final, y tras no conseguir ningún triunfo en la primera fase, la selección que dirige técnicamente Fernando Santos tenía un duro escollo: la Croacia de Modric y Rakitic. Debieron pasar 117 minutos de partido para que Ricardo Quaresma marcara el único y definitorio tanto.
Polonia fue el rival del nuevo campeón de Europa en los cuartos de final. El partido finalizó 1-1 tras un primer tiempo que pareció prometer más, pero donde hubo cerca de 70 minutos en los que ambos equipo jugaron para los penales. Allí, los lusitanos se hicieron fuertes y se impusieron 5-3.
En la ronda de los cuatro mejores, el duelo entre Portugal y Gales tenía un condimento adicional: Cristiano Ronaldo vs. Gareth Bale. El duelo fue ganado por el tres veces elegido balón de oro, autor de un hermoso tanto de cabeza y de una precisa asistencia, ambas jugadas claves en el 2-0 definitivo. Ese sería el único triunfo en el tiempo regular para el flamante campeón europeo.
