Flick tendrá que reflexionar tras dos caídas de un Barcelona que llegaba motivado, pero que ha sido derrotado en los dos primeros grandes choques del curso
El equipo de Flick llegaba invicto a los grandes enfrentamientos ante PSG y Real Madrid y se ha llevado un duro golpe cosechando dos derrotas
Flick tendrá que reflexionar después de la caída de un Barcelona que llegaba lanzado pero que ha sido derrotado en los dos primeros grandes choques del curso.
Dentro del top8 europeo y manteniendo el liderato liguero, las sensaciones y lecturas que dejan los dos enfrentamientos hacen que surjan preocupaciones que Flick tendrá que afrontar y tratar de resolver si el Barcelona quiere terminar la temporada con títulos en su haber.
El equipo perdió su identidad
El PSG, indiscutible mejor equipo del mundo, impuso su ley en el Parque de los Príncipes ante un Barcelona que fue inferior pero que tuvo tramos de dominio.
La lectura del Clásico es distinta. Más allá de la derrota, preocupa que el Barcelona nunca fue el equipo que quiso Flick: no pudo imponer su plan de juego, no logró jamás someter al Madrid, no generó prácticamente ocasiones claras y perdió el control del centro del campo a pesar de tener a Pedri y a Rodri en la sala de máquinas.
Un sistema defensivo demasiado débil
No es una sorpresa por lo visto en las últimas temporadas, pero no deja de ser algo que analizar en un equipo que quiere aspirar a todo.
Flick insiste en que la defensa tiene que ser algo colectivo, que si el equipo está junto sufrirá menos, pero lo cierto es que en los grandes escenarios todos los equipos logran remover al Barcelona y disponer de ocasiones demasiado claras como para perdonar.
Cuatro goles encajó el Barça en París en un día en el que Joan Garcia fue el héroe. Ante el Madrid, Mbappé hizo dos, pero el Barcelona pudo recibir más golpes.
Cada vez parece más evidente que Deco se equivocó al no ir a por un central experimentado, que asumiera galones de liderazgo y que le diera al equipo un extra de carácter y malicia que se necesitan en las noches grandes.
Los errores individuales siguen penalizando
Obligado a asumir riesgos, el Barcelona lo pagó caro en París y volvió a cometer errores de valor gol en El Clásico disputado en el Spotify Camp Nou.
Lamine Yamal y una pérdida suya en el tercio defensivo derivaron en el gol de Desiré Doué, mientras que en defensa los errores de lectura en jugadas clave han dado alas a los rivales.
La mala protección de Cancelo y su espalda, el despejo fallido de Gerard Martin contra el cuerpo de Mbappé o el error de ‘timing’ de Cubarsí a la hora de entrarle a Camavinga en el segundo gol del Madrid, ejemplos de ello.
En un sistema así de ofensivo y arriesgado, los errores no tienen cabida porque penalizan demasiado.
Dudas con Lamine en los grandes partidos
Algo que era una de sus grandes virtudes se está convirtiendo en una losa para Lamine Yamal, que ha tenido ante PSG y Real Madrid dos de sus peores partidos de la temporada.
Mientras que en la 2024-25 Lamine tiró del equipo en las noches grandes, la temporada pasada ya sufrió más en partidos de alto voltaje. Con todos los focos apuntándole, no brilló en el Mundial (a pesar de la victoria de España) y se le ha visto frustrado en los duelos ante PSG y Madrid, queriendo desequilibrar desde el regate y sin leer bien lo que necesitaba el equipo en cada momento de los partidos.
El plan de Flick es uno… y no hay alternativas
La mayoría de las veces lo hace, pero cuando no consigue imponer su idea de juego el Barcelona sufre mucho y se queda desnudo.
Ahí es cuando se echan de menos alternativas de un Flick que se vio sorprendido por el once y el planteamiento de Mourinho, valiente y lleno de personalidad en su regreso al Camp Nou.
Flick no encontró la tecla en el once inicial, no mejoró con los ajustes tácticos ni aportó desde los cambios.
Ante los rivales de mayor envergadura, el Barcelona deja dudas y sufre resultados adversos. O el Barça domina y arrasa … o pierde.
