"Voy a comerme esa bronca": Jefferson revela qué le dijo Lonnis tras irse a Indonesia

El volante habló con ESPN sobre una salida que generó cuestionamientos entre los morados y respondió a las versiones que circularon alrededor de su salario, la camiseta 10 y su relación con la dirigencia

Jefferson Brenes estaba viviendo una realidad muy distinta en Saprissa cuando apareció una oportunidad que terminó cambiando su carrera prácticamente de un día para otro.

Meses atrás había atravesado momentos difíciles. Incluso, según recordó el propio futbolista en entrevista exclusiva con ESPN, alrededor suyo aparecieron versiones sobre una eventual salida hacia Liberia.

Después recuperó terreno.

Volvió a sentirse importante, hizo una pretemporada completa y comenzó el Apertura 2026 encendido: cuatro goles en las primeras cuatro jornadas lo colocaron en lo más alto de la tabla de goleadores antes de que apareciera el Bhayangkara Presisi Lampung FC de Indonesia.

Entonces el escenario había cambiado.

“Yo me acuerdo cuando había rumores de que querían mandarme a Liberia. Al final uno sabía que tal vez no estaba en un buen momento, que son las cosas del fútbol que a veces uno no entiende, uno como jugador a veces no sabe ni qué decir”, recordó Brenes en conversación con ESPN.

“Ya cuando comencé a levantar mi nivel, pues obviamente de ahí mi decisión era quedarme en Saprissa, pero ya yo le había expresado que quería tener la oportunidad. Tanto deportivamente como económicamente, la oferta era muy buena. No podía decir que no a vivir esa experiencia”, agregó.

Brenes no esconde la paradoja.

Cuando finalmente volvió a encontrarse con una de sus mejores versiones, apareció la posibilidad de marcharse.

“Yo no sabía que iba a salir al extranjero tan pronto. Yo, levantando el nivel, me sentía bien en Saprissa, feliz con Saprissa, con la afición, con mis compañeros, con el club, en realidad con todo. Yo iba ahí a entrenar feliz, tranquilo, pero obviamente cuando llega una oferta así a todos nos toma por sorpresa”.

Y fue entonces cuando tuvo una conversación con Erick Lonnis.

"voy a comerme esa bronca"

Brenes tenía contrato vigente con Saprissa cuando apareció la posibilidad de marcharse a Indonesia. Por eso, la decisión no dependía exclusivamente de él.

El mediocampista reveló a ESPN cuál fue la primera reacción de Lonnis cuando puso la propuesta sobre la mesa.

“Lo primero que me dijo fue: ‘Vaya, grande. Voy a comerme esa bronca’. ‘Voy a comerme la bronca’, fue lo que me dijo, porque él sabía que no iba a ser fácil. Él sabía lo que se le iba a venir encima también”.

El propio Brenes entiende por qué.

“Él fue futbolista también. Solo los que estamos de la línea hacia dentro entendemos muchas cosas que quizás muchas personas afuera nunca van a entender y él, como futbolista, entendió el caso mío y yo creo que así se lo expresó a la directiva también”.

No obstante, aquel “vaya” no significó que la operación estuviera resuelta.

Brenes contó que Saprissa necesitó varios días para analizar una salida que suponía desprenderse de un jugador con contrato y que, además, atravesaba un gran momento deportivo.

“No fue una decisión fácil. Duramos dos o tres días en que: ‘Mirá, grande, es que es una oferta...’. Sí, no puedo dejarla pasar”.

Según el volante, Lonnis le pidió tiempo para trasladar el asunto a otras instancias del club.

“Grande, déjeme hablar arriba, a ver qué pasa, porque no es fácil. Tiene contrato, hay que ver qué pasa, que aquí, que allá”, recordó sobre lo que le decía el dirigente.

Finalmente hubo acuerdo.

“Llegamos a buenos términos, nos entendimos de la mejor manera. Como le digo, quedé bien con ellos. Podría decir que quedé con las puertas abiertas en Saprissa. No sé el día de mañana qué pueda llegar a pasar y ellos me entendieron”.

La versión coincide con la postura que Saprissa hizo pública al anunciar la operación. El club aseguró que Brenes había manifestado desde meses atrás su intención de buscar una oportunidad internacional y que, aunque estaba dentro de los planes deportivos, decidió facilitar su salida.

Pero la salida no fue el único tema sobre el que Brenes quiso hablar.

"Eso es mentira"

Su última etapa en Saprissa estuvo acompañada por cuestionamientos que trascendieron lo deportivo.

Su renovación, el salario que supuestamente percibía, su relación con la dirigencia y hasta la forma en la que terminó utilizando la camiseta número 10 generaron conversación alrededor del mediocampista.

Brenes decidió responder.

“A ver, creo que cuando pasó la renovación yo estaba en un buen momento. Cuando llegué a Saprissa yo no tenía un buen salario”.

El volante recordó que fue Ángel Catalina quien lo llevó al cuadro morado y aseguró que su primer contrato no estaba entre los más importantes de la plantilla.

