El arma secreta de Platense: Palermo sabe muy bien cómo ganarle a los brasileños en Libertadores

Platense jugará los partidos más importantes de su historia frente a Fluminense por los cuartos de final de la CONMEBOL Libertadores 2026 y en una circunstancia como esta, vale la pena apoyarse en todo lo que permita creer, como por ejemplo la historia de Martín Palermo, su entrenador, contra equipos brasileños.

La historia de Palermo ante brasileños en Libertadores

La memoria emotiva y la jerarquía de quienes conducen desde el banco juegan un papel silencioso pero determinante. En ese mapa de pequeñas ventajas intangibles, Platense guarda una carta de valor incalculable: la figura de Martín Palermo. El entrenador del Calamar conserva una experiencia quirúrgica para someter a los gigantes de Brasil desde su época de goleador.

Hablar de la relación entre Palermo y los clubes brasileños es repasar algunos de los capítulos más memorables del fútbol sudamericano. A lo largo de su carrera como futbolista, con la camiseta de Boca Juniors, disputó un total de 29 partidos oficiales frente a rivales de ese país, con 10 goles. De esa cantidad, 11 fueron por Libertadores (5 goles).

Pero más allá de la cifra estricta, lo que transforma ese número en un activo para Platense es el contexto en el que se gestaron esos gritos: la inmensa mayoría ocurrió bajo el vértigo de la eliminación directa: 23 de los 29 totales y los 11 de Libertadores

En esa instancias de tensión, Palermo enfrentó y venció a Palmeiras, Cruzeiro, Gremio y São Paulo. Las grandes citas internacionales sirvieron para validar la autoridad competitiva de Palermo. La primera demostración de carácter ocurrió en la final de la Libertadores 2000 ante Palmeiras: jugó los 180 minutos de una serie extenuante y convirtió su penal en la definición en el Morumbí para romper una sequía de dos décadas.

Años más tarde, en la Recopa 2006, volvió a ser la pesadilla de São Paulo marcando un gol en la victoria 2-1 en la ida y otro tanto decisivo en el 2-2 de la vuelta en Brasil para alzar el título.

Esa costumbre de hacerse gigante en partidos cúspide tuvo su capítulo definitivo en la Libertadores 2007: en la final de ida ante Grêmio, convirtió el tercer gol del 3-0 en la Bombonera que sentenció prácticamente la serie antes de viajar a Porto Alegre.

En aquellos tiempos, el Boca de Carlos Bianchi, con Juan Román Riquelme, Guillermo Barros Schelotto y Palermo como figuras, fue la bestia negra de los brasileños, a los que le ganó finales y semifinales en diferentes Copas.

El historial de Palermo ante Fluminense

Para este cruce particular ante Fluminense, rival que ahora se cruza en el camino de Platense en esta Libertadores, la memoria de Palermo guarda enfrentamientos cargados de goles, como siempre cuando se trata de él. Enfrentó al conjunto carioca en cuatro oportunidades en competencias oficiales de la Conmebol, con un saldo de dos anotaciones.

En la Copa Sudamericana 2005, por los cuartos de final, marcó el gol del triunfo 2-0 en el partido de vuelta que le dio a su equipo la clasificación a semifinales tras haber caído en el Maracaná. En la Libertadores 2008, volvió a encontrarse con el Tricolor en semifinales y anotó en la vuelta disputada en el Maracaná, demostrando que la mística del estadio de Río de Janeiro jamás nubló su instinto goleador.

En la primera serie, Boca avanzó, mientras que en la segunda quedó eliminado.