Leonel Flores vivió una noche repleta de emociones en el estadio Maracaná, donde Boca Juniors se clasificó a la final de la CONMEBOL Sudamericana 2026 tras vencer por 3-1 a Vasco da Gama en la revancha de semifinales.
El joven delantero, que le dejó su lugar a Alan Velasco a los 77 minutos, rompió en llanto al término del partido y se fundió en un abrazo con Leandro Paredes, el héroe de la clasificación del conjunto de Rodolfo Arruabarrena a la final por La Gran Conquista, en Barranquilla.
Un cocktail de emociones para Flores en Río de Janeiro
"El gol de Paredes significó un desahogo tremendo para el pibe Flores. A sus 19 años se fue con lágrimas en los ojos. Al ser reemplazado, luego del reclamo de Lautaro Blanco por el gol de Vasco da Gama, se sintió responsable. Salió llorando por detrás del arco, pidiéndole perdón a los hinchas de Boca a la distancia. Llegó al banco y se derrumbó. Se acercó (Rodrigo) Battaglia, con su experiencia, para tratar de calmarlo y aconsejarlo. Después del 3-1, lo abrazó a Paredes como diciéndole 'gracias'", describió Diego Monroig en SportsCenter.
A los 5 minutos, ya con Boca en ventaja por 1-0 por el cabezazo de Lautaro Di Lollo, Flores controló de pecho en el área después de un genial taco de Miguel Merentiel pero no pudo rematar a tiempo. Fue de lo poquito que mostró el juvenil en ofensiva. Y a los 66, el número 19 llegó tarde al cierre y el uruguayo José Luis Rodríguez metió un derechazo cruzado de primera que se transformó en el 1-1 parcial del dueño de casa. Un ratito después, dejó la cancha con profundo dolor y cierta sensación de culpa.
Por eso, al término del encuentro, mientras sus compañeros saltaban y cantaban al ritmo de la tribuna, Flores se quedó en silencio, con la camiseta sobre los hombros, observando a los hinchas que acompañaron al equipo hasta Río de Janeiro. Varios colaboradores y compañeros se acercaron a saludarlo. Y se terminó de quebrar cuando lo abrazó Paredes.
La madre de Flores comentó el posteo con el video de SportsCenter en Instagram con el siguiente mensaje: "Vamos corazón @leonelflores.7 arriba , ya están en la final ahora a descansar. Te amo".
Flores, de Boca Predio a brillar en Primera
El recorrido de Flores explica parte del entusiasmo que genera. Formado en las Inferiores de Boca, fue campeón en Séptima y también sumó experiencia en Reserva antes de recibir la oportunidad en Primera. En julio de 2026 debutó con el equipo principal y dejó una señal inmediata al convertir ante Sarmiento por la Copa Argentina. Después llegaron más minutos, actuaciones que le dieron continuidad y una adaptación rápida a un contexto de presión permanente.
Leandro Paredes había advertido sobre sus condiciones meses antes de que el juvenil se convirtiera en uno de los nombres propios del equipo. “Hay un chico en la Reserva de Boca que se llama Leo Flores, juega muy bien”, comentó el mediocampista en abril. La frase adquirió otra dimensión cuando Flores empezó a demostrar en Primera aquello que ya había llamado la atención en el predio: desequilibrio individual, decisión para pedir la pelota y capacidad para generar peligro desde los costados.
Una de las principales virtudes de Flores es su capacidad para romper la primera marca. Puede recibir pegado a la banda, acelerar en pocos metros y buscar el mano a mano con decisión. Esa característica le da a Boca una alternativa para avanzar cuando el rival cierra los espacios interiores y obliga a buscar soluciones por afuera. Su juego también permite imaginar movimientos hacia el centro, con la posibilidad de asociarse con los delanteros o atacar el área desde una posición más cercana al arco.
El propio futbolista explicó de dónde nace esa confianza para encarar. “De chico tengo bastante personalidad a la hora de agarrar la pelota y no me importa quién tengo enfrente. Eso es algo muy importante en mi juego”, contó después de su estreno con la Selección Argentina. La declaración describe una parte central de su perfil: Flores busca el balón, acepta el duelo individual y se anima a resolver frente a defensores con más experiencia. En partidos de eliminación directa, esa iniciativa puede abrir caminos que el desarrollo colectivo no consigue encontrar.