“Yo venía de Herediano. Me acuerdo de que Ángel Catalina fue quien me firmó. Me lo dio por dos años. No me ofreció un contrato muy bueno y yo le dije a él: ‘Bueno, yo se lo prometo a usted, Ángel, que yo en dos años voy a hacer todo’”.

Brenes terminó formando parte del histórico tetracampeonato morado y entendió que su rendimiento le permitía posteriormente negociar otras condiciones.

“Gracias a Dios, ayudé al tetracampeonato, fui dos veces campeón, Copa, también Recopa. Yo sentía que tenía el derecho de exigir un poquito más de lo que ganaba”.

Y entonces fue directo contra algunas de las versiones que asegura que circularon alrededor suyo.

“Al final, lo que se dice es mentira, porque muchos dicen: ‘Es que Jefferson tenía un salario altísimo en Saprissa. Jefferson habló con el presidente para que le dieran la 10. Jefferson fue a pedir y pidió...’. Eso no es así. Eso no funciona así en el fútbol”.

La verdad de Brenes sobre la 10 de Saprissa

La camiseta número 10 terminó convirtiéndose en uno de los grandes temas alrededor de Jefferson Brenes.

Pero su versión sobre cómo llegó a utilizarla es diferente.

Cuando Óscar Duarte regresó a Saprissa, Brenes portaba el número 6. El experimentado defensor había utilizado ese dorsal anteriormente y conversó directamente con él.

“Él habló conmigo y me dice: ‘Jefferson, ¿será que usted me da el número?’. Yo le dije: ‘Sí, yo no tengo ningún problema en eso’. El número a mí no me identifica”.

Brenes asegura que después de entregar el 6 fue el propio club el que puso la camiseta 10 sobre la mesa.

“A mí me dijeron en la renovación: ‘Le vamos a dar el 10. ¿Tiene algún problema en agarrarlo?’. Yo le dije: ‘Yo no tengo ningún problema en agarrarlo. Yo no vengo aquí a jugar por el número. Yo vengo a jugar para quedar campeón’”.

El volante insiste en que nunca pidió utilizar el dorsal.

“Yo no fui el que dijo: ‘Uy, quiero el 10, voy a echarme el equipo al hombro’. No, porque al final yo no soy 10. Yo soy mixto, soy ocho, soy cinco”.

Y reconoció que llegó un momento en el que todo lo que se decía alrededor suyo terminó molestándolo.

“A mí me daba cólera cuando decían que esto, que lo otro y yo decía: ‘Bueno, al final de cuentas la gente siempre va a hablar’. Pero con el asunto del número yo siempre decía: ‘Es que no fui yo. No fui yo el que exigí el número’. Al final de cuentas fue el club”.

Su relato incluye, además, un detalle que para él fue determinante: el respaldo que recibió dentro del camerino.

“Los compañeros, no le voy a mentir, me apoyaron. Me decían: ‘Mae, tranquilo. Usted se la merece’, porque yo venía haciendo las cosas bien”.

Brenes considera que todo lo ocurrido terminó demostrando también su personalidad.

“No cualquier jugador tiene para llevar un número tan pesado en Saprissa. Y al final eso habla de mi personalidad”.

¿Volvería a ponérsela?

No lo duda.

“Si tengo que volver a Saprissa y si el club tiene que dármela, yo sin ningún problema la agarro. Si tengo que agarrar el 15, el 50, el 60, yo lo voy a agarrar porque yo soy un empleado del club”.

Y después dejó una frase que resume cómo asegura haberse tomado toda aquella discusión.

“Yo nunca me enfoqué en el número, siempre me enfoqué en crecer personalmente y ayudar al equipo. No fue que yo dije: ‘Uy, ahora sí soy el 10 de Saprissa, voy a andar ahí de puntillas’. Jamás. Si yo soy arroz y frijoles”.

De las dudas a recuperar su mejor nivel

Para Brenes, además, hubo un factor deportivo detrás del cambio que experimentó durante los últimos meses.

Durante varias temporadas no pudo completar una pretemporada normal debido a diferentes circunstancias, entre ellas sus compromisos con la Selección Nacional.

“Por eso es que me costaba fecha tras fecha tras fecha, porque nunca había agarrado una pretemporada en sí, como la agarré hasta ahorita”.

También reconoció que llegó a sentirse frustrado cuando intentaba recuperar su mejor versión después de la lesión.

“Yo me acuerdo de que en un momento lo dije con frustración. Yo llegué y dije: ‘Es que yo casi entro en frustración’, porque venía de mi lesión y no estaba teniendo los minutos adecuados para levantar, encontrar el nivel y decir: ‘Bueno, aquí estoy, por lo menos. Aquí está el Jefferson de antes’”.

La molestia, asegura, nunca estuvo relacionada con portar la 10.

“Mi frustración era que yo decía: ‘Pucha, juego 10 minutos, 15 minutos, a veces no juego, otro sí, otro no’. Entonces yo decía: ‘¿Cuándo voy a alzar mi nivel?’”.

Hasta que lo recuperó.

