El Valladolid de Paulo Pezzolano suma cuatro derrotas al hilo y se complicó con el descenso en LaLiga

El Valladolid, equipo que dirige el uruguayo Paulo Pezzolano, cayó 0-3 ante Sevilla por la fecha 34 de LaLiga española, donde está 17° y deberá pelear por no descender hasta el final.

La caída ante los andaluces fue la cuarta derrota consecutiva del equipo pucelano: había caído ante Rayo Vallecano, Atlético Madrid y Valencia anteriormente.

El conjunto del Papa está 17° (la última posición que se salva de perder la categoría en la tabla de LaLiga) con 35 puntos, uno más que Getafe y los mismos que el Cádiz.

En las próximas cuatro jornadas, Valladolid se jugará la permanencia y tendrá enfrentamientos contra rivales directos. En la fecha 35 visitará al Cádiz; en la 36 recibirá al Barcelona; en la siguiente será visitante contra Almería, y cerrará en su casa contra Getafe.

El buen arranque que había tenido el entrenador uruguayo con el equipo albivioleta, con dos victorias y un empate en sus primeros tres juegos, atraviesa ahora otra realidad mucho más dura y tiene por delante el momento clave para luchar por mantener a Valladolid en la máxima categoría.

PEZZOLANO ANALIZÓ EL PARTIDO, LAMENTÓ EL ERROR ARBITRAL Y PIDIÓ UNIÓN

El DT charrúa pidió, después de la derrota, "que haya unión entre los jugadores, la afición, y todos los que forman parte del club, porque el equipo lo está dando todo y ha sido superior, en la primera parte, a un gran rival que está jugando en Europa".

De hecho, según ha analizado, "en la primera mitad el Real Valladolid fue superior, pudo marcar, ya que se dieron ocasiones claras de gol, pero la jugada del tanto anulado a Escudero antes del descanso marcó un antes y un después".

"Pido disculpas por lo que pasó. Pero resulta muy difícil gestionar la tristeza y la frustración que se adueñó del equipo en el descanso, ya que a nadie le había pasado esto, y mi objetivo fue tratar de que se olvidaran de ello y empezaran de cero en la segunda mitad", explicó.

Precisamente, fue debido a ese intento por "recuperar anímicamente" a los jugadores, por lo que estos saltaron más tarde al terreno de juego "no como señal de protesta ni nada parecido", pero ha reconocido que el equipo "entró mal y encima llegó pronto el primer gol del Sevilla".

Tal y como comentó, el equipo estaba "indignado y triste" porque los errores arbitrales "están costando mucho" y, aunque el árbitro le pidió perdón y admitió el error, según ha confirmado, no hubo forma de que los jugadores olvidaran lo acontecido.

"Me quedo con ese primer tiempo. E insisto en que es difícil de digerir y manejar el momento y, luego con el gol, empiezas a ver fantasmas y todo se complica", ha añadido, al tiempo que ha señalado que no quiere que el club se queje públicamente "porque ya hace bien su trabajo de puertas para dentro".

"Lo único que pido a la afición y a todos es unión, porque son los últimos partidos y hay que apoyar a los jugadores, que están dando la vida. Que se queden con el primer tiempo, porque no es fácil controlar el ánimo. Hay que sacar esto adelante. En Cádiz va a ser una guerra y hay que traer los tres puntos", añadió.

Para concluir ha recordado que "quedan cuatro jornadas, con enfrentamientos directos, por lo que hay que hacerse responsable", ya que siguen dependiendo de ellos mismos y por eso "hay que ir a Cádiz a por los tres puntos": Va a ser un mata mata, y hay que dar el máximo hasta el último minuto", concluyó.