El agónico empate en casa 1-1 frente a Bragantino por la fecha 5 del Grupo H de la CONMEBOL Sudamericana se transformó en un llamado de atención para River, a pocos días de la final del Torneo Apertura que disputará el próximo domingo frente a Belgrano. La apuesta del entrenador Eduardo “Chacho” Coudet de colocar un 11 totalmente alternativo para recibir a los brasileños no rindió sus frutos y tuvo a los hinchas al borde de un ataque de nervios hasta que el pibe Lautaro Pereyra empató el juego en el tercer minuto adicionado a los 90’. Más allá de la igualdad, para cosechar un punto clave en el certamen continental, en el Monumental quedaron alojadas demasiadas preocupaciones. De hecho, durante la segunda mitad se escuchó reiteradamente el “Movete, River, movete…”, un claro reclamo ante la falta de juego y de chispa del plantel inicial y de los cambios con los que Coudet intentó modificar la historia. “El domingo, cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar”, fue otro de los cánticos oídos en las tribunas de Núñez, para marcar el deseo de los hinchas y el peso del juego que se disputará en el estadio Mario Alberto Kempes contra el Pirata cordobés. Desde el costado de la cancha, y especialmente en las pausas de rehidratación, Coudet se mostró con gestos y palabras enérgicas, tratando de cambiar la deslucida imagen de sus dirigidos durante gran parte del encuentro. En un equipo desconectado e indolente, hubo jugadores especialmente resistidos por los aficionados: de hecho, Giuliano Galoppo y Kevin Castaño se retiraron con estruendosas silbatinas cuando fueron reemplazados en el segundo tiempo. La actuación de Franco Armani en el complemento, especialmente en el tramo final, impidió que la visita quebrara el resultado y abrió paso a la agónica igualdad de Pereyra. Sin juego asociado, carente de creación y de sorpresa, flojo en mitad de campo y sin faros ofensivos, River nunca pudo tomar vuelo. Incluso, el festejado gol del empate parecía un premio menor en la previa al cruce contra Bragantino. Por todo ello, si no hay alguna novedad imprevista de último momento, sería muy extraño que algunos de los jugadores que disputaron el partido contra los brasileños puedan ser tenidos en cuenta como titulares para medirse con la B cordobesa en la definición del Apertura. La tozuda insistencia de Juanfer Quintero para seguir buscando cuando todo parecía liquidado –como ocurrió contra San Lorenzo, en el Apertura- y la oportunísima aparición de Pereyra fueron lo más rescatable de un equipo que seguramente querrá olvidarse pronto de este partido, para poner la cabeza en la final contra Belgrano.River vs. Bragantino: los gestos y los pedidos de Coudet para sus jugadores