“Quizás por eso ya Jefferson estaba volviendo a tomar el protagonismo de hace un año y resto, que fue antes de mi lesión”.

Y justo entonces apareció Indonesia.

Brenes también destacó el papel de Javier Loaiza, quien participó como intermediario y posteriormente se convirtió en su agente.

Según relató, había manejado diferentes posibilidades en el extranjero, incluida una opción en Malasia, pero las negociaciones desde Asia podían desaparecer con enorme rapidez.

“Pero no es fácil bajar ofertas de este continente porque ya yo me estoy dando cuenta de cómo se maneja todo. Aquí hay cualquier clase de representantes que te llaman y te ofrecen y te dicen: ‘Es para allá y es ya’, porque si no buscan otros jugadores de otros países; no solo se fijan en Costa Rica”.

Brenes explicó que Loaiza lo contactó después de un partido y que el entrenador del Bhayangkara terminó de convencerse después de observarlo contra Cartaginés.

“Él me mandó los mensajes del entrenador, que estaba interesado, que le gustaba cómo yo jugaba. Al final terminó viendo el partido contra Cartago y al día siguiente ya estaba llegando el contrato. Entonces quiere decir que algo bueno venía haciendo”.

La operación se movió tan rápido que Brenes asegura haber visto a Loaiza trabajar durante la madrugada debido a la diferencia horaria.

“Yo soy testigo de que él pasaba trabajando hasta en horas de la madrugada para poder concretar la oferta”.

Y esa gestión terminó fortaleciendo la relación entre ambos.

“Creo que tal vez es un tema de lealtad hacia él por conseguirme la oferta, por estar detrás mío, por ayudarme”.

Brenes indicó que firmó con Loaiza por dos años para que continuara asesorándolo en su carrera.

¿Saprissa recibió dinero?

Ese terminó siendo otro de los grandes puntos de discusión alrededor de la operación.

Brenes, sin embargo, asegura que se mantuvo al margen de la negociación económica entre las instituciones.

“Si entró plata o no entró, creo que al final se arreglaron entre clubes. Entonces yo me enfoqué más que todo en firmar mis papeles porque me tenía que ir antes para la presentación y el lanzamiento del uniforme del Bhayangkara”.

El futbolista reconoce incluso que las diferentes versiones públicas alrededor del acuerdo lo sorprendieron.

“A veces uno queda como impactado con muchas cosas, pero al final uno entiende también que el fútbol... No los culpo porque en realidad no sé si les entró o no les entró plata porque, como le digo, yo me desligué de eso”.

Y reiteró:

“Se arreglaron entre clubes y obviamente no estuve metido en esa conversación”.

El presidente de Saprissa, Roberto Artavia, posteriormente aseguró públicamente que el club no recibió dinero inmediato por permitir la marcha de Brenes. El jerarca negó específicamente las versiones que hablaban de una operación de $300.000 o $350.000 y explicó que los morados únicamente conservaron un porcentaje sobre una eventual transferencia futura desde el conjunto indonesio.

Artavia explicó que Saprissa decidió facilitar la salida por la aspiración internacional del jugador, su edad —29 años— y porque consideraron que la ventana para vivir esa experiencia comenzaba a cerrarse.

Una postura que también había expresado Lonnis en el comunicado oficial del club: Saprissa contaba deportivamente con Brenes, pero decidió acceder a su petición de marcharse.

"El fútbol es de momentos"

Brenes no esconde que el componente económico también tuvo peso en su decisión.

“Yo tomé la decisión por el momento, por la parte deportiva también y económica, no le voy a mentir”.

Pero insiste en que su salida llegó en un punto de su carrera en el que debía decidir.

“Ahorita, gracias a Dios, me estaban saliendo bien las cosas, pero si Jefferson no se iba jugando bien, ¿cuál sería el otro lado de la hoja? ¿Qué dirían? Al final de cuentas, el fútbol es de momentos. Hay que aprovechar los momentos”.

Tiene 29 años y entiende que su carrera ya se encuentra en una etapa diferente.

“Ya uno comienza a pensar: ‘Bueno, me quedan seis, siete años de carrera. Ya no estoy para dejar el tren pasar’”.

Por eso tomó la decisión.

“El tren me iba a pasar una vez y no sé si iba a volver a pasar. Así me lo tomé yo, la verdad”.

Jefferson Brenes se marchó de Saprissa cuando había vuelto a encontrarse con su fútbol. Se fue después de meses de cuestionamientos, después de cargar con la 10, después de una lesión que lo obligó a buscar nuevamente su mejor versión y justo cuando los goles habían regresado.

Pero asegura que no salió peleado.

Antes de viajar fue al camerino, se despidió de sus compañeros y del cuerpo técnico. Después pasó por las oficinas del club para completar los últimos documentos y despedirse también de la dirigencia.

Y desde Indonesia, cuando mira hacia atrás, su posición es clara.

“Quedé bien con ellos, podría decir que quedé con las puertas abiertas en Saprissa. No sé el día de mañana qué pueda llegar a pasar”.